La Foto de la semana 28-10-2012: "Far, far away"


Edurne Iza, Far, far away
Se acabó el dinero. Se acabó la suerte. Atrás quedaba la quimera que les había hecho abandonar el pueblo varias semanas atrás. Con lo puesto y una maleta de piel raída que contenía algunos recuerdos familiares y apenas un palmo reseco de lo que había sido un jugoso salchichón, tenían frente a sí la llanura de lo desconocido. Decidieron hacer un alto en el camino. No tenían prisa. No les esperaban en su destino, ni les extrañaban allá de donde venían. En realidad, no había nadie. Sólo se tenían el uno al otro y ambos, sólo tenían sus sueños. Buscaban un mundo mejor, donde formar un hogar, encontrar un trabajo, vivir con dignidad, tener hijos quizá...
Observaron las nubes, formando caprichosos dibujos, como si alguien trazara círculos con el humo de su cigarro. El sol reconfortaba sus cuerpos cansados del viaje, pero sabían que en unas horas oscurecería y debían encontrar un lugar donde pernoctar. Caminaron hasta el ocaso. Sin saber cómo, llegaron a un enorme vertedero de basuras donde las aves carroñeras revoloteaban en círculos mientras emitían desagradables chillidos. Decidieron bordear la inmensa explanada de desperdicios. De vez en cuando miraban con disimulo, por si descubrían algo que les fuera de utilidad para resguardarse aquella noche. En una de aquellas miradas furtivas, detectaron lo que parecía un edredón. Les daba asco, vergüenza, pero era grande y mullido y la noche amenazaba con ser gélida. Estiraron cada uno de un extremo con todas sus fuerzas. Estaba atrapado debajo de algo pesado. Hicieron un último intento y descubrieron con horror, que lo que aprisionaba la tela, era el cuerpo de un hombre. Estaba medio descompuesto, con una espantosa mueca de dolor en su rostro agusanado. Se apartaron de allí entre nauseas y gritos. El pánico les hizo correr por entre las montañas de basura, hasta que ella tropezó con un hierro y cayó de bruces al suelo. Con enorme ternura él la abrazó y le ayudó a sentarse sobre una especie de maletín negro que había a su lado. Con el peso de la mujer, los cierres de la valija cedieron y su contenido se desparramó a su alrededor. ¡Billetes de quinientos Euros! Había docenas de fajos enormes de aquellos billetes de color violeta, que en su vida habían tenido la oportunidad siquiera de ver.
Aturdidos miraron a su alrededor. Los pájaros seguían disfrutando escandalosamente de su festín. A lo lejos la mano podrida del muerto parecía decirles "vamos ¿a qué esperais?, yo di la vida por esos billetes". Temblorosos, abrieron su vieja maleta de piel, introdujeron todos los billetes que cupieron. El resto, los apretujaron en sus bolsillos, cuidando que no sobresaliera ninguna delatora punta. Caminaron hasta bien entrada la madrugada. Llegaron a una ciudad y buscaron una pensión modesta, donde su aspecto no destacara. A solas en la habitación recontaron su botín. Había varios millones de euros ¡Varios millones!. De un plumazo, su vida estaba resuelta. Sólo tenían que escoger un destino y disfrutar. Eso sí, como en los más tradicionales cuentos de hadas, su nueva vida comenzaría... Far, far away...





Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 21-10-2012: "A flote"


Desde el amanecer, hasta el ocaso y viceversa. Sin detenerse un solo segundo, la actividad de los puertos de mercancías es frenética. Hoy nos acompañan tres panorámicas del puerto de Barcelona, tomadas a diferentes horas, una tarde de domingo.

Edurne Iza, A flote

El puerto de Barcelona, está situado en un enclave geográfico estratégico. En los últimos años, se ha convertido en el mayor puerto de cruceros del Mar Mediterráneo y el segundo del mundo detrás tan sólo del de Miami. Sirve de escala a 313 líneas regulares conectando 423 puertos en todo el mundo. Por él circulan más de cincuenta millones de toneladas de mercancías cada año, cerca de dos millones cien mil contenedores, 8.900 buques y dos millones y medio de pasajeros de los que más de la mitad viajan en crucero. El puerto de Barcelona ha experimentado en los últimos años diversas ampliaciones que le han permitido adaptarse al vertiginoso crecimiento de su actividad. 

Edurne Iza, A flote

Es importante conocer que la norma que regula el transporte de mercancías por vía marítima dependerá de su carácter internacional o nacional. En el caso del contrato de transporte marítimo internacional de mercancías (en el que “los puertos de origen y de destino están situados en países diferentes”), deberemos remitirnos a la Convención de Bruselas para la unificación de ciertas reglas en materia de conocimientos de embarque (Reglas de la Haya - 1924), el Protocolo Modificatorio a la Convención de Bruselas (Reglas de la Haya-Visby - 1968) y la Convención de Naciones Unidas sobre el transporte marítimo de mercancías (Reglas de Hamburgo - 1978), que serán los encargados de regir el tema. Por el contrario, si se tratara de un transporte marítimo nacional (“cuyo puerto de origen y cuyo puerto de destino están ubicados en el territorio de un mismo país”), son las normas del Código de Comercio (C.Co.) las encargadas de regular la materia.

Edurne Iza, A flote

Un elevado porcentaje de la industria del transporte de mercancías se realiza por vía marítima. Existen una amplia variedad de buques destinados al transporte de contenedores, mercancías a granel, sustancias peligrosas... acompañados de sus correspondientes regulaciones de seguridad, que se van actualizando o modificando, muchas veces después de experiencias dramáticas como el naufragio del petrolero monocasco Prestige, que transportaba 77.000 toneladas de fueloil, cuando una vía de agua provocada por los efectos de un fuerte temporal a la altura del Cabo de Finisterre, hizo que se hundiera a una profundidad de 3.850 metros, provocando uno de los desastres  ecológicos más lamentables de la última década. A consecuencia de la tragedia, se consiguió la prohibición en toda la Unión europea de los petroleros monocasco. Diez años después del hundimiento, el Prestige nos vuelve a recordar lo que ocurrió, ya que ha comenzado el juicio que intentará aclarar las circunstancias de la catástrofe. El próximo 13 de Noviembre declarará el que fuera capitán de la tristemente conocida nave, Apostolos Mangouras. Y al mismo tiempo nos recuerda el siempre abierto debate sobre  las banderas y los puertos de conveniencia y la lucha de los sindicatos internacionales para mejorar las condiciones de los trabajadores del mar y puertos así como las leyes de seguridad marítima.




Fotografías: Edurne Iza
Investigación y Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 14-10-2012: "Controversia"

Edurne Iza, Controversia

En la fotografía de esta semana, desde un punto de vista en contrapicado podemos apreciar la cúspide de la  grandiosa estructura del hotel que la cadena Starwood inauguró en Barcelona a finales de 2009. Conocido por los ciudadanos  como "hotel vela", este edificio fue diseñado por el arquitecto catalán Ricardo Bofill. En sus planes iniciales estaba que la altura de la torre principal con forma de vela, alcanzara los 170 metros, sin embargo el ayuntamiento, obligó a modificar el diseño, reduciendo su altura a los 99 metros actuales, para evitar alterar la silueta urbanística de la ciudad, en la que las Torres de la Villa Olímpica deben coronarla en su entrada visual desde el mar.
Sin embargo, no quedó aquí la polémica suscitada por la construcción del lujoso hotel. Aún hoy, tres años después de su inauguración, voces de protesta  piden que sea demolido. Numerosas organizaciones vecinales han denunciado la supuesta ilegalidad del proyecto, ya que al parecer, el edificio se alzó en terrenos de dominio público, privatizados con fines especulativos.
Asimismo, asociaciones ecologistas afirman que la espectacular construcción, incumple la ley de costas, encontrándose a tan sólo veinte metros de la ribera del mar y en terrenos portuarios. Esta distancia sería correcta en el caso de que el edificio se hubiera levantado en terrenos clasificados como suelo urbano en el momento de la entrada en vigor de la citada ley, pero en cualquier otra circunstancia, debería ser no inferior a cien metros.
Es una verdadera lástima que un diseño arquitectónico tan espectacular quede empañado por una polémica que parece difícil de zanjarse.

Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 07-10-2012: "¡A las armas!"



Edurne Iza, A las armas


Era domingo por la tarde, un día despejado de mediados de Septiembre. Estaba en casa, tirada en el sofá, cambiando de canal a la búsqueda de un programa que valiera la pena. Tras veinte minutos de infructuosos intentos, decidí salir a dar un paseo. Caminé sin rumbo hasta la cima de una pequeña colina desde la que se divisaba toda la ciudad. La caída del sol ofrecía unos reflejos rojizos que intensificaban de un modo especial el azul del cielo. De pronto encontré ante mí un cañón, colocado sobre una base de hormigón, apuntando al infinito. Lustroso, bien conservado, recuerdo de batallas pasadas. Comencé a imaginar a los dos bandos rivales librando una lucha encarnizada por el control del litoral. Mi concentración se vió interrumpida por un "¡A las armas!". A mi alrededor, una nube de soldados con uniformes raídos y salpicados de sangre, barro y restos de guerra corrían desordenados a cumplir su tarea. Unos cargaban el cañón, otros levantaban sacos de arena para construir un parapeto, los demás disparaban sus fusiles a discreción. Yo no podía ver al enemigo pero opté por arrastrarme  hasta un lugar más seguro, cuando el muchacho que estaba junto a mí cayó al suelo bañado en sangre y con los ojos fuera de las órbitas. El estruendo era tal, que pasados unos minutos parecía que no oyera nada. Alcancé un rincón  resguardado de los impactos de bala. Pegué la espalda contra la pared y me protegí la cabeza entre los brazos. Entonces, me percaté de que no estaba sola, otro infeliz presa del pánico había hallado cobijo en el mismo recodo. ¡Un momento! ¡Este tipo va vestido con traje y corbata!¡Los soldados y las armas que utilizan tienen más de un siglo!... ¿Qué clase de broma es esta?.
- Hola -balbuceó el hombre- usted también atrapada en este estupendo rodaje ¿no?
- ¿Rodaje?
- Claro, no pensaría que esto era una batalla verdadera...
- No, no, claro, era evidente, un rodaje...
Nuestra conversación terminó al grito de ¡Corten! Entonces, de la nada, aparecieron peluqueros maquilladores, gente con botellas de agua, otros arrastrando focos y flashes... Estaba tan aturdida que no podía creerlo. De pronto un hombre mal encarado y que masticaba chicle a toda velocidad se dirigió a mi.
- Espero que tenga usted una buena razón para haberse arrastrado por el fondo de mi escena arruinando así la última toma de esta cinta...
- Yo... En realidad pasaba por aquí
- ¿Pasaba por aquí? ¿Eso es todo lo que se le ocurre decir?
- Bueno, es la verdad
- ¿La verdad? ¡Pues otro día quédese en su casa viendo la tele!
- Es que la programación está fatal últimamente...
El director me miró fijamente con cara de pocos amigos, sonreí temblorosa y me fui a paso ligero. Al llegar a casa, me senté en el sofá, encendí la tele y me quedé viendo anuncios sin cambiar de canal durante casi quince minutos. Lo peor de todo era, que si al día siguiente contaba  mi historia en la oficina, me tomarían por una mentirosa.  ¡Para qué luego digan que la realidad no supera a la ficción!.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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