La Foto de la semana 22-09-2013: "De hombres, pelotas y sueños"



Amaneció un día soleado, decidí coger el coche y conducir sin rumbo. Necesitaba escapar. De la rutina, de la soledad, de las ochocientas calorías del helado de chocolate después de haber visto una comedia romántica con Jennifer Anniston, que lejos de levantarme el ánimo, únicamente había conseguido restregar a lo largo y ancho de mi orgullo la indiscutible realidad. Estaba sola y para más humillación, hasta un ridículo personaje de cine sin ningún tipo de credibilidad, con más maquillaje y tacones que cerebro, topaba por accidente con el hombre de sus sueños.

Me encontraba sumida en una de esas fases de cinismo destructivo en las que me gusta recrearme cuando tengo la autoestima por los suelos. Flagelándome a mi misma con que acababa de cumplir ... y tantos, con el incipiente Michelin que se intuía por debajo de la blusa y con una flagrante incapacidad de establecer una relación duradera con el sexo opuesto. 

Pasados unos treinta minutos y algo más de cincuenta kilómetros de autopista recorrida, me aburrí de compadecerme por tan mala suerte y decidí encender la radio. La voz tintineante de la locutora anunció el último single de Virginia Labuat "Dream man" y no pude evitar desfigurar el rostro con una mueca sarcástica. Estupendo, justo lo que necesitaba­ -mascullé-.

Sin embargo, el soniquete alegre de la canción me atrapó en un instante y a pesar de mis esfuerzos por permanecer en el pozo de la desesperación, no pude evitar repetir una y otra vez su estribillo:


♫♫ Always dream, dream, dream / That today may be / When I meet the sweetest man / That's meant for me ♫♫

Repiqueteaba con los dedos en el volante y con el pie izquierdo castigaba ligeramente la superficie del embrague mientras disfrutaba de uno de esos escasos instantes de libertad espiritual en el que todas las tristezas y frustraciones parecían haberse evaporado, cuando algo impactó contra la ventanilla trasera del vehículo obligándome a desviar el rumbo. La inyección de adrenalina natural de mi sistema simpático disparó todas las defensas y conseguí controlar el coche parándolo en el arcén derecho. Cuando me hube tranquilizado un poco, me puse el chaleco reflectante y bajé con mucha precaución para inspeccionar los daños y comprender qué había sucedido con exactitud. En el asiento de atrás, entre millones de trocitos de cristal encontré una pelota de tenis de color verde. La cogí apartando los vidrios y me quedé mirándola intentando comprender cómo semejante objeto había podido llegar precisamente hasta mi coche. 

Entonces sucedió. Un hombre se acercó corriendo, angustiado, con una raqueta en la mano, pantalones cortos y camiseta. Lanzó la raqueta a un lado y me sujetó con fuerza de ambos brazos al tiempo que soltaba una retahíla atropellada:

- ¡Dios mío! ¿Estás bien? ¡No sé cómo ha podido ocurrir! Estaba jugando con mi sobrina y un golpe mal controlado en la pelota, el ángulo de impacto, no sé, no puedo explicarlo pero ¿seguro que estás bien?.

- En cuanto dejes de estrangularme los brazos estaré perfectamente -dije al tiempo que dibujaba una sonrisa conciliadora-.

El hombre se apoyó sobre el capó del coche al tiempo que respiraba profundamente. Aún atónita, no podía apartar la mirada de sus bíceps bien definidos. La piel dorada por el sol que envolvía un rostro de facciones suaves y unos enormes ojos de color miel en los que podría haberme sumergido en un Viaje al Centro de la Tierra. Ante lo incómodo de la situación e intentando disimular la curiosidad acerca del estado sentimental de semejante espécimen, dije con torpeza:

-Bueno, así que jugando al tenis con tu sobrina... ¡pues vaya puntería tienes con las pelotas!, las de tenis quiero decir...

Hubiera deseado desaparecer para siempre y sin embargo, el inesperado doble sentido, sirvió para relajar la tensión del momento. Tendiéndome la mano el desconocido dijo:

- Me llamo Patrick, y sí estaba jugando al tenis con mi sobrina, es lo que pasa cuando eres el soltero de oro de la familia, no hay manera de liberarse del rol de canguro  -y me regaló una amplia sonrisa que me supo a gloria celestial más por el mensaje que acababa de enviarme que por el gesto en sí. ¡Estaba soltero!-

- Hola, yo soy Carolina, encantada de conocerte.

Intenté pensar con rapidez, buscar esa frase mágica que obrara el milagro y entonces, sucedió

- Bueno Carolina, creo que lo mínimo que puedo hacer para compensar semejante estropicio es invitarte a cenar. ¿Te parece buena idea?

- Lo cierto es, que no se me ocurre un mejor modo de solucionarlo. Del cristal, ya se encargará el seguro.

Ambos reímos divertidos, me ofrecí a llevarle al encuentro de su sobrina y acordamos lugar y hora para la cena. De regreso a casa paré en una tienda de discos y me compré el "Dream man" en todas las versiones posibles. Al llegar a casa conecté el aparato de música, subí el volumen al máximo y escribí cien veces en mi diario "Jamás volveré a menospreciar una comedia romántica".


Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Música: Virginia Labuat

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La Foto de la semana 15-09-2013: "Proa a la mar"


Cuando la mar se enfada, no hay barco grande, ni marino experto. Cuando las aguas rugen y las olas se levantan como muros infranqueables, tan sólo puedes poner proa a la mar y esperar. Habían pasado muchos años desde que su padre pronunciara esas palabras y sin embargo en el recuerdo de Juan, permanecían tan frescas como el olor a salitre. Al evocar aquellos días en su cerebro, abandonaba el cuerpo alto y fornido de adulto y volvía a convertirse en aquel frágil muchacho mal alimentado que seguía a su padre como a un Dios. No hubiera habido instrucción, o sugerencia de aquel hombre que él no secundara aunque ello le hubiera costado la vida. Sin embargo, fue la vida el precio que tuvo que pagar por poner a salvo su barca y sus hombres, casi arribando a puerto, una ola traicionera barrió la cubierta con tanta fuerza que ni siquiera los musculosos brazos de aquel experto marino resistieron. Del mismo modo que desaparece la espuma tras chocar con una roca, se desvaneció. Infructuosos fueron los esfuerzos de sus marineros. Inútiles las lágrimas de su viuda y su hijo. Cuando la mar hace prisioneros nunca los devuelve. Juan creció cerca del mar. Se convirtió en un hombre robusto, el vivo retrato de su padre, solían decirle. Juan no fue marino, pero de su progenitor aprendió que la mar está en todas partes y no se le puede dar la espalda. De él aprendió que la mar no es sólo ese infinito de agua salada que embruja a los seres humanos, es la vida en sí misma y por eso Juan vive, aún hoy, poniendo siempre proa a la mar.

Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la Semana 9-9-2013: "Flores"


Flores es una isla de Indonesia. Con una superficie de 13.540 km², forma parte de las islas menores de la Sonda, un arco insular con un área estimada de 14.300 km² que se extiende hacia el este de la isla de Java. Se encuentra al este de Sumbawa y Komodo y al oeste de Lembata (o Lomblen) y del archipiélago de Alor. Al sureste se encuentra Timor. Al sur, más allá del estrecho de Sumba, está Sumba y al norte, más allá del mar de FloresCélebes (o Sulawesi). Fue colonia portuguesa desde el siglo XVI hasta el XIX, hasta su cesión a los holandeses en 1856 junto al resto de las islas de Sonda.

La costa oeste de la Isla de Flores es uno de los pocos lugares, junto con la isla de Komodo, donde se puede encontrar el Dragón de Komodo en estado natural. Antiguamente, este gran lagarto se alimentaba de elefantes enanos del género Stegodon y ratas gigantes que se extinguieron poco después de la llegada del hombre a la isla. Éste introdujo búfalos, ciervos, jabalíes y monos que se han asilvestrado y son cazados por los dragones de Komodo. Abundan también las aves, los murciélagos, las serpientes y los anfibios.
En septiembre de 2003 se encontraron restos de una especie de homínido extinto en la cueva de Liang Bua al oeste de la isla. Desde entonces se ha conocido el hallazgo como ¨"Hombre de Flores" (Homo floresiensis). Parece ser una versión menor de Homo erectus de alrededor de 100-110 cm de estatura. Parece ser que existió hasta hace unos 18.000 años o incluso menos.
En la isla de Flores se hablan varias lenguas, todas ellas pertenecientes a la familia austronesia. Al centro de la isla, en los distritos de Ngada, Nagekeo, y Ende, se encuentra aquello que es conocido como la cadena de dialectos del centro de Flores (del inglés Central Flores Dialect Chain o Central Flores Linkage). Dentro de esta área existen pequeñas diferencias linguísticas en casi todas las localidades. Siendo indentificables al menos seis lenguas diferentes. Éstas son, de oeste a este: Ngadha, Nage, Keo, Ende, Lio y Palu'e, que es hablada en la isla del mismo nombre a lo largo de la costa norte de Flores. Sería posible sumar a esta lista también el So'a y el Bajawa, aunque muchos antropólogos los consideran dialectos de la lengua Ngadha.
Los comerciantes y misioneros portugueses se establecieron en la isla en el siglo XVI, principalmente en las regiones de Larantuka y Sikka. Su influencia es todavía perceptible en el habla y la cultura de Sikka. De hecho, la presencia portuguesa es la responsable del nombre de la isla (Flores). Herencia de la presencia ibérica, en un contexto nacional mayormente musulman es el hecho de que la población de Flores es católica prácticamente en su totalidad.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_Flores_(Indonesia)

Fotografía: Edurne Iza
Texto documentado: Onintza Otamendi Iza
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La foto de la semana 1-9-2013: ¡Tiempo de Rock and Roll!


Después del descanso veraniego. De haber recargado fuerzas y baterías...Llega la hora de volver a 

las obligaciones y rutinas con más fuerza que nunca. Let's rock!



Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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