La Foto de la semana 28-07-2013: "Cuenta atrás"


Son muchos los que estos días mantienen sus miradas fijas en calendarios y relojes. Anhelando que llegue el momento de comenzar las tan ansiadas vacaciones. Hay quien se trasladan al mar o a la montaña, quien escoge disfrutar de la tranquilidad que se respira en estos días en las grandes ciudades. Los que aprovechan para visitar amigos y familia, para descubrir exóticos paraísos o simplemente para experimentar el inmenso placer de vivir al margen de las agujas del reloj. Sin la presión de "mañana tengo que madrugar".
En realidad, estar de vacaciones es más un estado mental que un plan de viaje. El objetivo último debe ser recargar las baterías y preparar cuerpo y mente para el nuevo reto que nos espera al final del descanso.

Así que desde Fotografía Edurne Iza, sólo nos queda desearos, sea cual sea vuestra hoja de ruta un muy feliz verano y recordaros que, como siempre, ¡Volvemos en Septiembre!.


Fotografía: Edurne Iza
Relato: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta fotografía libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.

La Foto de la semana 21-07-2013: "La leyenda de la botella y el mensaje"


Cuenta la leyenda, que un soplador de vidrio que vivía en una pequeña isla justo donde el mar se junta con el cielo, fabricó una botella capaz de transportar mensajes de un extremo al otro del mundo. Era una botella de color verde y su creador tomó la precaución de colocar en su parte superior una etiqueta con las instrucciones para su correcta utilización. Aquellos que desearan disfrutar de tan singular método de comunicación debían únicamente cumplir tres requisitos: introducir el mensaje enroscado en su interior, cerrarla herméticamente y lanzarla al océano tan lejos como sus fuerzas les permitieran. Así durante siglos, la botella viajó por los siete mares y los cinco continentes. Transportó mensajes de amor, despedida, esperanza, desesperación, ayudó a arrepentirse a quienes eran demasiado orgullosos para pedir perdón, anunció guerras, armisticios, el último deseo de un anciano y el único anhelo de un enfermo... Sobrevivió a mil tormentas, y a otras tantas calmas chichas. Nunca perdió el color de sus letras ni se despegó su etiqueta. La historia afirma que era indestructible en el agua porque estaba fabricada de papel de algas y escrita con tinta de calamar y que las criaturas de las profundidades se encargaban de mantenerla siempre como el primer día que su creador la dejó marchar al vaivén de las olas. Hace algunos años, una tarde de otoño, apareció en una playa de un remoto pueblecito y fue encontrada por un anciano ermitaño que había perdido toda esperanza. De vivir, de ser amado, incluso había desestimado la opción de morir y estaba convencido de que el castigo por sus errores de juventud, sería vivir eternamente confinado en la prisión de sus recuerdos. El viejo tomó la botella y tras inspeccionarla con detenimiento se la llevó a casa. Allí, ignorando por completo las instrucciones de la etiqueta, decidió lavarla y colocarla en su cocina para guardar lentejas. Llegó el invierno y el hombre tomaba la botella una vez por semana para coger un punado de legumbres y cocinarlas. Luego, volvía a colocarla en la estantería siempre con la etiqueta hacia el interior. Un domingo a finales del invierno, dispuesto como siempre a coger sus lentejas se dio cuenta de que la botella ya no era verde y su etiqueta estaba medio despegada y a punto de caer. La tomó en sus manos y la miró con desinterés y cuando quiso terminar de arrancar el papel para tirarlo a la basura le pareció que aquel trozo de vidrio inerte emitía un grito desgarrador.
- ¡No por favor! ¡No me mates!
- ¿Cómo?-preguntó el hombre atónito ante la posibilidad de que la botella estuviera hablando con él-
- Si arrancas mi etiqueta matarás el motivo de mi existencia. Yo fui fabricada para recorrer los mares transmitiendo mensajes, no para guardar comida en una cocina. ¿No te has dado cuenta de que desde que me recogiste cada día he muerto un poquito? Por favor devuélveme al mar y permite que siga cumpliendo la labor para la que fui creada.
- ¿Por qué habría de hacerlo? No me importa lo que te suceda.
- Porque será el único modo de que puedas recobrar la paz en tu corazón. Porque harás algo bueno para las generaciones venideras y porque podrás escribir ese mensaje que nunca te atreviste a enviar.
El viejo colocó de nuevo la botella en el estante y se sentó en una silla. Permaneció allí, pensando toda la noche y con los primeros rayos del alba, tomó un trozo de papel y con pulso tembloroso escribió "Pido perdón a todos aquellos a los que herí con mis mentiras y con mi indiferencia. A los que ignoré cuando sufrían y aparté la mano cuando pedían ayuda. Ojalá pudiera vivir de nuevo porque sería un hombre mejor. Si lees este mensaje hazlo por mí. Enmienda mis errores. Se la buena persona que yo nunca supe ser."
La etiqueta estaba amarilla y reseca y permanecía adherida al cristal únicamente por un extremo. El hombre llegó a la playa, se acercó a la orilla y con las escasas fuerzas que quedaban en sus brazos, lanzó la botella entre las olas. Se sumergió unos segundos y cuando salió de nuevo a la superficie, emitió verdes destellos y su etiqueta estaba perfectamente colocada. El viejo regresó a casa pensativo y aquella noche, durmió profundamente, tanto, que no volvió a despertar. Murió plácidamente en su cama con la certeza de que el receptor de su mensaje sería capaz de corregir sus errores. Ya no tenía secretos que guardar.



Fotografía: Edurne Iza
Relato: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta fotografía libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.

La Foto de la semana 14-07-2013: "Camino al otro lado"

Su misión había concluido. Había interceptado al mensajero y recuperado los documentos. Estaba más cerca que nunca de regresar a su mundo, a su hogar. Con nerviosismo miró de nuevo el reloj de su muñeca, recorrió el lugar con al mirada... No cabía duda, era el lugar indicado y la hora correcta. Pero entonces, ¿por qué no se abría la puerta? ¿Habría fallado algo al otro lado?. No había contemplado la posibilidad de quedarse atrapado en este universo y sin embargo e aquel instante comprendió que tan sólo con que el doctor Germen sufriera un accidente,  una enfermedad imprevista, amnesia... Él no volvería jamás al lugar que le vio nacer. Donde su familia y sus amigos le esperaban convencidos de que se encontraba en uno de tantos viajes de negocios relacionados con la gran empresa Suiza en la que trabajaba. Era más seguro para ellos no saber que su adorado Frank era en realidad un agente especial  del servicio de inteligencia. Especializado en viajes interdimensionales. Se desplazaba no sólo en el tiempo si no a dimensiones diferentes, mundos paralelos donde acechaban peligros indescriptibles. Esta vez le habían asignado recuperar unos documentos que un doble agente había filtrado a un grupo de científicos de la otra dimensión hacía unas semanas. En ellos, se desglosaban las fórmulas que permitían redistribuir la materia de forma que pudiera viajar libremente en el espacio y el tiempo. Dicho de otro modo, el secreto de los viajes temporales. Frank había completado su parte recuperando la fórmula, había acudido al lugar del intercambio y sin embargo algo no iba bien. Frente a él se había dibujado con claridad el camino a seguir, pero esta vez no había puerta. Al final del sendero debería de haberse creado un portal que le permitiera regresar. Recorrió angustiado la calle, primero hacia arriba y luego en sentido contrario. Observó un acceso al edificio que quedaba a su derecha, estaba semi tapiado. Tocó los ladrillos, intentando accionar algún mecanismo que desplegara la entrada pero nada sucedió. Escuchó pasos, cada vez más cercanos, sonaban a botas de soldados, venían a por él. Desesperado recorrió el camino blanco de nuevo con la esperanza de que alguno de sus actos activara la entrada. 
-¡Alto! ¡Ni un paso más o abriremos fuego!
Una veintena de hombres armados y uniformados le tenían rodeados. Sabía que no le matarían, necesitaban investigarle. Le harían prisionero y le someterían a todo tipo de experimentos hasta dar con la clave. Levantó las manos mostrando que no llevaba ningún arma. Había decidido tranquilizar a los soldados y cuando estuvieran convencidos de que iba a entregarse echar a correr hacia ellos para forzarles a disparar y evitar el desastre. Contó mentalmente hasta tres y comenzó a caminar.
-¡Alto! ¡No dudaremos en disparar!
Escuchó el inconfundible sonido de los gatillos al ser accionados y en ese preciso instante el portal se abrió ante sí y al tiempo que escuchaba el sonido de los disparos cruzó al otro lado. Una bala le alcanzó en la pierna y así dolorido y sangrando abrió los ojos y vio el rostro agitado del doctor Germen. A lo lejos le escuchó decir 

- Esta vez ha faltado poco, pero za estás a salvo

Y después la oscuridad le arrastró hacia el mundo de la inconsciencia. 



Fotografía: Edurne Iza
Relato: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta fotografía libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella. 

La Foto de la Semana 07-07-2013: " 1897 Año de luz, ciencia y literatura"

El período que va desde 1897 a 1913, con la difusión de la corriente alterna, fue decisivo para el despegue de la industria eléctrica. Durante esos años la  demanda se incrementó de manera exponencial, provocando que fuera imprescindible reorganizar la generación para satisfacer necesidades a gran escala. Así en 1897 se inauguraba el flamante edificio en Barcelona de la Central Catalana de Electricidad, que fue constituida con el capital aportado a partes iguales por las compañías gasistas barcelonesas: la Catalana de Gas y la Compañía Lebon. El desarrollo y diseño técnico de la central termoeléctrica de la Catalana fue desarrollado en Nuremberg por la firma Schuckert.

1897 fue un año fértil para la literatura. Bajo el efecto de la nueva iluminación nacieron obras maestras que han llegado hasta nuestros días con la misma frescura con que nacieron y que sin duda  han recibido ya el galardón de la intemporalidad. Siguen sirviendo de inspiración a creadores cinematográficos que no se cansan de versionar a "Drácula", "El hombre invisible" o "Cyrano de Bergerac".


Fue también 1897 el año en que Félix Hoffman consiguió sintetizar el ácido acetilsalicílico, dando a luz a la Aspirina y en el que Guillermo Marconi  inventó la telegrafía sin hilos. Sería el 20 de Julio de ese mismo año cuando naciera Amelia Earhart, que se convertiría años después en la primera mujer aviadora en cruzar el Atlántico.


Podemos pues afirmar, sin temor a equivocarnos, que 1897 fue un año de luz, ciencia y literatura.




Fotografía: Edurne Iza
Relato: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta fotografía libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.