La Foto de la semana 01-12-2013: "Mirada al futuro"



Dicen que en invierno, cuando la nieve cubre los campos y el hielo las cortezas de los árboles, si asomas la mirada por uno de los huecos que los troncos forman en su recorrido hacia las nubes, puedes ver tu futuro.
En ocasiones la incerteza nos acecha. No somos capaces de discernir cuál será la decisión correcta. Si es que alguna lo es. Y como seres humanos que somos, necesitamos pensar que en algún lugar, a nuestro alcance, existe un modo de ayudarnos a decidir.
Yo insisto y asomo el hocico por esos mágicos huecos de los árboles en busca de inspiración, pero lo cierto es que, como en tantos otros momentos de la vida, las decisiones las tomamos en solitario. Acertamos o no, nos hacen desgraciados o felices, cambian nuestra vida o la mantienen inamovible... Sólo cada uno de nosotros tiene su respuesta. 
Por eso cuando utilizo la magia de los árboles en busca de ayuda, en realidad cierro los ojos y busco en mi interior, porque ahí, en lo más profundo, se encuentra la solución.




Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

Puedes descargarte esta fotografía libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.

La Foto de la semana 24-11-2013: "De nombre Sábado, de apellido Noviembre"

De nombre Sábado, de apellido Noviembre. Así registraron a la pequeña, de apenas unos días de nacida, que fue encontrada en los bosques de Gélida. Dada la originalidad de su salvador, de más está decir en qué día y mes fue hallada. La niña fue adoptada por un anciano matrimonio que vivía en lo más profundo del bosque y fue criada con sencillez y austeridad, pero con todo el amor y la ternura que aquellos viejos solitarios habían ahorrado durante toda su vida, con la esperanza de poder entregar en herencia al hijo que la Madre Naturaleza les negó y que, sin embargo, el azar puso entre sus brazos. A la edad de once años, en una noche fría como la muerte, Sábado quedó huérfana por segunda vez en el preciso instante en que sobresaltada por una pesadilla, acudió al dormitorio de sus padres adoptivos en busca de consuelo y al no recibir respuesta se percató de que abrazados y en paz, habían emprendido el camino hacia el mundo inalcanzable. Aquel, en que todos queremos creer pero del que nadie ha regresado.
La niña, curtida por la dura vida del bosque, continuó su rutina con la máxima normalidad que pudo. El invierno se aproximaba y la pequeña se esforzaba por acumular leña para sobrevivir a las temperaturas extremas que le esperaban.
Con más destreza que fuerza, propinaba habilidosos tajos a los troncos y elaboraba simétricos montones de maderos. De pronto, de entre los leños, apareció un diminuto personaje, vestido de verde, con la nariz roja y respingona y una sonrisa de oreja a oreja. Apenas medía veinte centímetros pero tenía una voz potente que sobresaltó a la muchacha.

- ¡Eh tú, Sábado!
- ¿Es a mi?
- Hay alguien más que se llame Sábado por aquí?
- Supongo que no, pero... ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Quién eres?
- Soy un gnomo y he venido a cambiar tu vida

Ante tan lapidarias palabras Sábado se quedó atónita y decidió invitar a su nuevo amigo a cenar. Compartió con él un plato de gachas y un buen trozo de pan de maíz y al calor de la chimenea escuchó con atención lo que tenía que contarle. Le habló de flores, de un país cálido y rico en alimentos, de hadas y duendes, de pócimas y conjuros, de corceles alados. La niña creyó. Necesitaba desesperadamente un toque de magia que hiciera cambiar su oscura vida. Al amanecer el gnomo le sorprendió con un suculento desayuno. Además había preparado un hatillo con las pertenencias de la pequeña. 

- ¡Vamos! a desayunar que debemos emprender camino cuanto antes.
- Pero... 
- No hay peros que valgan, hip-hop, hip-hop

Sin saber muy bien por qué pero sin encontrar ningún buen motivo para negarse, Sábado siguió al hombrecillo que caminaba con decisión hacia lo más remoto del bosque. Más allá de donde la niña había jamás osado a adentrarse. Pasaron horas, de camino tortuoso, con los pies cubiertos de nieve y las manos insensibles por el frío. Cuando el cielo comenzó a oscurecer el gnomo se detuvo, se sentó en mitad del camino y dijo:

- ¡Aquí! ¡Hemos llegado!
- ¡Pero si aquí no hay nada! -protestó la pequeña-
- ¿Llamas nada a esto?

Y con un giro de sus manos apareció ante ellos una portezuela dibujada en la nieve. Con dificultad, levantaron la trampilla de madera y se deslizaron hacia el interior del túnel. Caminaron unos minutos a oscuras y entonces... sucedió. Ante los obnubilados ojos de Sábado se abrió un mundo de color y primavera. De gentes amables y sonrientes que convivían con naturalidad. El gnomo la condujo hasta una pequeña cabaña de madera, sencilla pero mucho más confortable que lo que estaba acostumbrada. El hombrecillo abrió la puerta y haciendo una reverencia le dijo, "Bienvenida a casa". Ante la confusión de la niña, decidió que era el momento de explicarle la verdad. 
- Fue durante una tormenta, hace once años, tu madre necesitaba un ingrediente para completar la pócima, un ingrediente imposible de encontrar en estas tierras y que sólo puede obtenerse en Gélida, la nieve. Le dije que era peligroso, que el bebé estaba en camino, pero ella deseaba con tanta fuerza cambiar el curso del destino que se aventuró a cruzar el túnel en busca de la nieve que necesitaba para su receta. Nunca regresó. Crucé cientos de veces, recorrí los bosques sin descanso, pero nunca hallé rastro de ella, ni de la criatura, hasta hace dos días, cuando te encontré y supe que eras tú, porque tienes su rostro, su coraje y llevas escrito en los ojos que quieres una vida mejor.

- Pero entonces... ¿Tú quien eres?
- Yo soy tu padre y no, no siempre fui un gnomo. De hecho, la pócima en la que tu madre trabajaba era para devolverme la forma de hombre que un hechizo me arrebató. Magia destructiva ejercida por el Gran Brujo, que enamorado perdidamente de su belleza no pudo soportar nuestra felicidad y víctima de los celos aplicó sobre mi. Ella deseaba que fuéramos felices y por ello arriesgó todo y cruzó a Gélida. Ya nunca podré recuperarla pero al menos ahora te tengo a ti, mi pequeña. 
- Ahora comprendo todo -repuso Sábado abriendo un pequeño colgante que llevaba oculto bajos su ropas andrajosas-

Del camafeo extrajo un papelito amarilleado por el tiempo y de los pliegues de su abrigo un copo de nieve que aún no se había derretido. Tomó un cuenco, recogió una flor de aquí, un poco de agua de allá y agitó la mezcla con fuerza mientras releía el papel verificando la receta. Se la dio a beber al gnomo pero, sin querer, derramó unas gotas sobre el suelo. La estancia se cubrió de humo. Sábado comenzó a toser violentamente y pasados unos segundos cuando el aire se hubo aclarado... Ante sí visualizó la imagen más bella que nunca hubiera podido soñar, el gnomo se había transformado en un hombre apuesto y fuerte y a su lado, de las gotas derramadas en el suelo, surgió una hermosa mujer que lloraba y reía de felicidad.

Los tres se abrazaron en un instante eterno de infinita felicidad. Once años de penurias habían terminado con un hechizo roto y una familia feliz. Y así vivieron por siempre en el país de la eterna primavera.

Y colorín colorado...


Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto de la semana 17-11-2013: "La idea de Plumín"


Hacía ya varias semanas que el otoño había llegado. Viento, lluvia. Una sensación desapacible invadía el cuerpo de todos los que caminaban por la calle. Los días se habían vuelto ya más cortos y las noches más largas invadiendo los espíritus de un sentimiento pre invernal.
El señor Plumín, ilustre propietario del diario local más vendido de los últimos cincuenta años, caminaba con paso firme en dirección a la rotativa. Como cada mañana desde hacía varios meses, una tremenda preocupación rondaba su cabeza. Las ventas estaban cayendo en picado y si no ideaba algún plan efectivo, pronto tendría que anunciar la quiebra de su negocio.
De pronto una violenta ráfaga de viento colocó a sus pies un ejemplar de su principal competidor. Justo abierto por una página que mostraba ofertas navideñas de un centro comercial cercano. El cerebro de Plumín comenzó a trabajar, a enlazar ideas, conceptos, fechas... Y de pronto ¡La solución!.
Aprovechando la proximidad de la campaña de Navidad, organizaría un sorteo entre los compradores de su diario, en el que podrían participar mediante la adquisición del cupón que se entregaría junto con cada ejemplar del diario, cada día hasta el 24 de Diciembre, fecha en la que se celebraría la rifa. El premio consistiría en colaborar en el desarrollo de una versión online, incluida la versión para dispositivos electrónicos portátiles. La publicación de Plumín se encontraba ubicada en una población famosa por contener la comunidad de universitarios más grande de la zona. Por tanto decidió reforzar su campaña con anuncios en cada facultad y breves cuñas en las emisoras de radio locales.
La idea de Plumín fue un éxito rotundo y a los pocos meses, el talento de un grupo de estudiantes elevó su diario a niveles de ventas que no alcanzaba hacía más de diez años y sirvió a los jóvenes para conseguir el premio al mejor proyecto de final de estudios y a una beca en el extranjero para perfeccionar sus conocimientos.
Fue una gran entrada de año para Plumín, quien desde entonces asocia el viento a la llegada de inspiración y buenas nuevas.



Fotografía: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto de la semana 10-11-2013: "Avatar"

Ambientada en el año 2154, los acontecimientos que narra se desarrollan en Pandora, una luna del planeta Polifemo habitada por una raza humanoide llamada na'vi, con la que los humanos se encuentran en conflicto debido a que uno de sus clanes está asentado alrededor de un gigantesco árbol que cubre una inmensa veta de un mineral muy cotizado y que supondría la solución a los problemas energéticos de la Tierra: el unobtainium. Jake Sully, un marine que quedó parapléjico, es seleccionado para participar en el programa Avatar, un proyecto que transporta la mente de los científicos a unos cuerpos artificiales de na'vi para que la comunicación con los nativos resulte así más sencilla. A pesar del fin científico del proyecto, el coronel Quaritch, quien dirige la defensa de la base humana en Pandora, convence a Jake para que le proporcione información sobre los nativos en caso de que fuera necesario recurrir a la fuerza para que se marchen. En un principio, Jake cumple profesionalmente su misión, pero se enamora de una de las nativas, Neytiri, y se da cuenta de que éstos jamás renunciarán a su tierra, haciendo inevitable un conflicto armado; él deberá decidir de qué lado está.

El presupuesto oficial de Avatar fue de 237 millones de dólares,1 aunque algunas estimaciones lo sitúan entre los 280 y los 310 millones, más otros 150 millones dedicados al marketing.4 5 6

La película se estrenó el 18 de diciembre de 2009 en gran parte de Europa y en Estados Unidos, así como en México, Paraguay, Venezuela y Uruguay, aunque en algunos países se proyectó en fechas distintas, tanto anteriores como posteriores, al estreno internacional. Algunos de ellos fueron Perú, Bélgica, Francia, Indonesia, Jamaica y Egipto, donde pudo ser vista desde el 16 de diciembre, mientras que en Argentina, China e Italia fue estrenada el 1, 2 y 15 de enero, respectivamente.7 8 En Cuba fue estrenada el 6 de febrero de 2010.

El día de su estreno Avatar logró una recaudación de aproximadamente 27 millones de dólares,9 aumentando esta cifra hasta los 241 millones tras su primer fin de semana en taquilla.10 Diecisiete días después de que se estrenara, se convirtió en la película que más rápido ha alcanzado la cifra de mil millones de dólares en recaudación11 y, transcurridas tres semanas, se situó como la película con mayor recaudación de todos los tiempos, superando así a Titanic (1997), también de James Cameron.12 Avatar consiguió superar esa marca en menos de seis semanas, convirtiéndose en la película más taquillera de la historia del cine hasta la fecha, logrando además ser la primera película en sobrepasar la barrera de los 2.000 millones de dólares en recaudación.13

Avatar fue nominada al Premio Oscar 2010 en la categoría de Mejor película. Y ganó el Premio Oscar 2010 en las categorías de Mejores efectos visuales, Mejor dirección de arte, y Mejor fotografía. La película se reestrenó en Estados Unidos el 27 de agosto de 2010 en salas 3D y IMAX 3D, con algunas escenas inéditas.

Fuente: Wikipedia "La enciclopedia libre"