La Foto de la Semana 18-05-2014: "Artillería"

  

El origen etimológico del término «artillería» es bastante confuso y se han planteado diversas teorías destinadas a dar una explicación para el mismo. Podría provenir del latín artillus que significa ingenio. Otra explicación posible es aquella que atribuye la palabra al nombre de un fraile llamado Juan Tillery: con el paso del tiempo el «arte de Tillery» se habría transformado en la palabra «artillería». Una segunda hipótesis sostiene que, específicamente, el término «artillero» era utilizado para designar a aquella persona que «artillaba» o «armaba» un castillo o fortaleza, basándose en una antigua ordenanza del rey Eduardo II de Inglaterra, la cual ordenaba que un sólo artillero (o maestre de artillería, conforme al término utilizado en la época) se encargara de la construcción de balistas, arcos, flechas, lanzas y otras armas para abastecer al ejército. Aún hasta el año 1329, el término seguía siendo utilizado de forma genérica y abarcativa, incluyendo no sólo a la estricta maquinaria de guerra, sino también a todo tipo de artefactos civiles y armamento diverso.
La invención de la pólvora (conjuntamente con la de otro artefacto estrechamente ligado al anterior: el cañón) constituíria el próximo hito que revolucionaría el sentido de la artillería y acabaría por definir la actual concepción. En Europa, hay varias referencias en el siglo XIV al uso de piezas artilleras primitivas por los árabes en el sitio de Baza, y se sabe que el ejército de Alfonso XI la utilizó en 1312 en el sitio de Algeciras[cita requerida]. O en una obra sobre los oficios del rey escrita en Inglaterra. En todos los casos se describen una especie de potes de hierro que disparan bolas de piedra y flechas de gran tamaño. En la Batalla de Crécy en 1346 entre Inglaterra y Francia, se tiene constancia del uso de un cañón que empleaba bolas de piedra como munición.
En el siglo XVI, se sabe que se fabricaban cañones de bronce fundido y de hierro, estos últimos con una técnica parecida a la elaboración de toneles, juntando láminas de hierro al rojo y luego colocando aros de refuerzo alrededor y una tapa gruesa en la parte posterior. Las piezas eran relativamente peligrosas y tenían la tendencia a explotar matando a sus servidores al ser sometidas a mucho esfuerzo. Para disparar una pieza, había que meter primero por la boca de la misma un taco con una esponja húmeda para apagar posibles restos que quedaran del disparo anterior, a continuación introducir la pólvora, apretándola con un taco, luego la bala y se comprimía el conjunto. En la parte posterior del arma había un orificio denominado oído por el que se introducía una pequeña cantidad de pólvora a la que se aplicaba una mecha para provocar el disparo. Con el retroceso, el cañón saltaba varios metros hacia atrás y los sirvientes debían empujarlo de nuevo a su posición. El alcance máximo eficaz era entre uno y dos kilómetros.
En estos momentos las piezas de artillería son de dos tipos: por un lado, el cañón, pieza larga en relación a su calibre, pensado para disparar sobre un blanco que está a la vista de los artilleros en una trayectoria casi plana en lo que se denomina tiro directo o tiro tenso y, por otro, el mortero, con un cuerpo metálico corto y ancho, que permite inclinaciones entre 45° y 90° para bombardear objetivos dentro de posiciones fortificadas o desde detrás de muros o elevaciones de terreno con municiones explosivas. Las piezas son generalmente de fundición de bronce o latón. La mayoría de la artillería se destina a atacar o defender ciudades y fortificaciones por su escasa movilidad, aparte de montarse en navíos.
Existían en los siglos XV y XVI varios tipos de cañón, como la bombarda, con un tubo atado a un bastidor de madera montado en una cureña sencilla que se apuntaba metiendo o sacando tacos de madera de un rudimentario dispositivo elevador, o el falconete, un cañón ligero, normalmente montado en una especie de horquilla de hierro fija a un muro o a la borda de un navío, con una barra que salía por su parte posterior para apuntar la pieza con una mano mientras con la otra se daba fuego al oído del arma para disparar. Una innovación importante fueron los muñones, piezas integradas en la boca de fuego que salían como un cilindro a cada lado que encajaba en la cureña y permitía cambiar el ángulo de elevación, eliminándose así el tosco sistema de atar las piezas a un bastidor.
Aligerando las bombardas surge en el siglo XVI la culebrina, cañón que llegaba a tener 30 veces la longitud del calibre, montada sobre una cureña con dos grandes ruedas para facilitar el transporte por los caminos y que permite disponer de una primitiva artillería de campaña para el campo de batalla. En dicho siglo, Carlos I de España intenta por vez primera en Europa, homogeneizar los calibres y piezas de sus ejércitos para terminar con los problemas de intendencia que suponía fabricar piezas totalmente distintas y establece siete modelos (seis cañones y un mortero) de calibre entre 40 y 3 libras (entonces los calibres se medían por el peso del proyectil). La mayoría de los ejércitos europeos intentan seguir por el mismo camino, aunque continuarán existiendo piezas no reglamentarias en uso durante muchos años. Desde el siglo XVII, la denominación cañón sustituye a las antiguas de bombarda, culebrina, etc. para designar a ese tipo de piezas.


Fotografía Edurne Iza. Exposición de cañones en el castillo de Hohenzollern, Alemania.
Artículo: Artillería. Fuente http://es.wikipedia.org/wiki/Artilleria

La Foto de la semana 11-05-2014: "No hay problema que no solucione... Maya"

Toda una generación creció al ritmo de la pegadiza canción y atrapada por el encanto de las aventuras de la traviesa abeja Maya y su inseparable amigo Willy. Durante años fueron nuestros compañeros de juegos y aún hoy se repone la serie en televisión y los DVD causan furor entre los hijos de quienes entonces disfrutábamos con tan dulce personaje. Sin embargo, el promedio de vida de una abeja obrera es de cuarenta y cinco días y en el caso de los zánganos, de tres meses. Estos períodos de vida varían en función de la época de más o menos actividad de las abejas. En tiempos de recolecta y dado el elevado número de vuelos que realizan las obreras en busca de polen, sus alas se deterioran a gran velocidad y su esperanza de vida ronda los quince días. En el momento en que las abejas pican, pierden su aguijón, que al tener forma de anzuelo queda prisionero en su víctima y sin su aguijón, mueren a los pocos minutos. Ahora que se un poco más sobre la azarosa vida de tan trabajadores insectos veo si cabe con mejores ojos los entrañables dibujos animados, sin embargo me alegro infinitamente de no haber sabido de la dureza de la vida de las abejas hasta muchos años después. Sinceramente nuestra infancia ya quedó suficientemente marcada con perder a la madre de Bambi, a David el gnomo y con las lloreras provocadas por Heidi, Marco, El Patito Feo, Oliver Twist... 



Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 04-05-2014: "Ser madre. La historia de un sacrificio invisible"



Las nieves hacía semanas que habían desaparecido. Los árboles habían renacido y las diferentes tonalidades de verde invadían bosques y praderas. En el castillo todo estaba a punto para la gran celebración. Primavera era una princesa hermosa y dulce que preparaba su boda con el príncipe Horizonte. Ambos jóvenes se querían desde niños y todo el que les conocía sabía que su destino era estar juntos. El padre de Primavera había fallecido hacía algunos años y la mayor ilusión de la muchacha era que su madre, Prado, estuviera a su lado en el gran día. La ceremonia comenzaría en unas horas y el castillo rebosaba alegría y optimismo. Horizonte debía llegar en unos minutos y sería recibido por la madre de la novia para acompañarlo hasta la sala de celebraciones. Prado comenzó a inquietarse cuando el joven príncipe se retrasaba de la hora acordada. Estaba inquieta, como si presintiera que una nube gris estaba a punto de ensombrecer la felicidad de sus vidas. El reloj movía sus agujas más rápido de lo que Prado hubiera deseado cuando irrumpió en su alcoba una mujer vestida de negro, con un sombrero de ala ancha que le cubría medio rostro y una mirada opaca e impenetrable como la guarida de una fiera. 
La misteriosa visitante resultó ser Vacío, la bruja de las tinieblas. Era la bruja más temida del reino, conocida por destruir los instantes felices en la existencia de las gentes que ajenas a su maldad sólo se preocupaban de vivir. Pronto, Prado comprendió que el retraso de Horizonte no podía estar si no relacionado con alguna argucia de la bruja y sacando fuerza a pesar del terror que invadía su alma le preguntó:
- ¿Qué le has hecho? ¿Dónde está Horizonte?
Con una carcajada escalofriante la bruja se frotó las manos dejando ver unas uñas largas, retorcidas y ennegrecidas por la suciedad, para explicar con despiadada parsimonia que el príncipe había tenido un desafortunado accidente cuando se aproximaba a caballo al castillo.
Prado desesperada se abalanzó sobre la bruja al tiempo que gritaba ¡Desgraciada! ¿Qué le has hecho?.
Vacío disfrutaba observando la angustia de Prado que viendo arruinado el que suponía debía ser el día más feliz de la vida de su hija se desmoronó en un llanto profundo y silencioso. Entonces la bruja susurró con malignidad 
- Aún no está todo perdido
- ¿Qué insinúas? ¿Hay algún modo de salvar a Horizonte?
- En realidad... Si
- Dímelo, haré lo que sea
- ¿Lo que sea?. En ese caso, puedo salvar al estúpido jovenzuelo y hacer que llegue a tiempo a la boda con su amada, siempre y cuando tú te conviertas en mi sirvienta. Vivirás en mi cueva, cocinarás y limpiarás para mí eternamente. Pero como en realidad no soy tan cruel como puede parecer, te concederé una gracia. Desde una pared de roca mágica podrás observar la felicidad de tu hija. Podrás verla sin ser vista. Tendrás el privilegio de ver cómo te odia para luego borrarte de su vida sin más.
- Pero si no aparezco en la ceremonia Primavera se morirá de dolor... No puedo hacerle eso.
- Tranquila, está todo pensado. Escribirás una carta de despedida en la que le convencerás de que hay motivos ocultos que te obligan a abandonar el castillo. Sufrirá... sí, pero te olvidará pronto y será feliz. ¿No es eso lo que quieres?. Tic-tac, tic-tac... los minutos pasan...
- Está bien. Acepto.
Prado se sacrificó para que Horizonte viviera y llegara a tiempo a la boda. Escribió la carta y sin que la bruja pudiera percatarse pidió a su ama que vistiera uno de sus trajes para que confundida entre la multitud de invitados, Primavera creyera ver a su madre disfrutando con ella de un día tan feliz. De ese modo, no suspendería la boda y encontraría la carta una vez que la bruja le hubiera arrastrado a su mundo de oscuridad y penuria.

Tal y como Vacío vaticinó, Primavera fue feliz y Prado con los ojos secos de tanto llorar, pudo observar, prisionera detrás de la pared mágica, cada día de la vida de su pequeña. Fue un sacrificio invisible, como la mayoría de los que hacen las madres por sus hijos. Sin embargo, Vacío se equivocó en algo que se convirtió en la razón de vivir para Prado. Desde su encierro, pudo comprobar cómo su hija lejos de olvidarle, guardaba en un arcón de madera fotos y juguetes de infancia, cómo recordaba a su madre con amor infinito y como a su primera hija le llamó Prado en honor a quien le diera la vida y la defendiera con la suya propia.

Dedicado a todas las madres, que hacen sacrificios invisibles y se vuelven invisibles por amor a sus hijos.



Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 27-04-2017: "¿Quién dijo pudor?"

Atónita y ojiplática me quedé al encontrar el inodoro de la imagen en plena vía pública. Hasta hace poco mirábamos con gesto acusador a quienes sin poder aguantar las necesidades fisiológicas bajaban sus cremalleras y descargaban lastre apuntando hacia algún árbol. Pues peor se pone la cosa, o mejor, según se mire. Parece ser que en breve encontraremos al vecino del quinto o a la del tercero, con las verguenzas al aire y aliviando necesidades mayores en el parque del pueblo. Mal lo que se dice mal no me parece. Al fin y al cabo es natural, al estar al aire libre se evita la concentración de malos olores y total, si los perros lo hacen ¿por qué no los humanos?. Pero ya puestos creo que les ha faltado un poco de detalle y han perdido una oportunidad única de hacer negocio. Me falta una máquina dispensadora de revistas y periódicos y otra de papel higiénico ¿quién va a resistirse a echar una ojeada a las noticias del día en un momento tan especial y relajante?. Reconozcámoslo, es un clásico. También les falta una cubierta en caso de lluvia. Qué pasa ¿qué solo podremos defecar en la calle cuando haga sol?. Si esta imagen se hubiera tomado en el centro o el norte de Europa, el inodoro tendría protección contra la lluvia, un sistema de limpieza tras cada usuario, hasta pantallas interactivas para seleccionar audio y vídeo durante "el acto" incluyendo un dispositivo para soltar los cincuenta céntimos de turno de cada visitante. Es lo malo de este país, todo lo hacemos a medias. Hasta para cagar la cagamos. 


Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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Sant Jordi 2014


Feliç diada de Sant Jordi 2014 per a tothom!



Fotografía: Edurne Iza
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La Foto de la semana 20-04-2014: "Feoh"


Fe y Feoh son los nombres de la runa (nórdico antiguo inglés antiguo feoh) que representa el sonido f en los alfabetos rúnicos futhark joven y futhorc respectivamente. Significa "riqueza (móvil)", y tiene la misma raíz que la palabra inglesa fee que originalmente significaba "oveja" o "ganado", al igual que los términos del: neerlandés Veealemán Viehlatín pecum y sánscrito pashu.
Esta runa ya aparece en el futhark antiguo y aunque su nombre en protonórdico no ha quedado registrado se ha reconstruido lingüísticamente como fehu, con los significados originales de "dinero, ganado, riqueza".
La letra equivalente en el alfabeto gótico, se llama faihu. La gran similitud que hay entre todos los poemas rúnicos y el nombre de la misma letra en el alfabeto gótico, es infrecuente y da al nombre reconstruido para el futhark antiguo un alto grado de fiabilidad.
La forma de la runa está probablemente basada en la v etrusca, F, que es como la griega digamma Ϝ y la latina F y en última instancia la letra fenicia waw w.


Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Fehu
Fotografía: Edurne Iza
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La Foto de la semana 13-04-2014: "Amapola roja, el soldado caído"



En algún momento de la Segunda Guerra Mundial, la amapola roja, que crece de manera espontánea en primavera entremezclada con cultivos de cereales, se convirtió en símbolo de los soldados caídos. Quizá por su fragilidad o por su color, que asemeja el de la sangre derramada. Lo cierto es que es una flor inspiradora de sentimientos. Salpica los campos con intensidad y fragilidad a partes iguales. Sin embargo lo más fascinante, casi sacado de un cuento de hadas es que... una vez cortada muere casi en el acto. Por eso, debe disfrutarse en su hábitat, en plena naturaleza, toda su magia y belleza se desvanecen en el momento en que su tallo se corta. 
El ser humano tiende a capturar todo aquello que encuentra bello, para poder disfrutarlo y observarlo. Encierra animales exóticos en jaulas para su exhibición pública y sólo hay que mirarles a los ojos para saber que están muriendo lentamente. Recorta las alas de majestuosas aves para poder observarlas cautivas en diminutas jaulas... Y aún les exige que deleiten sus oídos con armoniosos cantos. Sin embargo la amapola, tan delicada e indefensa como parece, ha encontrado su defensa perfecta contra el ser humano... sólo puede ser disfrutada en vida, arraigada a la tierra. Es rebelde e indómita. Así que hoy no puedo más que reivindicar que todos deberíamos ser un poco amapola.


Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 06-04-2014: "Historia en venta"

Heredó la casa de su padre y éste del suyo. Construyó un hogar y una familia. El amor y la armonía reinaron durante muchos años. Llegaron los niños. Crecieron sanos y fuertes y fueron felices en una casa humilde pero repleta de cariño. Los adolescentes se hicieron hombres y abandonaron la casa familiar. Crearon sus propias vidas. Los adultos se convirtieron en ancianos y las enfermedades llamaron a su puerta, acosaron su existencia en una batalla sin cuartel que terminó como todas las guerras, en muerte, desolación y silencio.
Hoy es sólo un amasijo de piedras semi derruidas, hierros oxidados y salvaje vegetación abriéndose paso para recuperar un espacio que tiempo atrás le perteneciera. 
¡Hagan sus pujas! aquí y ahora, se cotiza barata una historia que en realidad no tiene precio. La de una familia, las vidas de varias generaciones. Un ADN que desaparecerá para dejar paso a un centro comercial, una cadena hotelera o quizá un elegante edificio de apartamentos.
Así, con un cartel blanco y un número de teléfono es como se pone una historia en venta.



Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto de la semana 30-03-2014: "¿Reforma o demolición?

¿Qué futuro esperamos ofrecer a las generaciones venideras?. Suena a pregunta electoralista. De hecho es un argumento habitualmente utilizado por los mercenarios de la política que comercian con nuestro futuro y por desgracia nos representan. La realidad es que los jóvenes continúan mejorando su formación con la esperanza de alcanzar una vida mejor. Y lo lograrán sin duda. Y sin duda también, el camino correcto es la educación. Sin embargo, muchos de ellos deberán hacerlo lejos de la tierra que les vio nacer. En el pasado exportábamos mano de obra barata. Con escasa formación pero a precios muy convenientes. Hoy, exportamos ingenieros, arquitectos, médicos... Y a precios aún más competitivos. La diferencia es que cuando algún día, lejano, pero que llegará, la situación económica se restablezca ¿quién y con qué argumento moral irá a buscar a los miles de jóvenes que están protagonizando este éxodo de cerebros? ¿con qué activos humanos resurgirá esta vez el ave Fénix?. No quiero pecar de pesimismo pero sinceramente las continuas e inconexas reformas de la educación, los incrementos de las tasas escolares, la ausencia de planificación laboral... no son más que una demolición del presente que dejan un legado desolador y un futuro poco menos que opaco, raído y maloliente.


Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto de la semana 23-03-2014: "Miradas que nunca se apagan"


Hace ahora diez años que sus ojos dejaron de brillar. Esa mirada sincera que no escondía ningún sentimiento. Mostraba todo lo que tenía: amor, devoción, lealtad...amistad a cambio de nada. Cariño incondicional. Esa mirada pura ha permanecido grabada en mi recuerdo y en días alegres, soleados llenos de energía positiva, como la que él transmitía, aún puedo ver sus rizos dorados y sus ojillos vivarachos pendientes del mínimo gesto que indicara "¡vamos de paseo!".

Este es un homenaje a todas las miradas puras.  A todas las pupilas que sin necesidad de palabras nos dicen "te quiero", "te has equivocado", "estoy orgulloso de ti", "te perdono", "siempre estaré ahí". Porque esas... Son miradas que nunca se apagan.



Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 16-03-2014: "Anonimato perdido"

Hacía tan sólo unos días que había regresado de Hollywood. Como cada año la alfombra roja se había llenado de celebridades, de vestidos impresionantes y de cientos de fotógrafos y periodistas dispuestos a obtener la mejor toma de la ceremonia. A pesar de que todas las encuestas le apuntaban como claro ganador de la estatuilla al mejor actor, una vez más su nombre no terminó la tan repetida frase de "And the Oscar goes to..." La prensa siempre especula en este tipo de situaciones. Hubo quienes aseguraron que se había refugiado en su mansión europea y que estaba sumido en una profunda depresión, manteniendo su mente en blanco a base de barbitúricos y alcohol. Otros imprimían historias absurdas acerca de ataques de ira hacia la Academia y el ganador justificadas con la superficial excusa del carácter caprichoso de los artistas.
La realidad era mucho más sencilla que todo eso. Conocedor del mecanismo del certamen, tras el fallo del jurado quedó decepcionado pero no sorprendido. Su película era demasiado explícita, nada diplomática y políticamente muy incorrecta. Él se sabía perdedor mucho antes del inicio de la noche mágica del cine. Por lo tanto, cuando los focos se apagaron y enrollaron la alfombra, se retiró a un pueblecito de la costa a practicar su segunda pasión después del cine, el piragüismo. Tenía una casita escondida en las montañas y pasaba horas paleando por las tranquilas aguas que bañaban los alrededores. A menudo se llevaba un libro y se quedaba flotando durante horas en su canoa en el medio de la nada, disfrutando de la naturaleza y del relax del anonimato.
Aquella mañana soleada no se percató de la presencia de un paparazzi. Desde lo alto de un puente tomó varias instantáneas del actor en su piragua. A los pocos días, mientras se dirigía al pueblo para desyunar, le sorprendieron las portadas de varias revistas asegurando su estado mental inestable aparentemente confirmado por numerosos testigos que le habían visto ingerir alcohol y drogas y deambular por las calles de la localidad desorientado y sin rumbo fijo.
El camarero del bar le sirvió, como siempre, un café con leche con la leche muy caliente y un croissant recién hecho y con sorna y la familiaridad de atenderle cada día durante años le dijo, tenga le sirvo su coctel antidepresivo. Acuérdese de romper unos cuantos vasos e insultar al resto de clientes antes de marcharse.
Ambos sonrieron con sorna y el artista continuó disfrutando de su desayuno a la francesa y es que cuando "firmó el contrato" para convertirse en famoso sabía que de algún modo perdía su vida privada, su reputación y por supuesto, su anonimato.


Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 09-03-2014: "Cap Roig. Destino: Yo"


Cada verano, en un paraje tan singular como atractivo, situado a mitad de camino entre las localidades gerundenses de Palafrugell y Mont-Ras, los jardines de Cap Roig albergan un festival de música que atrae a miles de visitantes. Muchos acuden a la llamada de artistas consagrados, otros enamorados del paisaje idílico de la zona y todos, una vez allí, sucumben a los encantos de tan paradisíaco enclave.
Cuando me encargaron formar parte de la organización del evento me sentí un tanto confundida. En mi larga experiencia profesional nunca había participado en un acontecimiento de este estilo. A primera vista me resultaba demasiado silvestre. Muy lejos del glamour urbanita de cemento y cristal del que tan orgullosa me sentía de formar parte indispensable. Así que de mala gana cogí mis maletas y me instalé en un hotelito que en su página web definían como "con encanto y vistas al mar". La primera noche no pude dormir. Desde la amplia cama de mi habitación no escuchaba el murmullo del tráfico, las voces de los viandantes nocturnos en fase etílica de exaltación de la amistad ni los camiones de recogida de basura limpiando las vergüenzas de los cientos de miles de elegantes ciudadanos. Así, con las primeras luces del alba, me vestí con unos tejanos viejos y una camiseta raída, me escondí tras mis gafas de sol de Prada y decidí acercarme a la cala que rodeaba el hotel. Me senté en una piedra echando de menos el CO2 de los escapes de los coches, los gritos de los conductores histéricos por avanzar diez metros y el aroma de café recién molido. Pensé que mi imaginación me jugaba una mala pasada cuando fue precisamente ese aroma tan agradable y matutino, el del café tostado, el que invadió mi pituitaria. En un acto reflejo me giré y allí estaba él. Un anciano con la piel tan curtida como las rocas en las que estaba sentada, con el color del cielo de una tormenta de invierno en sus ojos y portando dos tazas despostilladas con humeante café. Me acercó una de ellas y me dijo
- Buenos días, le he visto desde la ventana del hotel y por su aspecto, he pensado que  necesitaba un buen café. Mi nombre es Ismael.
- Buenos días Ismael, la verdad es que me ha leído usted el pensamiento, muchas gracias-dije mientras tomaba la taza entre mis manos- mi nombre es...
- Sí, la conozco, es la diva de la organización de eventos... otra pobre víctima- masculló el viejo con sorna y una sonrisa de medio lado que otorgaba a sus ojos de tormenta un aspecto aún más salvaje y enigmático-
- ¿Disculpe? -dije con enojo-
- No se ofenda, he visto ya muchos y muchas como usted. Llegan obnubilados con sus ropas de marca, sus perfumes caros y sus agendas frenéticas. No pueden dormir, añoran la urbe. Señorita, desde el primer momento que ha descendido usted a la cala, ha sido atrapada. Aún no se ha dado cuenta, pero el océano está susurrando canciones de amor en sus oídos. Las rocas se encargan de crear el eco que repita sus palabras por si no las entiende la primera vez. Las aves marinas vigilan para que usted esté a salvo, el cielo cambia de azul a malva y las plantas del jardín botánico se encargan de perfumar el ambiente. 
- ¡Tonterías! -dije enojada y con gesto casi grosero- Gracias por el café.
Me marché airada pensando que había ido a toparme con el viejo loco del pueblo. ¿Porqué me tienen que pasar estas cosas a mi? -pregunté para mis adentros-.
Al oscurecer me acosté con el miedo de que el insomnio de la noche anterior se repitiera. Sin embargo, a los pocos minutos comencé a escuchar el murmullo del mar acariciando las piedras de la cala. Un profundo perfume inundó mi habitación y no pude resistir la tentación de saltar de la cama y abrir la ventana de par en par. Me choqué con una luna inmensa que casi podía atrapar entre mis manos, reflejada en la inmensidad infinita y ondulada del océano. Cientos de estrellas traviesas jugaban a brillar y desaparecer en el techo de aquel mundo de cuento al que sin querer y como había pronosticado el anciano me había trasladado sin remedio. De pronto la infinita soledad de aquel paraje perdido se transformó en libertad para cuerpo y alma. Los sonidos salvajes de la naturaleza, en dulces arrullos de amor. Me sentí como si hubiera descubierto un mundo a todo color tras una cortina en blanco y negro. Como la primera mujer en pilotar un avión, en pisar la luna. Viajé a Neverland, al mundo de Oz, Brigadoon, Atlantis, Camelot, Wonderland, Narnia... sólo por abrir una ventana. De pronto, mi mundo de Dior, Chanel y Prada, de tráfico y ejecutivos agresivos parecía tan ordinario, tan vulgar... Una copia barata de la verdadera fantasía.
Pasaron las semanas y con ellas mi colaboración en la organización del festival. Fue el mejor evento de mi vida. En realidad fue el evento que cambió mi vida. Liberó mi alma de prejuicios y desde entonces conduzco el coche de mi futuro sin semáforos ni atascos... Rumbo a mí. Destino: Yo.




Fotografía: Edurne Iza 
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La foto de la semana 01-03-2014 "El carpintero de barcos"

Círdan (se pronuncia ['ki:ɾdan], en sindarin), que significa «Carpintero de Barcos», es un personaje ficticio del legendarium del escritor J. R. R. Tolkien. Es un Elfo Teleri, pariente del Rey Thingol y del Rey Olwë. Su nacimiento no aparece reflejado en ningún texto de Tolkien, por lo que podría ser uno de los Elfos que despertaron en Cuiviénen. Entre los Teleri recibía el nombre de Nowë.
Cuando Elwë se perdió en el bosque de Nan Elmoth debido al encantamiento de Melian, los Teleri buscaron a su señor, y a causa de ello, no pudieron llegar a la Bahía de Balar, donde el vala Ulmo había dejado la isla que transportaría a los Elfos hasta Aman.
Al cabo del tiempo, algunos Teleri abandonaron la búsqueda de Elwë y se encaminaron hacia la costa, esperando que Ulmo regresara para llevarles a Aman. Ocurrió poco después que su deseo se hizo realidad, pero los Teleri que continuaban con la búsqueda de Elwë, entre ellos Círdan, pidieron un poco de tiempo para poder encontrar a su señor. Sin embargo, Olwë, que ahora era el único Rey de los Teleri, decidió no esperar. Así Círdan y el resto de Teleri que habían permanecido en la Tierra Media se llamaron a sí mismos los Eglath (los “Abandonados”).
Tras dejar la búsqueda de Elwë, los Eglath se fueron diseminando por Beleriand, pero Círdan y un pequeño grupo fueron convencidos por el maia Ossë para que regresaran a la Bahía de Balar y se asentaron en el norte, en Las Falas. Fueron conocidos como los Falathrim (“Pueblo de las Olas”). Fundaron los puertos de Brithombar y Eglarest, y Círdan se convirtió en su señor.
Círdan pasó mucho tiempo mirando al mar, esperando que Ulmo regresara, pero esto no ocurrió. Así que siguiendo las enseñanzas de Ossë, Círdan volcó todos sus pensamientos y habilidades en la construcción de barcos para poder por fin viajar de esta forma a la Tierra Bendecida. Una noche decidió seguir la luz que brillaba desde Eressëa, porque no podía seguir esperando más, y entonces recibió un mensaje de los Valar en el corazón y le dijeron que todavía no era el momento de hacer el viaje, ya que si esperaba, su trabajo sería recordado durante muchas edades posteriores. Círdan decidió esperar y entonces creyó ver sobre él un barco, brillante como una estrella, que navegaba por el cielo hacia el Oeste. Era un presagio del barco que construiría con Eärendil, Vingilot, y a partir de ese momento, Círdan fue capaz de ver los presagios de todos los acontecimientos importantes que ocurrieron en la Tierra Media.
Cuando Elwë reapareció por fin, reunió a todos los Eglath que pudo y su pueblo fue llamado más tarde por el resto de Elfos, Sindar (los “Grises”). Círdan continuó siendo el Señor de los Falathrim, pero reconoció la autoridad de Elwë como Rey...Seguir leyendo

Fuente:  http://www.wikipedia.org/
Fotografía: Edurne Iza en Calella de Palafrugell, Girona
Documentación: Onintza Otamendi

La foto de la semana 23-02-2014: Arte público

El arte público son trabajos de arte en cualquier medio, planeados y ejecutados con la intención específica de la localización, o para el dominio público, generalmente exterior y accesible a todos (ejemplo: el grafiti, o arte callejero). El término es especialmente significativo dentro del mundo del arte, como una práctica de funcionamiento particular, a menudo con implicaciones de arte en un lugar específico, para que la comunidad pueda colaborar en su trabajo. El término a veces también se aplica para incluir cualquier obra que se exhiba en algún espacio público, incluyendo edificios públicos accesibles.
El arte público ha sido desde hace tiempo una parte relevante del desarrollo de las artes en varias partes del mundo y en diversas épocas. Empezando por las catedrales góticas de la edad media. La relevancia del arte público hoy en día se da, como una lucha entre la estancia del arte en sus antiguos establecimientos: museos, galerías, salones privados, etc. Sin que sea posible el disfrute de ellos por el resto de la sociedad.
El arte público se ha caracterizado por poseer una gran fuerza política, esto es básico, pues al ser y estar destinada a un espacio público, se convierte en una práctica política.Seguir leyendo: 

Fotografía:Edurne Iza  Detalle de escultura.Paseo marítimo de Platja d'Aro, Girona
Documentación: Onintza Otamendi


La Foto de la semana 16-02-2014: "Girasoles ¿sabías qué?"


¿Sabías qué los girasoles sólo miran al sol cuando son jóvenes?. Una vez que crecen y maduran, se quedan en una posición fija, mirando hacia el Este, por donde sale el sol. ¿Y durante la noche? Pues por la noche se inclinan y realizando movimientos al azar. Cuando amanece y sale el sol de nuevo, la flor se volverá a orientar hacia él, empezando el ciclo.

¿Y cómo se mueven? Los girasoles disponen de unas células motoras justo debajo de la flor que se alargan y encogen para orientar la flor hacia el sol. De esta manera se consigue que la flor reciba más luz del sol cuando es joven.
La disposición de sus semillas no es al azar, sino que sigue un patrón matemático, relacionado con el ángulo de Fibonacci, que deriva del número áureo. 



Fuente: http://museodelaciencia.blogspot.de/2012/11/por-que-los-girasoles-miran-al-sol.html
Fotografía: Edurne Iza
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La Foto de la semana 09-02-2014: "Practica el rosing"



Indiscutible es a estas alturas la belleza de la que se ha erigido en emblema del amor por excelencia, la rosa. Todo empezó allá por las antiguas Grecia y Roma cuando las diosas del amor Venus y Afrodita eran representadas junto a rosas de color rojo. Se asociaba la delicadeza, ternura y suavidad de los pétalos de esta hermosa flor con la peligrosidad y violencia de las espinas ya que cuando hablamos de sentimientos, la frontera entre la felicidad y la amargura, entre el placer y el dolor es tan frágil como la flor que los simboliza.

Parece ser que Afrodita era capaz de enamorar a un hombre con tan sólo mirarle a los ojos. Hoy en día este don no nos convertiría en diosas si no en portadoras de la  más espantosa maldición. Afrodita vivía en un palacio rodeada de sus sirvientas y damas y los momentos de su vida en los que estaba en contacto con otros humanos solían ser grandiosas fiestas a las que acudían los más bellos caballeros. En esas circunstancias, enamorarse por solo una mirada, puede ser incluso conveniente. Pero traslademos los poderes de Afrodita a nuestra vida actual. Siete de la mañana, metro abarrotado de currantes que llegan tarde al trabajo... Pues ya tenemos a Afrodita mirando al suelo o con gafas de sol a lo Paris Hilton, porque como a la fauna masculina que frecuenta el metro a estas horas le dé por caer rendida a sus pies en plan masivo, ni las estrategias de evacuación de los americanos después del 11S salvaban a la pobre Afrodita del apuro. Supongo que de ahí vino el recurso de las espinas...

En fin, sin irnos por las ramas, la rosa sigue siendo una de las flores más bellas y cotizadas por enamorados de todas las culturas y edades. Mi consejo de hoy... Practica el rosing!


Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 02-02-2014: "La galería de los sentidos"

El día había sido emocionalmente intenso. Necesitaba relajarme y desconectar mi cerebro de tanta frustración. Encaminé mis pasos hacia mi galería favorita. Había una exposición de fotografía en blanco y negro que no podía dejar pasar. Mis expectativas se vieron superadas con creces en el instante en que, sin darme cuenta, me quedé boquiabierta frente a una imagen, escudriñando las líneas, las sombras, los matices... Mi corazón palpitaba a mayor velocidad y diría que incluso mi respiración cambió de ritmo. Era una flor sublime. 
Una voz pausada y agradable que llegó a mis oídos desde la parte trasera de la sala  rompió mi concentración.
- Hermosa ¿verdad?
- Es magnífica -repuse sin siquiera darme la vuelta-
- Sí. Eso he imaginado al sentirla.

La respuesta del desconocido me desconcertó y me giré para intentar comprender. Entonces vi que sus ojos estaban cubiertos por una película blanca, como una cortina. Moví mis manos frente a él y comprobé que efectivamente era ciego. Atónita le pregunté:

- ¿Cómo ha sabido que yo...?
- ¡Ah! eso... Desde que tuve el accidente frecuento exposiciones. Con los años he aprendido a ver las obras de arte a través de las emociones de los visitantes. Usted consiguió transmitirme los sentimientos que esta fotografía le estaba inspirando. Ya no puedo ver el arte utilizando mis ojos y sin embargo puedo sentirlo a través de personas como usted. Gracias.

Regresé a casa paseando. Reflexionando sobre lo humano y lo divino. Cerré tras de mí la puerta del apartamento, me dirigí al dormitorio y saqué del armario un pañuelo de seda que enlacé alrededor de mi cabeza asegurándome que cubría mis ojos por completo. De pronto escuché sonidos hasta ahora imperceptibles, olfateé rastros y toqué texturas en las que nunca había reparado. Me senté en el sofá durante quien sabe cuánto tiempo y sonreí... Gracias a ti por abrirme los ojos, pensé.




Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 26-01-21014: "Bolinus brandaris"



Se trata de una concha de unos 8 cm de longitud. El canal sifonal es largo y recto, tanto que puede suponer la mitad de la longitud total de la concha. Es bastante robusto y con grandes espinas dispuestas en hileras alrededor de la concha. Presenta unas 6 vueltas, siendo la última mucho más ancha que las demás. El animal presenta un opérculo córneo en el pie. Habita en fondos arenoso-fangosos o detríticos, cerca de las rompientes del Mediterráneo y Atlántico oriental. Se reproduce al final de la primavera poniendo los huevos en nidos blanquecinos esponjosos. Es un molusco depredador y carnívoro, se alimenta de otros moluscos, bivalvos o gasterópodos. De sus glándulas branquiales los antiguos fenicios extraían el tinte púrpura que sirvió para teñir las vestiduras de las clases superiores (emperadores, reyes y sacerdotes), siendo muy apreciado en la antigüedad y valiendo más que el oro. Concretamente, se necesitaba un kilogramo de glándulas para proporcionar 60 gramos de tinte, y se necesitaban 200 gramos para teñir un kilogramo de lana. Y para obtener un kilogramo de glándulas, se necesitaban,en vivo, unos 50.000 ejemplares de cañaílla. Una vez procesado, por un gramo del tinte se pagaban entre 10 y 20 gramos de oro. 
La Torá prescribe que todas las vestiduras que tengan cuatro puntas, deben tener unos flecos en cada una de las puntas con uno de los hilos teñido de un matiz celeste del tinte.
De esta industria fenicia, que también se llevaba a cabo en las colonias occidentales de las Gadeiras o Islas Gaditanas (Gadir, Cimbis, Puerto Menesteo etc.). 


Fuente Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Bolinus_brandaris
Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 19-01-2014: "Tonelete y el barril número cincuenta"


Erase una  vez un anciano que fabricaba barriles de madera. Se trataba del artesano más viejo de la aldea y la fama de sus barriles llegaba hasta más allá del río Helado. Sus vecinos le llamaban cariñosamente Tonelete. Un día de primavera un emisario del Rey se personó en su taller y realizó un encargo en nombre del soberano. 
- Para cuando caigan las primeras nieves, deberás hacer entrega en el castillo, de cincuenta barriles del mejor y aromático roble para alojar los nuevos vinos del monarca -dicho lo cual deslizó unas monedas sobre la mano curtida del viejo concluyendo- sirva esto como adelanto del pago. Recibirás el resto a la entrega del pedido.
- Disculpad mi osadía buen hombre pero las primeras nieves llegarán en tan sólo unas pocas semanas y con este dinero no alcanzaré ni a adquirir los materiales básicos, ya no hablemos de semejante cantidad de madera de tamaña calidad.
- ¡Cómo osas discutir el deseo del Rey! -bramó al tiempo que propinaba un tremendo puñetazo en la mandíbula del anciano que le hizo caer de rodillas al suelo-

Acto seguido, montó en su caballo y desapareció dejando al hombre herido y apesadumbrado.
No era la primera vez que los caprichos del soberano habían llevado sufrimiento a la aldea y todos sabían que no había más opción que satisfacer al caprichoso Rey. Así que, sin pensarlo más Tonelete se hizo con un hacha, tomó su carro y al viejo burro Tomás y se dirigió al bosque a talar tantos robles como fueran necesarios para su labor. Pasó varias semanas durmiendo a la intemperie hasta conseguir la madera. Cuando Tomás y él regresaron al taller, no perdió un segundo en ponerse a cubicar la madera, cortar, cepillar, pulir... trabajó sin descanso día y noche hasta que sus manos sangraron y sus ojos perdieron las pestañas. 

Trabajaba ya en el barril número cincuenta cuando cayeron los primeros copos de nieve. Tonelete se apresuró aún más. Sabía que los hombres del Rey llamarían a su puerta en cualquier instante. Habían pasado apenas unas horas cuando el resoplar de los caballos le hicieron parar para asomarse a la ventana. Allí estaba el mismísimo monarca acompañado por su escolta personal. Tonelete abrió la puerta satisfecho pues acababa de terminar el último barril. Cuando el soberano le preguntó si su encargo estaba listo, el anciano contestó:

- Mi señor, acabo de terminar el barril número cincuenta. Sólo me falta la tapa, pero para la caída del sol, puedo tenerla preparada.
- ¿Insinúas, que yo, el Rey, debo esperar hasta la caída del sol porque tú, miserable pordiosero no has sido capaz de cumplir con tu tarea?
- Mi buen Rey, no he querido decir eso. Es más, yo mismo puedo llevarle la tapa a palacio en cuanto esté terminada.
- Bien, creo que no soy el único que se ha percatado de la ineptitud de este viejo -vociferó amenazante mirando a sus soldados. Luego suavizó el tono y con gélida indiferencia sentenció- Matadle.

Tonelete intentó escabullirse pero doce espadas del más fino acero atravesaron su cuerpo desde todos los ángulos posibles, antes de que pudiera tan siquiera cruzar el umbral. 

El malvado soberano hizo llevar a su castillo los cuarenta y nueve barriles terminados y abandonó en el bosque el barril número cincuenta. 

Los más ancianos cuentan que ese invierno fue de los más fríos que se recuerdan y que cierta mañana que el Rey salió a cabalgar por los bosques de la región, sufrió un misterioso accidente y apareció degollado con medio cuerpo dentro del barril número cincuenta. Para cuando su cadáver fue encontrado, había perdido toda la sangre que se había vertido en el sólido y bien acabado tonel. El cuerpo fue recogido y enterrado, pero nadie se atrevió a tocar el barril ni la envilecida sangre del monarca. 

 La sangre se resecó adhiriéndose a las paredes interiores del tonel y en el fondo del mismo quedó dibujada la palabra "Justicia". Cuentan que aún hoy, al otro lado del río Helado, el barril permanece intacto en claro homenaje a su creador, el gran Tonelete.

Y colorín colorado...



Fotografía: Edurne Iza
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La Foto de la semana 12-01-2014: "El túnel de los secretos"


El señor Piedrafría tenía una sólida reputación. Haciendo honor a su apellido proyectaba una imagen de tipo duro con actitud gélida y distante. Sin embargo, Pietro Piedrafría, ocultaba un secreto. De existir metódico, Pietro pasaba ocho horas al día rellenando formularios y sellando documentos en una oficina bancaria. Sus compañeros desde hacía más de quince años, apenas lo conocían. A la luz de la sociedad, era un hombre invisible, inaudible e insensible. Nadie sabía que 365 días al año, Piedrafría al finalizar su jornada laboral, abandonaba el despacho sin que nadie lo echara en falta. Caminaba con paso regular hacia el mar e invertía el resto de la tarde hasta que la luz del sol desaparecía por completo del firmamento, en recorrer los antiguos túneles de vigilancia que rodeaban la ciudad, erigiéndose en testigos ancestrales del acoso que ésta sufriera en la antigüedad por buques pirata y osados conquistadores que, por fortuna, siempre fracasaron en su intento, y que hoy constituían uno de los mayores atractivos para los amantes de los paseos histórico-naturo-culturales. Algunos tramos pasaban bajo tierra, otros regalaban vistas escarpadas al carácter indómito del mar. Los túneles podían transportar a los paseantes a un tiempo pasado. A un tiempo imaginario. A un tiempo mejor.
Pietro siempre realizaba el mismo recorrido. Llegaba hasta una suave curva iluminada por dos ventanas horadadas en la piedra y protegidas por sendos barrotes horizontales. Justo en el punto medio entre ambas ventanas, se guardaba el mayor y más profundo secreto de nuestro protagonista. El motivo de su, en apariencia, indolora tristeza, de su vida sin palpitar estaba grabado en una piedra casi cuadrada, en la cara interna de la pared exterior del túnel. Enverdecido por el paso de los años y el salitre del mar, dibujado a cuchillo con más amor que destreza, podía distinguirse un corazón, que redondo y voluptuoso, acogía dos iniciales. P y L. Pietro y Luna. Luna, el gran amor de Piedrafría que dejó de existir presa de las fiebres en una fría y oscura noche de invierno. Noche sin luna. Vida sin Luna. En realidad, Pietro murió en el mismo instante en que su amada respiró por última vez. Su futuro quedó atrapado en aquel corazón grabado en el túnel de los secretos. Su presente, en el escritorio de la oficina bancaria donde a nadie le importaba si se sentaba o no.
Como cada noche, cuando la luna se miró presumida en el espejo del océano, disfrutó por unos minutos de la cita con su amada para iniciar después, encorvado por el peso de los recuerdos, el camino de regreso a su eterna rutina. A su condena intemporal.



Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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