La Foto de la semana 31-03-2013: "Venganza"

Edurne Iza, Venganza
Aquella mañana del último día de Marzo en que los relojes habían cambiado de hora debían encontrarse en el puerto. Subir a aquel barco que les llevaría lejos de todo y de todos. Comenzarían una nueva vida juntos. En la otra orilla del mar, donde los viejos rencores de una pelea familiar que había sucedido hacía varias generaciones, no podrían alcanzarles. Donde eran dos jóvenes más. Enamorados y libres para disfrutar de sus vidas sin tener que honrar un apellido, una memoria que sólo les había traído tristeza y desgracia. 
Hacía más de doscientos años sus tatara-tatarabuelos se habían batido en duelo por un asunto de tierras. Era una historia oscura y siniestra cuyos motivos y circunstancias desequilibraban a un lado o al otro la balanza, dependiendo de cual de las dos familias la contara. Sin embargo, en ambas versiones coincidían dinero, poder, orgullo, alcohol, amor no correspondido y... armas. Una combinación que no importa la época, el lugar o el narrador, siempre tiene un desenlace dramático. Y tan dramático fue, que en pleno siglo XXI aún sus descendientes pagaban el precio de la histórica pelea. Los jóvenes, cansados de sentirse los protagonistas de un Romeo y Julieta con WhatsUp y iPad, decidieron poner distancia y comenzar de cero sin la herencia de rencor y venganza con la que sus familias respectivas les habían obsequiado.
"Mañana a las 16:00 en el Moll de Ponent. Te amo." Rezaba el mensaje que Daniela leía una y otra vez mientras observaba la placa de piedra que indicaba claramente "Moll de Ponent" y revisaba con nerviosismo la hora del reloj cuyo minutero avanzaba implacable y de uno en uno había pasado por todos los minutos hasta llegar hasta el 58. 16:59.... 17:00. Daniela envió docenas de mensajes, y llamó varias veces al número de su amado, pero el teléfono estaba apagado o fuera de cobertura. ¡Cómo odiaba aquella frase!. Los minutos siguieron avanzando y las agujas marcaron las 18:00. Decidió acercarse a su casa. Quizá pudiera averiguar qué había sucedido. Estaba segura de que él no le habría abandonado así como así, por lo que algo realmente grave debía haber pasado. Recorrió media ciudad, tomó el funicular, para subir a la parte más alta. Todo un barrio construido en la ladera de la montaña. Llegó a la puerta de su casa y vio un grupo de gente arremolinada alrededor de una ambulancia. Su corazón se agitó y latía con tanta fuerza que pensaba que saldría por su boca. Vió a la madre siendo atendida por los servicios de emergencia. Al padre, detenido por la policía local y a la hermana llorando con desesperación y siendo consolada  por una vecina. Luego reparó en una camilla, que transportaba un cuerpo. Justo antes de que lo introdujeran en la ambulancia, logró acercarse a empujones y retirar la sábana que cubría el cadáver. Sus ojos de aquel verde imposible que tan dulcemente le miraran, estaban abiertos. Perdidos para siempre en el infinito. Sin expresión. 
Daniela comprendió en ese instante que de algún modo, el padre había descubierto sus planes de huida y antes que permitir a su hijo escapar con la heredera de su archienemigo, en un instante de locura, había matado a su propio hijo. Cuando el filicida estaba siendo introducido en el furgón policial sus miradas se encontraron. La del hombre destilaba locura, la de Daniela por primera vez odio. 
Por más que intentaron sustituir el odio por amor... Daniela ya sólo viviría para fraguar su venganza. El mal había vencido.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 24-03-2013: "Gacelas... Somos todos"


Edurne Iza, Gacelas... Somos todosLas gacelas son herbívoros ágiles y delicados, viven normalmente en la sabana y son capaces de alcanzar velocidades de más de 90 Km/h y de mantenerse entorno a los 60Km/h durante prolongados espacios de tiempo. Aunque solemos asociar estos gráciles animales al continente africano... Estamos rodeados de gacelas. No nos engañemos. Miguelito el pequeñuelo del quinto, corre como una de ellas cuando después de descubrir su enésima travesura, su madre lo persigue endemoniada con la zapatilla en la mano. Cuando el primer día de rebajas los grandes almacenes abren sus puertas, qué son si no gacelas todos los que se pelean por llevarse a casa el mejor chollo... Bueno, quizá en este caso, las gacelas sean las pobres dependientas asediadas por los cientos de leones hambrientos de ganga. Qué me decís de las carreras de los niños cuando suena el timbre que anuncia el final del día escolar. Por no hablar de un pasillo del metro en hora punta... En realidad, ahí podríamos encontrar a más de un felino, rumiante e incluso ave carroñera... Pero eso ya lo dejamos para otro capítulo de National Geographic.
Hasta yo, aunque me avergüence reconocerlo, me convertí en gacela la noche en que de improviso aquel compañero de trabajo tímido y callado se me declaró tartamudeando tras una cena de empresa, ante lo cual no pude por menos que apresurarme a aclararle lo mucho que me alegraba que fuese mi AMIGO.
Pues sí amigos lectores, no hace falta engancharse a un reportaje de la 2. Con darnos un paseo por nuestra rutina diaria descubriremos que... Gacelas somos todos.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 17-03-2013: "Reflejos"

Cuando un rayo de luz, en su recorrido, topa con un objeto u otro medio se produce un fenómeno denominado reflexión, por el que ese rayo de luz, al chocar con otro medio, se desvía de su recorrido inicial y vuelve al medio original devolviéndonos, como en el caso de los espejos, la imagen reflejada. Para que esto se produzca, la superficie contra la que rebota el haz de luz debe ser lisa, dura y pulida porque de ese modo los rayos reflejados regresarán en la misma dirección pero sentido contrario al que fueron emitidos generando el reflejo. A este tipo de reflexión se le denomina especular.
Existen además la reflexión difusa, extendida, mixta y esparcida. En todas ellas los rayos reflejados no regresan sobre la misma dirección que los emitidos si no que combinan varias direcciones en su retorno, debido a la rugosidad e irregularidad de los materiales contra los que chocan. Es por ello que no podemos vernos reflejados, por ejemplo, en una hoja de papel o en una olla llena de arroz hervido.
Conocida como la Ley de Beer-Lambert, existe todo un desarrollo científico que explica el comportamiento de la luz al atravesar diferentes superficies. Ambos científicos, uno de origen francés y el otro alemán, estudiaron a finales del siglo XVIII el comportamiento de la luz, concluyendo en la teoría que hoy lleva su nombre y que sin saberlo explica muchos de los gestos diarios que realizamos en nuestras casas, como mirarnos al pasar por delante de un espejo o una ventana, buscar nuestra imagen en el fondo de una cacerola con agua o incluso en la concavidad de una cuchara de acero inoxidable.


Páginas de interés: http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Beer-Lambert


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 10-03-2013: "Hijos del Rock & Roll"

Edurne Iza, Hijos del Rock & Roll
De lunes a viernes me disfrazo de profesional. De persona seria y responsable, con  traje y corbata. Mi cara de pocos amigos me protege contra preguntas indiscretas acerca de mi vida privada. No soporto a las malas personas cargadas de buenas intenciones que se acercan armados de una amplia sonrisa con el claro propósito de saber. Sobre las vidas de los demás. Quizá con la esperanza de descubrir algún oscuro secreto que les haga olvidar por un momento sus existencias oscuras y monótonas. Yo sin embargo, los mantengo a raya, convenciéndolos de que soy un huraño y amargado cincuentón que vive para y por su empleo. De ese modo, mi verdadero yo , que es en realidad por el que trabajo tan duro, revive cada viernes a las seis de la tarde, cuando me enfundo mis tejanos raídos, y lo dejo aflorar. Pues sí, señoras y señores, los viejos roqueros nunca mueren y yo al igual que el Maestro Ríos, soy un hijo del Rock and Roll. Del sol, la arena, el mar y el Windsurf, siempre que su majestad el astro rey se digne a soplar. De primera fila de concierto apestando a cerveza y sudor. Soy fan de los karaokes y de pasar tiempo con mis amigos. Estoy ahorrando para tomarme un año sabático y dar la vuelta al mundo con una mochila cargada a la espalda. Dejar atrás a esas personas cuyas mentes nunca han salido de sus diminutos pueblos porque están convencidos que más allá no hay nada mejor. Mientras ellos se sumergen en su rutina, yo me dejaré arrastrar por los aromas de otros mundos. El suave tacto de la libertad acariciará mi rostro. Y a lo lejos seguiré escuchando el familiar soniquete del Bien-ve-ni dos.






Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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