La Foto de la semana 13-04-2014: "Amapola roja, el soldado caído"



En algún momento de la Segunda Guerra Mundial, la amapola roja, que crece de manera espontánea en primavera entremezclada con cultivos de cereales, se convirtió en símbolo de los soldados caídos. Quizá por su fragilidad o por su color, que asemeja el de la sangre derramada. Lo cierto es que es una flor inspiradora de sentimientos. Salpica los campos con intensidad y fragilidad a partes iguales. Sin embargo lo más fascinante, casi sacado de un cuento de hadas es que... una vez cortada muere casi en el acto. Por eso, debe disfrutarse en su hábitat, en plena naturaleza, toda su magia y belleza se desvanecen en el momento en que su tallo se corta. 
El ser humano tiende a capturar todo aquello que encuentra bello, para poder disfrutarlo y observarlo. Encierra animales exóticos en jaulas para su exhibición pública y sólo hay que mirarles a los ojos para saber que están muriendo lentamente. Recorta las alas de majestuosas aves para poder observarlas cautivas en diminutas jaulas... Y aún les exige que deleiten sus oídos con armoniosos cantos. Sin embargo la amapola, tan delicada e indefensa como parece, ha encontrado su defensa perfecta contra el ser humano... sólo puede ser disfrutada en vida, arraigada a la tierra. Es rebelde e indómita. Así que hoy no puedo más que reivindicar que todos deberíamos ser un poco amapola.


Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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