La Foto de la semana 03-11-2013: "Escala de Beaufort"

    "Escala de Beaufort"

La Escala de Beaufort es una medida empírica para la intensidad del viento, basada principalmente en el estado del mar, de sus olas y la fuerza del viento. Su nombre completo es Escala de Beaufort de la Fuerza de los Vientos.
a escala fue creada por Sir Francis Beaufort (oficial naval e hidrógrafo), alrededor de 1805. Antes de 1800, los oficiales navales hacían observaciones regulares del tiempo, pero no tenían "escala" haciendo mediciones muy subjetivas.
La escala inicial no tenía velocidades de vientos, sino que detallaba un conjunto de condiciones cualitativas desde 0 a 12 de acuerdo a cómo un navío actuaría bajo cada una de ellas, desde 'apenas suficiente para maniobrar' hasta 'insostenible para las velas'. La escala se transformó en un parte estándar de las bitácoras para navíos de la Marina Británica a finales de los 1830s.
La escala fue adaptada para uso no naval a partir de los 1850s, cuando los números de Beaufort se asociaron con el número de rotaciones de un anemómetro para medir la velocidad del viento.
En 1906, con el advenimiento del vapor, las descripciones se cambiaron de cómo el mar se comportaba y se extendieron a las observaciones en tierra. El meteorólogo George Simpson, director de la Oficina Meteorológica, fue quien agregó dichos descriptores para tierra.
La velocidad del viento en la Escala de Beaufort puede expresarse por la fórmula:
v = 0,837 B3/2 m/s
Esta relación sólo se estandarizó en 1923, y la medida fue ligeramente alterada algunas décadas más tarde para mejorar su utilidad para los meteorólogos. Hoy, usualmente se numera a los huracanes con valores entre 12 y 16 utilizando la Escala de Huracanes de Saffir-Simpson, donde un huracán de categoría 1 lleva un número de Beaufort de 12, el de categoría 2, Beaufort 13, etc. La Categoría 1 de tornados en la escala de Fujita y en la escala de TORRO también comienza al final del nivel 12 en la Escala Beaufort.
La Escala Beaufort se extendió en 1944, donde se agregaron las fuerzas 13 a 17. Sin embargo, las fuerzas 13 a 17 solo se aplican en casos especiales, como en ciclones tropicales. Actualmente, la escala extendida se usa en Taiwán y en China, que frecuentemente son afectados por tifones.
Número de BeaufortVelocidad del viento (km/h)Nudos (millas náuticas/h)DenominaciónAspecto del marEfectos en tierra
00 a 1< 1CalmaDespejadoCalma, el humo asciende verticalmente
12 a 51 a 3VentolinaPequeñas olas, pero sin espumaEl humo indica la dirección del viento
26 a 114 a 6Flojito (Brisa muy débil)Crestas de apariencia vítrea, sin romperSe caen las hojas de los árboles, empiezan a moverse los molinos de los campos
312 a 197 a 10Flojo (Brisa Ligera)Pequeñas olas, crestas rompientes.Se agitan las hojas, ondulan las banderas
420 a 2811 a 16Bonancible (Brisa moderada)Borreguillos numerosos, olas cada vez más largasSe levanta polvo y papeles, se agitan las copas de los árboles
529 a 3817 a 21Fresquito (Brisa fresca)Olas medianas y alargadas, borreguillos muy abundantesPequeños movimientos de los árboles, superficie de los lagos ondulada
639 a 4922 a 27Fresco (Brisa fuerte)Comienzan a formarse olas grandes, crestas rompientes, espumaSe mueven las ramas de los árboles, dificultad para mantener abierto el paraguas.
750 a 6128 a 33Frescachón (Viento fuerte)Mar gruesa, con espuma arrastrada en dirección del vientoSe mueven los árboles grandes, dificultad para caminar contra el viento
862 a 7434 a 40Temporal (Viento duro)Grandes olas rompientes, franjas de espumaSe quiebran las copas de los árboles, circulación de personas muy dificultosa
975 a 8841 a 47Temporal fuerte (Muy duro)Olas muy grandes, rompientes. Visibilidad mermadaDaños en árboles, imposible andar contra el viento
1089 a 10248 a 55Temporal duro(Temporal)Olas muy gruesas con crestas empenachadas. Superficie del mar blanca.Árboles arrancados, daños en la estructura de las construcciones
11103 a 11756 a 63Temporal muy duro(Borrasca)Olas excepcionalmente grandes, mar completamente blanca, visibilidad muy reducidaDestrucción en todas partes, lluvias muy intensas, inundaciones muy altas
12+ 118+64Temporal huracanado(Huracán)Olas excepcionalmente grandes, mar blanca, visibilidad nulaVoladura de autos, árboles, casas, techos y personas. Puede generar un huracan o un tifón
De Wikipedia "La enciclopedia libre"

La Foto de la semana 27-10-2013: "La caída de la hoja"


Sólo debemos darnos un paseo por cualquiera de nuestros bosques para comprobar que la mayoría de caminos están recubiertos de una acolchada capa de hojas secas. Verdes, amarillos, ocres... Nos sumergen en un océano de color, que bien podría haber estado pintado por el mismísimo Monet.

El fenómeno de la caída de la hoja, afecta a los árboles caducifolios. En otoño, las horas de luz disminuyen, la radiación solar pierde fuerza y las temperaturas nocturnas bajan. Todo ello dificulta que las raíces puedan absorber agua y nutrientes. Llega un punto, en que mantener el follaje es excesivamente costoso y la naturaleza elabora una estrategia defensiva para compensar la escasez de alimento. Se genera una película aislante entre la rama y la hoja, de modo que ésta no puede recibir savia ni clorofila. Las hojas perecen literalmente de hambre. Van amarilleando y perdiendo fuerza, hasta que el ligero peso de las gotas de lluvia o el vaivén de la brisa hacen que caigan, convirtiéndose en decoración estacional de nuestros bosques, pueblos y ciudades.

Los árboles pasan el invierno en un estado de baja actividad y por tanto mínimo consumo y aguardan silenciosos la luz y tibias temperaturas de la primavera para comenzar a trabajar a toda velocidad en generar el proceso inverso y poblar de nuevo sus ramas de vida y color.


Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto de la semana 20-10-2013: "El corazón mágico"


Anelisa era una chica muy hermosa. La más bella de cuantas jóvenes casaderas habitaban en el reino. La muchacha vivía feliz y ajena a los planes de Edgar, su padre. Edgar había sido uno de los nobles de mejor posición y nombre de cuantos habitaban aquellas tierras, pero su afición a la bebida y a las apuestas le habían llevado al borde de la miseria. Tan sólo conservaba el título que preservaba su buen nombre y el de su pequeña. Por eso, le urgía organizar una boda conveniente lo antes posible para evitar su quiebra económica. Era consciente de que su hija estaba enamorada de un plebeyo. El hijo del herrero. 
Aprovechaban cualquier instante para estar juntos, pasear de la mano y dedicarse dulces miradas. Una tarde, se acercaron a la playa y grabaron un corazón en un árbol que miraba melancólico hacia la inmensidad del océano. Era un dibujo sencillo, tan sólo un  contorno negro. Satisfechos y cómplices sellaron el momento con un beso. 

Pasaron un par de semanas en que cada tarde los enamorados se encontraban furtivamente junto al árbol. Observaron con asombro que poco a poco, el corazón se iba tornando de un color rojo que cada tarde era un poco más intenso. Era su secreto de amor y disfrutaban de aquella mágica transformación mientras planeaban cómo y cuándo compartirían su felicidad con sus familias. Imaginaban su casa, su futuro juntos... Soñaban con una vida que aún no sabían que nunca llegaría.

Era sábado y el padre de Anelisa llevaba muchos días callado y ausente. Por fin rompió su silencio y durante el desayuno, anunció a su desconcertada hija que al día siguiente contraería matrimonio con el Conde de FiloAgudo. La joven tuvo que sentarse para no desmayarse. A sus ojos, el conde debía tener más de cien años y era conocido por su afición a los cuchillos. Vivía rodeado de ellos, colocados en las paredes, afilados y amenazantes. 

Anelisa suplicó, lloró y rogó a su padre que anulara la boda, le prometió trabajar para garantizar una buena vida para ambos... Nada le hizo cambiar de opinión. Se trataba de un acuerdo muy suculento que aseguraría su bienestar hasta el fin de sus días y no pensaba dejar escapar esa oportunidad. Terminarás por cogerle cariño, ya lo verás.

En un último intento por ablandar la voluntad de su progenitor, Anelisa confesó su amor por el herrero e intentando urdir un plan para escapar con él solicitó el último deseo de despedirse de su amado y ser ella la que le explicara la situación en persona. Edgar olfateó el peligro y encerró a su hija en su habitación junto a su ama. "Encárgate de que esté hermosa para la ceremonia de mañana." Cerró la puerta con violencia y giró dos vueltas la llave en el interior de la cerradura.

La muchacha no podía creer que no hubiera opciones. Tenía que haber una salida. Intentó convencer a su ama de que le dejara escapar y tras horas de llanto y desesperación, tan sólo consiguió que la vieja doncella aceptara entregar una nota de despedida de su puño y letra al herrero. 

A la mañana siguiente todo estaba listo para la ceremonia. Camino a la iglesia, el ama se escabulló entre la muchedumbre que aclamaba la belleza de la novia y cuchicheaba acerca del espanto que la joven sufriría junto a FiloAgudo durante la noche de bodas. El casamiento apenas duró unos minutos, no hubo celebración ni convite posterior. Edgar tenía prisa por disfrutar de su recompensa, que según el acuerdo no recibiría hasta después de la noche de bodas y FiloAgudo por quedarse a solas con su nueva esposa. 

El herrero destrozado por la desgarradora carta de despedida, corrió a refugiarse a su escondite secreto, junto al árbol testigo de su amor. Pensando tan sólo en cómo rescatar a su amada de las garras de FiloAgudo. 

Anelisa entraba en ese momento en el que iba a ser su nuevo hogar. Los cuchillos, espadas, floretes, hachas... eran la exclusiva decoración de las paredes. La muchacha se giró con agilidad tomó una de las dagas expuestas y se atravesó el corazón al tiempo que pronunciaba el nombre de su amado.

A la orilla del mar, el corazón grabado en el árbol, más rojo que nunca, dibujó dos hilos de sangre que descendían por el tronco. 

En ese instante, él supo que era demasiado tarde. 



Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto de la semana 13-10-2013: "El árbol y yo"


El cielo amenazaba con derramar más lluvia sobre la ya caída los días anteriores. Paseaba despacio, con el paso lento del que arrastra una carga pesada. Los expertos dicen que tan sólo utilizamos un diez por ciento de nuestro cerebro y por el contrario, el mío, parecía rebosar información, como un disco duro a punto de explotar.   
Una alarma sonaba en mi interior, demasiadas batallas libradas en el mismo campo, balas perdidas, brazos cortados, piernas amputadas, luces rojas, sirenas… ¡Peligro!. Sin embargo, todos a mi alrededor sonreían con dulzura y me prodigaban esas odiosas miradas benevolentes, dando por hecho que los fuertes siempre ganan. Que yo era fuerte y por tanto nada suponía un problema para mí, para acto seguido pasar a hablarme de sus vidas miserables y cargadas de vicisitudes que por su debilidad como seres humanos no conseguían gestionar. “Si yo fuera tan fuerte como tu…” terminaban diciendo. Si supieran cuánto había llegado a aborrecer esa frase. Un tremendo improperio estaba a punto de salir por mi boca cuando reparé en un árbol  justo delante de mí. En realidad eran dos árboles. El real y su reflejo en una balsa de agua.

Tan cotidiana visión me hizo reflexionar. El primero, alto, erguido, robusto, preparado para soportar cualquier inclemencia, retando impasible a cielo y mar. El segundo, tan frágil como cualquier proyección de uno mismo, dispuesto a romperse por unas gotas de lluvia o un paso despistado en mitad del charco. No sé cuánto tiempo permanecí absorto en mis propios pensamientos. Mirando el árbol, el charco y el mar. Luego el charco, el mar y el árbol. En realidad, me estaba viendo a mí mismo… Y mi reflejo.

El cielo se abrió por la mitad bajo el filo de un rayo y en pocos segundos comenzó a descargar millones de furiosas gotas de agua. El charco se convirtió en un amasijo de diminutas explosiones acuosas y entonces comprendí que estábamos solos. El árbol y yo. 




Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto de la semana 06-10-2013: "A paso de tortuga"


¡Qué injustos somos con las tortugas! Siempre decimos que son lentas y torpes. En su defensa, sin embargo, son las ganadoras de la fábula de la liebre y la tortuga... ¿Curioso verdad?.
Lo cierto es que, por ejemplo, para las tortugas marinas, el primer reto con el que la naturaleza les pone a prueba es precisamente una carrera. Una muy especial, no contra la astuta liebre, no. Una carrera por su propia supervivencia.  
Las tortugas hembra camuflan sus nidos en la playa a una distancia suficiente de la orilla como para que no queden expuestos a mareas y tormentas. Cuando los bebé tortuga nacen, se quedan bajo la arena hasta que la temperatura exterior baja, ya que por instinto saben que tendrán más posibilidades de sobrevivir si realizan el recorrido desde el nido hasta el agua de noche, cuando un menor número de depredadores acechan su camino. Una vez en la superficie, las crías se orientan gracias al brillo y los reflejos del mar, aunque por desgracia en ocasiones, las luces de poblaciones cercanas pueden hacerles errar en la elección de su ruta y perecerán de inanición o cansancio o en las fauces de algún oportunista. Si toman el camino correcto, deben lanzarse a la carrera para alcanzar el agua antes de ser descubiertos por cangrejos o aves nocturnas. Sería estupendo decir que aquellas afortunadas que alcanzaron la orilla han superado todos los peligros, pero nada más lejos de la realidad. Es entonces cuando comienza una etapa más larga y dura que la anterior. Las tortugas miden en ese momento unos cinco centímetros. Son aún débiles para nadar con rapidez o luchar contra las corrientes y quedan expuestas a peces y aves marinas deseosas de probar tan tierno bocado. Así que hasta que cumplen el primer año de vida, suelen optar por ocultarse en bancos de sargazos que flotan a la deriva a corta distancia de la costa. Allí se encuentran protegidas mientras se alimentan con facilidad de otras criaturas más pequeñas.

Hoy, a paso de tortuga, ha entrado un nuevo miembro en mi lista de súper héroes... 

Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto de la semana 29-09-2103: "Emos, Mods, Fresas y otras tribus urbanas"


Nunca pensé que nuestra sociedad pudiera estar fragmentada hasta el extremo de presentar no sólo grupos sociales, lo que toda la vida hemos llamado ricos y pobres, si no toda una forma de vida tras cada una de las etiquetas que clasifican a estos individuos que se definen miembros de una u otra tribu por tan diversos motivos como la indumentaria, el estilo de música o el estatus económico de sus familias. 

Por ejemplo, los Pokemones son jóvenes con complejo de Peter Pan, obsesionados por el mundo y la estética de la animación Manga. Los Emos, no sólo se sienten atraídos por la música del mismo nombre, si no que desarrollan una estética entorno a la melancolía y la infelicidad. Se trata de parecer amargado y depresivo resaltando problemas emocionales, existentes o no. Los Mods, herederos del movimiento modernista británico de finales de los cincuenta, se caracterizan por su interés en la música la moda y los Scooters. 
Luego vendrían los Fresas, también llamados Pijos, básicamente corresponde al histórico modelo de "hijo de papá" que sin haber hecho absolutamente nada en la vida, disfrutan, gracias al poder adquisitivo de sus padres de la mejor educación, ropa de marca, coches deportivos... Y se enfrentan a problemas tan graves como no tener un Armani para el cumple de Chuchi (los nombres ridículos parecen formar parte del estereotipo) o que Pipi no les ha invitado a la cena en su villa de Formentera. Utilizan coletillas como "o sea" y rozan la vagancia, el ridículo y la aberración. Podemos complicar aún más las estructuras de las tribus si analizamos casos como el de la japonesa Otakus que a su vez dispone de infinidad de sub tribus en función de su vestimenta o su música preferida o incluso del tipo de animación favorita.

El tema daría para escribir muchas páginas y realizar otras tantas reflexiones pero os animo a que echéis un vistazo a este link http://www.detribusurbanas.com.


Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto de la semana 22-09-2013: "De hombres, pelotas y sueños"



Amaneció un día soleado, decidí coger el coche y conducir sin rumbo. Necesitaba escapar. De la rutina, de la soledad, de las ochocientas calorías del helado de chocolate después de haber visto una comedia romántica con Jennifer Anniston, que lejos de levantarme el ánimo, únicamente había conseguido restregar a lo largo y ancho de mi orgullo la indiscutible realidad. Estaba sola y para más humillación, hasta un ridículo personaje de cine sin ningún tipo de credibilidad, con más maquillaje y tacones que cerebro, topaba por accidente con el hombre de sus sueños.

Me encontraba sumida en una de esas fases de cinismo destructivo en las que me gusta recrearme cuando tengo la autoestima por los suelos. Flagelándome a mi misma con que acababa de cumplir ... y tantos, con el incipiente Michelin que se intuía por debajo de la blusa y con una flagrante incapacidad de establecer una relación duradera con el sexo opuesto. 

Pasados unos treinta minutos y algo más de cincuenta kilómetros de autopista recorrida, me aburrí de compadecerme por tan mala suerte y decidí encender la radio. La voz tintineante de la locutora anunció el último single de Virginia Labuat "Dream man" y no pude evitar desfigurar el rostro con una mueca sarcástica. Estupendo, justo lo que necesitaba­ -mascullé-.

Sin embargo, el soniquete alegre de la canción me atrapó en un instante y a pesar de mis esfuerzos por permanecer en el pozo de la desesperación, no pude evitar repetir una y otra vez su estribillo:


♫♫ Always dream, dream, dream / That today may be / When I meet the sweetest man / That's meant for me ♫♫

Repiqueteaba con los dedos en el volante y con el pie izquierdo castigaba ligeramente la superficie del embrague mientras disfrutaba de uno de esos escasos instantes de libertad espiritual en el que todas las tristezas y frustraciones parecían haberse evaporado, cuando algo impactó contra la ventanilla trasera del vehículo obligándome a desviar el rumbo. La inyección de adrenalina natural de mi sistema simpático disparó todas las defensas y conseguí controlar el coche parándolo en el arcén derecho. Cuando me hube tranquilizado un poco, me puse el chaleco reflectante y bajé con mucha precaución para inspeccionar los daños y comprender qué había sucedido con exactitud. En el asiento de atrás, entre millones de trocitos de cristal encontré una pelota de tenis de color verde. La cogí apartando los vidrios y me quedé mirándola intentando comprender cómo semejante objeto había podido llegar precisamente hasta mi coche. 

Entonces sucedió. Un hombre se acercó corriendo, angustiado, con una raqueta en la mano, pantalones cortos y camiseta. Lanzó la raqueta a un lado y me sujetó con fuerza de ambos brazos al tiempo que soltaba una retahíla atropellada:

- ¡Dios mío! ¿Estás bien? ¡No sé cómo ha podido ocurrir! Estaba jugando con mi sobrina y un golpe mal controlado en la pelota, el ángulo de impacto, no sé, no puedo explicarlo pero ¿seguro que estás bien?.

- En cuanto dejes de estrangularme los brazos estaré perfectamente -dije al tiempo que dibujaba una sonrisa conciliadora-.

El hombre se apoyó sobre el capó del coche al tiempo que respiraba profundamente. Aún atónita, no podía apartar la mirada de sus bíceps bien definidos. La piel dorada por el sol que envolvía un rostro de facciones suaves y unos enormes ojos de color miel en los que podría haberme sumergido en un Viaje al Centro de la Tierra. Ante lo incómodo de la situación e intentando disimular la curiosidad acerca del estado sentimental de semejante espécimen, dije con torpeza:

-Bueno, así que jugando al tenis con tu sobrina... ¡pues vaya puntería tienes con las pelotas!, las de tenis quiero decir...

Hubiera deseado desaparecer para siempre y sin embargo, el inesperado doble sentido, sirvió para relajar la tensión del momento. Tendiéndome la mano el desconocido dijo:

- Me llamo Patrick, y sí estaba jugando al tenis con mi sobrina, es lo que pasa cuando eres el soltero de oro de la familia, no hay manera de liberarse del rol de canguro  -y me regaló una amplia sonrisa que me supo a gloria celestial más por el mensaje que acababa de enviarme que por el gesto en sí. ¡Estaba soltero!-

- Hola, yo soy Carolina, encantada de conocerte.

Intenté pensar con rapidez, buscar esa frase mágica que obrara el milagro y entonces, sucedió

- Bueno Carolina, creo que lo mínimo que puedo hacer para compensar semejante estropicio es invitarte a cenar. ¿Te parece buena idea?

- Lo cierto es, que no se me ocurre un mejor modo de solucionarlo. Del cristal, ya se encargará el seguro.

Ambos reímos divertidos, me ofrecí a llevarle al encuentro de su sobrina y acordamos lugar y hora para la cena. De regreso a casa paré en una tienda de discos y me compré el "Dream man" en todas las versiones posibles. Al llegar a casa conecté el aparato de música, subí el volumen al máximo y escribí cien veces en mi diario "Jamás volveré a menospreciar una comedia romántica".


Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Música: Virginia Labuat

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La Foto de la semana 15-09-2013: "Proa a la mar"


Cuando la mar se enfada, no hay barco grande, ni marino experto. Cuando las aguas rugen y las olas se levantan como muros infranqueables, tan sólo puedes poner proa a la mar y esperar. Habían pasado muchos años desde que su padre pronunciara esas palabras y sin embargo en el recuerdo de Juan, permanecían tan frescas como el olor a salitre. Al evocar aquellos días en su cerebro, abandonaba el cuerpo alto y fornido de adulto y volvía a convertirse en aquel frágil muchacho mal alimentado que seguía a su padre como a un Dios. No hubiera habido instrucción, o sugerencia de aquel hombre que él no secundara aunque ello le hubiera costado la vida. Sin embargo, fue la vida el precio que tuvo que pagar por poner a salvo su barca y sus hombres, casi arribando a puerto, una ola traicionera barrió la cubierta con tanta fuerza que ni siquiera los musculosos brazos de aquel experto marino resistieron. Del mismo modo que desaparece la espuma tras chocar con una roca, se desvaneció. Infructuosos fueron los esfuerzos de sus marineros. Inútiles las lágrimas de su viuda y su hijo. Cuando la mar hace prisioneros nunca los devuelve. Juan creció cerca del mar. Se convirtió en un hombre robusto, el vivo retrato de su padre, solían decirle. Juan no fue marino, pero de su progenitor aprendió que la mar está en todas partes y no se le puede dar la espalda. De él aprendió que la mar no es sólo ese infinito de agua salada que embruja a los seres humanos, es la vida en sí misma y por eso Juan vive, aún hoy, poniendo siempre proa a la mar.

Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la Semana 9-9-2013: "Flores"


Flores es una isla de Indonesia. Con una superficie de 13.540 km², forma parte de las islas menores de la Sonda, un arco insular con un área estimada de 14.300 km² que se extiende hacia el este de la isla de Java. Se encuentra al este de Sumbawa y Komodo y al oeste de Lembata (o Lomblen) y del archipiélago de Alor. Al sureste se encuentra Timor. Al sur, más allá del estrecho de Sumba, está Sumba y al norte, más allá del mar de FloresCélebes (o Sulawesi). Fue colonia portuguesa desde el siglo XVI hasta el XIX, hasta su cesión a los holandeses en 1856 junto al resto de las islas de Sonda.

La costa oeste de la Isla de Flores es uno de los pocos lugares, junto con la isla de Komodo, donde se puede encontrar el Dragón de Komodo en estado natural. Antiguamente, este gran lagarto se alimentaba de elefantes enanos del género Stegodon y ratas gigantes que se extinguieron poco después de la llegada del hombre a la isla. Éste introdujo búfalos, ciervos, jabalíes y monos que se han asilvestrado y son cazados por los dragones de Komodo. Abundan también las aves, los murciélagos, las serpientes y los anfibios.
En septiembre de 2003 se encontraron restos de una especie de homínido extinto en la cueva de Liang Bua al oeste de la isla. Desde entonces se ha conocido el hallazgo como ¨"Hombre de Flores" (Homo floresiensis). Parece ser una versión menor de Homo erectus de alrededor de 100-110 cm de estatura. Parece ser que existió hasta hace unos 18.000 años o incluso menos.
En la isla de Flores se hablan varias lenguas, todas ellas pertenecientes a la familia austronesia. Al centro de la isla, en los distritos de Ngada, Nagekeo, y Ende, se encuentra aquello que es conocido como la cadena de dialectos del centro de Flores (del inglés Central Flores Dialect Chain o Central Flores Linkage). Dentro de esta área existen pequeñas diferencias linguísticas en casi todas las localidades. Siendo indentificables al menos seis lenguas diferentes. Éstas son, de oeste a este: Ngadha, Nage, Keo, Ende, Lio y Palu'e, que es hablada en la isla del mismo nombre a lo largo de la costa norte de Flores. Sería posible sumar a esta lista también el So'a y el Bajawa, aunque muchos antropólogos los consideran dialectos de la lengua Ngadha.
Los comerciantes y misioneros portugueses se establecieron en la isla en el siglo XVI, principalmente en las regiones de Larantuka y Sikka. Su influencia es todavía perceptible en el habla y la cultura de Sikka. De hecho, la presencia portuguesa es la responsable del nombre de la isla (Flores). Herencia de la presencia ibérica, en un contexto nacional mayormente musulman es el hecho de que la población de Flores es católica prácticamente en su totalidad.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_Flores_(Indonesia)

Fotografía: Edurne Iza
Texto documentado: Onintza Otamendi Iza
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La foto de la semana 1-9-2013: ¡Tiempo de Rock and Roll!


Después del descanso veraniego. De haber recargado fuerzas y baterías...Llega la hora de volver a 

las obligaciones y rutinas con más fuerza que nunca. Let's rock!



Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 28-07-2013: "Cuenta atrás"


Son muchos los que estos días mantienen sus miradas fijas en calendarios y relojes. Anhelando que llegue el momento de comenzar las tan ansiadas vacaciones. Hay quien se trasladan al mar o a la montaña, quien escoge disfrutar de la tranquilidad que se respira en estos días en las grandes ciudades. Los que aprovechan para visitar amigos y familia, para descubrir exóticos paraísos o simplemente para experimentar el inmenso placer de vivir al margen de las agujas del reloj. Sin la presión de "mañana tengo que madrugar".
En realidad, estar de vacaciones es más un estado mental que un plan de viaje. El objetivo último debe ser recargar las baterías y preparar cuerpo y mente para el nuevo reto que nos espera al final del descanso.

Así que desde Fotografía Edurne Iza, sólo nos queda desearos, sea cual sea vuestra hoja de ruta un muy feliz verano y recordaros que, como siempre, ¡Volvemos en Septiembre!.


Fotografía: Edurne Iza
Relato: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 21-07-2013: "La leyenda de la botella y el mensaje"


Cuenta la leyenda, que un soplador de vidrio que vivía en una pequeña isla justo donde el mar se junta con el cielo, fabricó una botella capaz de transportar mensajes de un extremo al otro del mundo. Era una botella de color verde y su creador tomó la precaución de colocar en su parte superior una etiqueta con las instrucciones para su correcta utilización. Aquellos que desearan disfrutar de tan singular método de comunicación debían únicamente cumplir tres requisitos: introducir el mensaje enroscado en su interior, cerrarla herméticamente y lanzarla al océano tan lejos como sus fuerzas les permitieran. Así durante siglos, la botella viajó por los siete mares y los cinco continentes. Transportó mensajes de amor, despedida, esperanza, desesperación, ayudó a arrepentirse a quienes eran demasiado orgullosos para pedir perdón, anunció guerras, armisticios, el último deseo de un anciano y el único anhelo de un enfermo... Sobrevivió a mil tormentas, y a otras tantas calmas chichas. Nunca perdió el color de sus letras ni se despegó su etiqueta. La historia afirma que era indestructible en el agua porque estaba fabricada de papel de algas y escrita con tinta de calamar y que las criaturas de las profundidades se encargaban de mantenerla siempre como el primer día que su creador la dejó marchar al vaivén de las olas. Hace algunos años, una tarde de otoño, apareció en una playa de un remoto pueblecito y fue encontrada por un anciano ermitaño que había perdido toda esperanza. De vivir, de ser amado, incluso había desestimado la opción de morir y estaba convencido de que el castigo por sus errores de juventud, sería vivir eternamente confinado en la prisión de sus recuerdos. El viejo tomó la botella y tras inspeccionarla con detenimiento se la llevó a casa. Allí, ignorando por completo las instrucciones de la etiqueta, decidió lavarla y colocarla en su cocina para guardar lentejas. Llegó el invierno y el hombre tomaba la botella una vez por semana para coger un punado de legumbres y cocinarlas. Luego, volvía a colocarla en la estantería siempre con la etiqueta hacia el interior. Un domingo a finales del invierno, dispuesto como siempre a coger sus lentejas se dio cuenta de que la botella ya no era verde y su etiqueta estaba medio despegada y a punto de caer. La tomó en sus manos y la miró con desinterés y cuando quiso terminar de arrancar el papel para tirarlo a la basura le pareció que aquel trozo de vidrio inerte emitía un grito desgarrador.
- ¡No por favor! ¡No me mates!
- ¿Cómo?-preguntó el hombre atónito ante la posibilidad de que la botella estuviera hablando con él-
- Si arrancas mi etiqueta matarás el motivo de mi existencia. Yo fui fabricada para recorrer los mares transmitiendo mensajes, no para guardar comida en una cocina. ¿No te has dado cuenta de que desde que me recogiste cada día he muerto un poquito? Por favor devuélveme al mar y permite que siga cumpliendo la labor para la que fui creada.
- ¿Por qué habría de hacerlo? No me importa lo que te suceda.
- Porque será el único modo de que puedas recobrar la paz en tu corazón. Porque harás algo bueno para las generaciones venideras y porque podrás escribir ese mensaje que nunca te atreviste a enviar.
El viejo colocó de nuevo la botella en el estante y se sentó en una silla. Permaneció allí, pensando toda la noche y con los primeros rayos del alba, tomó un trozo de papel y con pulso tembloroso escribió "Pido perdón a todos aquellos a los que herí con mis mentiras y con mi indiferencia. A los que ignoré cuando sufrían y aparté la mano cuando pedían ayuda. Ojalá pudiera vivir de nuevo porque sería un hombre mejor. Si lees este mensaje hazlo por mí. Enmienda mis errores. Se la buena persona que yo nunca supe ser."
La etiqueta estaba amarilla y reseca y permanecía adherida al cristal únicamente por un extremo. El hombre llegó a la playa, se acercó a la orilla y con las escasas fuerzas que quedaban en sus brazos, lanzó la botella entre las olas. Se sumergió unos segundos y cuando salió de nuevo a la superficie, emitió verdes destellos y su etiqueta estaba perfectamente colocada. El viejo regresó a casa pensativo y aquella noche, durmió profundamente, tanto, que no volvió a despertar. Murió plácidamente en su cama con la certeza de que el receptor de su mensaje sería capaz de corregir sus errores. Ya no tenía secretos que guardar.



Fotografía: Edurne Iza
Relato: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 14-07-2013: "Camino al otro lado"

Su misión había concluido. Había interceptado al mensajero y recuperado los documentos. Estaba más cerca que nunca de regresar a su mundo, a su hogar. Con nerviosismo miró de nuevo el reloj de su muñeca, recorrió el lugar con al mirada... No cabía duda, era el lugar indicado y la hora correcta. Pero entonces, ¿por qué no se abría la puerta? ¿Habría fallado algo al otro lado?. No había contemplado la posibilidad de quedarse atrapado en este universo y sin embargo e aquel instante comprendió que tan sólo con que el doctor Germen sufriera un accidente,  una enfermedad imprevista, amnesia... Él no volvería jamás al lugar que le vio nacer. Donde su familia y sus amigos le esperaban convencidos de que se encontraba en uno de tantos viajes de negocios relacionados con la gran empresa Suiza en la que trabajaba. Era más seguro para ellos no saber que su adorado Frank era en realidad un agente especial  del servicio de inteligencia. Especializado en viajes interdimensionales. Se desplazaba no sólo en el tiempo si no a dimensiones diferentes, mundos paralelos donde acechaban peligros indescriptibles. Esta vez le habían asignado recuperar unos documentos que un doble agente había filtrado a un grupo de científicos de la otra dimensión hacía unas semanas. En ellos, se desglosaban las fórmulas que permitían redistribuir la materia de forma que pudiera viajar libremente en el espacio y el tiempo. Dicho de otro modo, el secreto de los viajes temporales. Frank había completado su parte recuperando la fórmula, había acudido al lugar del intercambio y sin embargo algo no iba bien. Frente a él se había dibujado con claridad el camino a seguir, pero esta vez no había puerta. Al final del sendero debería de haberse creado un portal que le permitiera regresar. Recorrió angustiado la calle, primero hacia arriba y luego en sentido contrario. Observó un acceso al edificio que quedaba a su derecha, estaba semi tapiado. Tocó los ladrillos, intentando accionar algún mecanismo que desplegara la entrada pero nada sucedió. Escuchó pasos, cada vez más cercanos, sonaban a botas de soldados, venían a por él. Desesperado recorrió el camino blanco de nuevo con la esperanza de que alguno de sus actos activara la entrada. 
-¡Alto! ¡Ni un paso más o abriremos fuego!
Una veintena de hombres armados y uniformados le tenían rodeados. Sabía que no le matarían, necesitaban investigarle. Le harían prisionero y le someterían a todo tipo de experimentos hasta dar con la clave. Levantó las manos mostrando que no llevaba ningún arma. Había decidido tranquilizar a los soldados y cuando estuvieran convencidos de que iba a entregarse echar a correr hacia ellos para forzarles a disparar y evitar el desastre. Contó mentalmente hasta tres y comenzó a caminar.
-¡Alto! ¡No dudaremos en disparar!
Escuchó el inconfundible sonido de los gatillos al ser accionados y en ese preciso instante el portal se abrió ante sí y al tiempo que escuchaba el sonido de los disparos cruzó al otro lado. Una bala le alcanzó en la pierna y así dolorido y sangrando abrió los ojos y vio el rostro agitado del doctor Germen. A lo lejos le escuchó decir 

- Esta vez ha faltado poco, pero za estás a salvo

Y después la oscuridad le arrastró hacia el mundo de la inconsciencia. 



Fotografía: Edurne Iza
Relato: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la Semana 07-07-2013: " 1897 Año de luz, ciencia y literatura"

El período que va desde 1897 a 1913, con la difusión de la corriente alterna, fue decisivo para el despegue de la industria eléctrica. Durante esos años la  demanda se incrementó de manera exponencial, provocando que fuera imprescindible reorganizar la generación para satisfacer necesidades a gran escala. Así en 1897 se inauguraba el flamante edificio en Barcelona de la Central Catalana de Electricidad, que fue constituida con el capital aportado a partes iguales por las compañías gasistas barcelonesas: la Catalana de Gas y la Compañía Lebon. El desarrollo y diseño técnico de la central termoeléctrica de la Catalana fue desarrollado en Nuremberg por la firma Schuckert.

1897 fue un año fértil para la literatura. Bajo el efecto de la nueva iluminación nacieron obras maestras que han llegado hasta nuestros días con la misma frescura con que nacieron y que sin duda  han recibido ya el galardón de la intemporalidad. Siguen sirviendo de inspiración a creadores cinematográficos que no se cansan de versionar a "Drácula", "El hombre invisible" o "Cyrano de Bergerac".


Fue también 1897 el año en que Félix Hoffman consiguió sintetizar el ácido acetilsalicílico, dando a luz a la Aspirina y en el que Guillermo Marconi  inventó la telegrafía sin hilos. Sería el 20 de Julio de ese mismo año cuando naciera Amelia Earhart, que se convertiría años después en la primera mujer aviadora en cruzar el Atlántico.


Podemos pues afirmar, sin temor a equivocarnos, que 1897 fue un año de luz, ciencia y literatura.




Fotografía: Edurne Iza
Relato: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 30-06-2013: "Shopping"


Hoy  hemos ido de compras. Hemos recorrido la mayor parte de las tiendas del centro. Hemos subido y bajado escaleras. Se ha probado cientos de pantalones, de chaquetas, bañadores, zapatos... En cada uno de los establecimientos me hacía un gesto con el dedo para que permaneciera en la puerta sin acceder al interior. Pensaba que me resistiría... Qué iluso, si estaba deseando poder tumbar mis huesos doloridos y descansar. No me hubiera movido de allí por nada del mundo.
No termino de comprender el concepto humano de shopping. Parece ser que les relaja, que experimentan una extraña sensación de felicidad y sin embargo, yo lo encuentro aburrido y extenuante. Además durante ese periplo por los centros comerciales, pierden todos esos papelitos de colores que tantos esfuerzos les cuesta conseguir... Dinero creo que le llaman. Quizá no atino a descifrar el jeroglífico del shopping porque yo no utilizo zapatos, ni trajes o corbatas... O porque mi mayor felicidad consiste en disfrutar de un buen hueso y un rato de juegos con mi familia de dos patas. Para mi, lujo es sentirme querido. La comida es una necesidad y lealtad, la mejor definición de amistad.






Fotografía: Edurne Iza
Relato: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 23-06-2013: "Fruta contra el calor"

En época estival, el cuerpo agradece comidas ligeras y refrescantes. Es ideal ingerir frutas y verduras de temporada que tienen un elevado contenido en agua, vitaminas y otros nutrientes básicos para nuestra salud. Es un modo de saciar el apetito y aportar la cantidad de fibra necesaria para que nuestra función digestiva se complete de forma adecuada, al tiempo que conseguimos mantener nuestra piel hidratada. En verano el organismo no necesita un aporte calórico elevado, ya que no debe luchar contra el frío ambiental y mantener el calor corporal, por ello, una dieta hipocalórica basada en abundantes frutas y verduras resulta ideal para sobrellevar los meses más calurosos del año.
Detallamos a continuación algunos de los aportes básicos que conseguiremos mediante la ingesta de este tipo de alimentos: ácidos grasos, vitaminas A, E y C, vitaminas del grupo B, selenio, cinc...
Existen en la red numerosos sitios que ofrecen recetas fáciles y saludables, os proponemos algunas que nos han parecido muy interesantes, saludables, y no por ello menos suculentas. 

http://www.recetasconfrutas.com/
http://www.mis-recetas.org/peticiones/pregunta/233-recetas-de-frutas
http://www.mis-recetas.org/peticiones/pregunta/233-recetas-de-frutas
http://www.pequerecetas.com/recetas-frutas/


Fotografía: Edurne Iza
Relato: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la Semana 16-06-2013: "Tras la pista de un crimen"


No entendía nada. Estaba frente a la entrada principal de lo que no me cabía la menor duda, era una exposición de escultura. Miraba y remiraba el pedazo de papel en el que Gutiérrez había manuscrito la dirección. Luego dirigía la vista hacia el anuncio de la exposición e intentaba vincular de algún modo la relación que la famosa autora nacida en Barcelona pudiera tener con los hechos que estábamos investigando. Tras unos minutos de confusión, en los que los visitantes que accedían a la muestra me miraban de reojo intentando comprender que hacía allí en medio ensimismada ante una nota, comprendí que la pista que el comunicante anónimo había ofrecido con tanta generosidad a mi compañero, era el edificio en sí. Los arcos, las plantas, los juegos de luces y sombras... Presentía que estábamos cerca. Avancé con sigilo y accedí al interior por la puerta principal. Al fondo se escuchaba el eco de los pasos y las voces de los visitantes de la galería. Hasta mis oídos llegaban las expresiones de halago y admiración por la obra de la artista, mientras yo me esforzaba por aislar esos sonidos y escuchar, como decía uno de mis maestros, el alma del edificio. Sin saber exactamente el motivo, tenía la certeza de que aquellas paredes de piedra y los escalones de madera que había comenzado a descender, escondían las piezas que le faltaban a nuestro puzle para ser completado. La luz era mucho más tenue en el sótano, así que me detuve para que mis ojos se acostumbraran a la nueva situación. Tenía el corazón desbocado y todos los músculos en tensión. Deslicé la mano por la parte trasera de mi pantalón y liberé la Heckler & Koch que llevaba camuflada en la cintura.  La sujeté con ambas manos, extendí los brazos con el dedo en el gatillo y avancé con pasos cortos e intentando asegurarme de que no dejaba ningún rincón sin inspeccionar. Los techos abovedados y la decoración recargada con tapices, armaduras y lámparas de mil lágrimas de cristal que proyectaban sus reflejos contra paredes y techos no me ayudaban demasiado, pero intenté conservar la calma. Una sombra se deslizó con rapidez al fondo de la sala. Los cristalitos de la lámpara chocaron unos contra otros emitiendo un sonido escalofriante que anunciaba que había llegado el momento de la acción. La sombra se detuvo, pero podía escuchar ahora su respiración agitada por el miedo.

-¡Salga con las manos en alto! -como única respuesta, un largo y angustioso silencio- Sabemos que ha sido usted quien ha envenenado a los niños. Acérquese con las manos donde pueda verlas y explíqueme por qué. Si ha sido un accidente estoy segura de que encontraremos una solución. Vamos, no empeore las cosas. Sólo quiero ayudarle.

El discurso estereotipado de telefilm policíaco había vuelto a fallar, no me sorprendía. La respiración sonaba cada vez más fuerte y de pronto la armadura que tenía a mi derecha se deshizo en medio de un estruendo que retumbó en todo el edificio, vi como la puerta trasera se abría dejando entrar un cuchillo de luz y alguien salía atropelladamente por ella. Me lancé a su persecución y en pocos segundos me encontraba lo suficientemente cerca como para abalanzarme sobre el sospechoso. Lo inmovilicé en el suelo y cuando giré su cuerpo para verle la cara, sólo atiné a balbucear:

- ¿Señora Rocamuro?
- ¡Esos pequeños bastardos merecían morir! -espetó antes de caer en un estado de semiinconsciencia fruto, a todas luces, de la tensión del momento-.

Efectivamente, llevábamos meses tras la pista de alguien que había envenenado a una clase completa de un colegio de primaria. Veinticinco niños de entre siete y ocho años habían resultado intoxicados sin que los investigadores pudieran determinar el origen de la letal sustancia. Veinticuatro de ellos perecieron durante los tres primeros días y sólo uno consiguió recuperarse tras permanecer casi quince días en el hospital. Cuando estaba a punto de arrojar la toalla, mi compañero Gutiérrez recibió una llamada anónima indicando la dirección donde supuestamente encontraríamos al asesino. Allí atrapé, como ya sabéis, a la señora Rocamuro. La profesora de artes plásticas del colegio. La habíamos interrogado en numerosas ocasiones y nunca hubo ni la más mínima señal que nos hiciera pensar en ella como sospechosa. En su confesión, relató como los niños unos días antes de los hechos, habían desobedecido sus instrucciones y se habían burlado de la leve cojera de su pierna izquierda. Más tarde descubrimos sus antecedentes psiquiátricos y una interminable lista de incidentes similares bajo otras tantas identidades, de los que había conseguido milagrosamente salir indemne.

Aquella noche, frente a un delicioso plato de spaghetti y un buen vaso de vino tinto, me sentí aliviada porque el caso de los niños envenenados estaba resuelto y sin embargo aún quedaba algo por comprender... ¿Quién había realizado la llamada anónima?.


Fotografía: Edurne Iza
Relato: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 09-06-2013: "Paracaidismo"

Desde que el ser humano existe ha ambicionado imitar las habilidades de otros animales. Siempre asociamos el vuelo a la libertad. Al movimiento sin límites, a desafiar un medio, el aire, que no es el que controlamos por naturaleza. Diversos estudios coinciden en que el paracaidismo y la caída libre fueron, sin duda, los primeros intentos de vuelo de nuestra especie. 
Es difícil encontrar los orígenes del paracaidismo pero todo apunta a que fueron los chinos los primeros en inventar una especie de paraguas con el que lanzarse desde unas torres especialmente diseñadas para su uso. Más adelante, en el siglo XV, Leonardo da Vinci, realizó numerosos estudios sobre el vuelo de las aves y diseñó un paracaídas de forma piramidal con la intención de salvar la vida de personas que se encontraran en un piso elevado durante un incendio. Este artilugio le valió el nombre de padre del paracaídas. Hacia el 1616, Fausto de Veranzio, perfeccionó el diseño dándole forma rectangular, con cuatro líneas que sujetaban al pasajero mediante un arnés, este diseño era muy similar al que se utiliza hoy en día en el paracaidismo deportivo. Le siguieron Sebastian le Normand, Jean Pierre Blanchard y otros muchos estudiosos del tema. El primer salto de exhibición registrado tuvo lugar en París el 27 de Octubre de 1797. El saltador fue André Jacques  Garnerin. Al año siguiente, su esposa Geneviève Labrosse, se convirtió en la primera mujer que saltó en paracaídas. Desde entonces muchos han sido los aficionados en todo el mundo a practicar este deporte, que tuvo su primer reconocimiento como tal durante el campeonato que se celebró en 1951 en la antigua Yugoslavia y que dio arranque a la era dorada de esta disciplina durante los años 50 y 60 del pasado siglo.
Este deporte se ha ido perfeccionando hasta nuestros días. Mejorando los equipos, las condiciones de seguridad y desafiando insistentemente a la fuerza de la gravedad incrementando la altura de los saltos.




Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 02-06-2013: "S2S"


Edurne Iza, S2S
 
Tan sólo un 20% del total de la flota marítima está formada por embarcaciones con una eslora superior a 10 metros. Esto significa que el 80% restante son embarcaciones pequeñas que no están obligadas por ley a utilizar el chaleco salvavidas de trabajo. A menudo este tipo de embarcaciones cuentan con una tripulación de uno a tres marineros y en el desafortunado caso de que uno de ellos caiga por la borda sin chaleco se dificultará la visibilidad del mismo en el agua, retrasándose el rescate lo que en demasiadas ocasiones termina en tragedia. Sin embargo, las nuevas tecnologías nos han traído Safe to See (S2S), una solución de seguridad inteligente que actúa de manera automática ante situaciones de “hombre al agua”: última tecnología en telecomunicaciones integrada en formatos simples y ergonómicos que no entorpecen el trabajo diario. Sus principales beneficios son: la detección automática de la caída del tripulante, sin necesidad de que éste active ningún sistema; cada sistema personal contiene un sistema de flotación que contribuye a que el accidentado permanezca en la superficie hasta el momento del rescate; en el momento de la caída, el equipo a bordo del sistema Safe to Sea notifica automáticamente la posición en tiempo real del marinero, tanto al barco al que pertenece, como a otros barcos cercanos y a los servicios de rescate; es un equipo ligero y ergonómico que no molesta en su uso diario. Existen diferentes modalidades de este equipo, en formato cinturón, embebido en la ropa impermeable de trabajo o incluso en los propios chalecos de seguridad. Adicionalmente cada embarcación debe adquirir el equipo central de abordo que es el que recibe la señal del accidentado y la transmite a los centros de rescate.

Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 26-05-2013: "Aerofobia"

Edurne Iza, Aerofobia
Tengo un amigo que me contó que un amigo suyo tiene miedo a volar. Aerofobia, como le llaman los expertos. El caso es que hace unos meses, tuve la oportunidad de conocer al amigo de mi amigo y resultó que era justo lo contrario de lo que yo había imaginado. Pensaba que, frente a mí en aquella cafetería, aparecería un ser de aspecto frágil y con comportamiento de sabiondo de serie televisiva, al más puro estilo Sheldon Cooper. Sin embargo, imperdonable para alguien como yo, había sido víctima de todos los estereotipos existentes al respecto y me quedé gratamente sorprendida al estrechar la mano de Ismael, un joven atractivo y seguro de si mismo que no dudó en extenderme su tarjeta de visita, donde la combinación de las palabras senior, executive y manager no dejaban lugar a la especulación, y estrujar los huesecillos de mi mano con solemnidad y mirada penetrante. Dada mi profesión, mi amigo y amigo de Ismael, me había solicitado como un favor personal, que echara una mano al pobre e inseguro ejecutivo en su trance con los aviones.
Ahora que lo pienso, debéis disculparme ¿Dónde están mis modales?. El motivo por el que mi amigo me pidió ayuda, es porque soy psicóloga y pensó que sería capaz de charlar con Ismael, escudriñar en su pasado a base de preguntas "indiscretas" y descubrir el origen de su fobia a los aviones, lo que nos dejaría a mitad de camino de resolver el problema.
Lo que mi amigo no calculó es que en muchas ocasiones, los seres humanos nos sentimos inseguros e intentamos ocultarnos tras esa mirada fría de superioridad y gesto de perdonavidas con la que los padres regañan a los niños o los niños tratan a sus juguetes. No es algo que reconozcamos de forma natural, yo de hecho, al confesarlo, me convierto en una excepción. Solemos dejarnos influenciar por los libros de texto, las estadísticas y las teorías de comportamiento humano y tendemos tan pronto obtenemos una brizna de información sobre alguien, a catalogarlo, etiquetarlo, diagnosticarlo y hasta decidir el mejor modo de tratarlo, sin tan siquiera haberle dado los buenos días. Por lo que mi amigo me había explicado, yo había imaginado a Ismael como alguien que había pasado gran parte de su vida entre libros y teorías científicas, lo que le habría convertido en un ser con serios problemas para las relaciones humanas y con una clara tendencia a desarrollar todo tipo de fobias y manías. Así que cuando aquel extraordinario ejemplar del género masculino con su tarjeta de "Senior Executive" sus modales refinados y su mirada carente de miedos se sentó ante mí sólo encontré el recurso de la risa tonta y la pregunta incómoda y obvia.

¿Nuestro amigo en común me ha dicho que tienes miedo a volar? ¿Has tenido alguna mala experiencia en alguna travesía aerea?-Ismael respondió con una sonora carcajada y al ver mi gesto desencajado se aclaró la voz y repuso-
- La verdad es que perdí el miedo a volar hace mucho tiempo, a base de razonar, de analizar estadísticas de accidentes aereos y si te soy absolutamente sincero... A base de volar, que pienso que es la mejor terapia, enfrentar tus miedos hasta que desaparecen.

Ismael acababa de arrastrar por el suelo mi segundo, tercer y cuarto paso. Intentaba buscar algo adecuado que decir, cuando él continuó,

- Simplemente, nuestro amigo común me había hablado muchas veces de ti y tras darle un par de vueltas, se me ocurrió que un buen modo de obtener una cita contigo, sin necesidad de ponernos bajo la presión de llamarle cita, era despertar tu curiosidad y permitirte crear un estereotipo en tu cabeza para luego despedazarlo en unos minutos ¿Porque eso es lo que te ha sucedido verdad?.
- ¿Serviría de algo decir no?

Fue una tarde maravillosa, vestida con conversaciones inteligentes y desnuda de estereotipos. Esa tarde decidí que nunca jamás obtendría información previa de mis pacientes, al menos hasta pasada la primera visita.




Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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