La Foto de la semana: 25-12-2011 "Una Navidad diferente"

Aquellas Navidades no iban a ser, ni mucho menos como Flor había imaginado. Era una tortuga con un bello caparazón decorado por caprichosas líneas, de un color más oscuro que el resto de su concha, y que miradas desde lejos, parecían flores salpicadas. Por eso, el día que nació, sus padres, orgullosos de la belleza de su pequeña, decidieron que Flor, era el nombre adecuado para ella. Creció rodeada de amor y cuidados y desarrolló una imaginación prodigiosa, gracias a los cuentos de hadas y bosques encantados, que su abuelita le contaba cada noche, antes de dormir. Vivían en un bosque frondoso, donde los árboles, el musgo y las hojas secas, les servían de hogar. La naturaleza les regalaba setas, lombrices, insectos, frutas y diversas especies vegetales, con las que alimentarse y crecer sanas y fuertes. La armonía y el equilibrio, reinaron durante muchos años en aquel paraíso, hasta que un día, apareció una enorme y escurridiza rata de colmillos afilados y cola zigzagueante. Los más ancianos, aseguraban que la rata se había escapado de una ciudad.
- ¿Qué es una ciudad mamá? -preguntó Flor con inocencia-
- Es un lugar remoto, en el que viven animales de dos patas, llamados humanos. Son unas bestias despiadadas, que destruyen todo cuanto tocan
- ¡¿Tienen poderes?! -espetó entre sorprendida e incrédula-
- Si cielo, poseen el poder más destructivo que jamás haya existido... El progreso
- ¿El progreso? Nunca he oído nada similar en los cuentos de la abuela
- Eso es, porque se trata de un don capaz de devastar cuanto conocemos. Enferma a todos cuantos toca con un ansia infinita de poseer más y más. Entonces, son arrastrados hacia un infinito laberinto de exterminio donde quedan atrapados para siempre. Así que, hija mía, aléjate de esa rata. Sólo nos traerá desgracias
Aterrada por las palabras de su madre, la pequeña tortuga, extremó las precauciones, para intentar evitar un encuentro fortuito con el desagradable roedor. Sin embargo, la mañana de Navidad, mientras todos dormían, aletargados por las viandas de la noche anterior, decidió que no había nada malo, en salir a dar un paseo por el bosque. Se entretuvo mirando como unas coloridas mariposas revoloteaban por encima de su cabeza. Luego pasó por una charca, donde una rechoncha rana de un verde intenso jugueteaba con sus renacuajos. Unos metros más allá, descubrió una enorme y carnosa seta de color blanco con motas marrones y cuando había sacado su lengua y estaba dispuesta a saborear tan delicioso manjar, escuchó una vocecilla que parecía provenir del fondo de la tierra. Aguzó un poco más la vista y allí estaba aquel precioso y diminuto ser, rogando clemencia.
- ¡No! ¡Por favor, por caridad, no arranques mi casa!
- ¿Quién o qué eres?
- Soy Grendel, un duende -respondió con solemnidad-
- ¡Vaya! o sea que la abuela no mentía ¡Existís de verdad!
- ¡Pues claro que existimos! Mucho antes que las tortugas habitaran este bosque, ya había duendes.
Pasados unos minutos y con la misma naturalidad con que los niños entablan amistad, Grendel se había sentado en la parte más elevada del caparazón de Flor, y paseaban charlando animosamente. Hablaron de pócimas maravillosas, aderezadas con unas lágrimas de dragón, de remedios mágicos a base de extracto de rosa negra y de malévolos conjuros llegados de otras tierras, para los que los  duendes se afanaban en encontrar el antídoto. Ensimismadas en su hechizante conversación, no detectaron la presencia de dos ojillos oscuros, redondos y malignos que les acechaban desde hacía ya un buen rato. De entre unos troncos cercanos, saltó una gigantesca y repugnante rata, que se colocó en el centro del camino, impidiendo su avance. Instintivamente el ágil duendecillo, se deslizó de lo alto de su amiga y se sumergió entre la frondosidad de las hojas secas, quedando oculto entre sus ocres.
- Hola tortuguita, ¿hacia dónde te diriges? -pregunto la rata con malicia-
- Yo... En realidad estaba dando un paseo, sin rumbo fijo -titubeó Flor-
- ¿No te gustaría que te permitiera ver algo increíble?
- Verá, es que tengo un poco de prisa, mis padres me estarán esperando -intentó escabullirse la pequeña, al recordar los consejos de su madre-
- No te preocupes, será sólo un momento y luego te dejaré marchar
Flor intentó avanzar, ignorando la propuesta de tan peligroso ser. Grendel mientras tanto, temblaba oculto bajo una enorme rama de acebo, con los ojos cerrados y rogando que su amiga pudiera zafarse de tan amenazante situación. Sin embargo, la joven tortuga, apenas si pudo dar dos pasos seguidos. El roedor, saltó con una insospechada agilidad, bloqueó su marcha y abrió la boca mostrando dos afilados caninos, dispuestos a desgarrar su cuello si insistía en continuar. Luego se acercó lentamente y cuando estuvo a la altura de su cabeza, susurró unas palabras en el oído de Flor. Desde su escondite, Grendel no pudo escuchar con exactitud, pero al ver la reacción de su amiga, comprendió que había caído presa de un hechizo.
Edurne Iza, Una Navidad diferente
La rata, le había hipnotizado y movía pausadamente las manos delante de su cara. Consiguiendo que Flor, viera exactamente lo que ella deseaba. Sus ojos estaban muy abiertos, como velados por una cortina de seda blanca. Estaba inmóvil, en el centro del camino, con la cabeza algo elevada, árboles a ambos lados y un colchón de hojas y musgo bajo sus paralizadas patitas. El roedor, le estaba mostrando un universo de cemento, aparatos electrónicos, humanos desplazándose en vehículos motorizados, animales encerrados en grandes escaparates de cristal, ruidos de motores y escapes, humos, polución... Entre tal amasijo de plástico y hormigón, pudo ver algunos árboles, tristes, atrapados en minúsculos cuadrados de tierra, ríos intoxicados de residuos venenosos, mares recubiertos de espuma ponzoñosa, cuyas olas luchaban infructuosamente por disolver. La rata reía poseída por el placer de las imágenes y Flor aterrorizada intentaba cerrar los ojos con desesperación para borrar el horror de sus retinas, cuando una voz maliciosa llegó a sus oídos
- ¿No te gustaría visitar un mundo como este?
- ¡No por favor! ¡Quiero volver a casa con mi familia! ¡Es Navidad!
- Así es pequeña y por eso he pensado, que a mis amigos humanos, impregnados de progreso les encantaría recibir una preciosa tortuga como tú, para decorar su terrario. Luego les mostraré el camino a este bosque y pronto lo convertirán en otra manzana de rascacielos coronados por un ramillete de antenas ¡Ja, ja ja! -rió embriagada por los efluvios del mal-
Grendel, comprendió que si él no hacía algo para remediarlo, Flor estaría perdida y pronto el bosque, los animales y por supuesto, los duendes. Corrió, saltando de rama en rama y resbalando por las piedras cubiertas de musgo, hasta llegar al poblado, donde su abuelo Erendel, el más anciano de la comunidad, estaba dispuesto a dar comienzo oficial a la comida de Navidad. Agitado por la carrera y la angustia del inminente peligro, Grendel explicó atropelladamente la situación y pronto se escuchó el veredicto de Erendel "La única esperanza es conseguir extracto de rosa negra". Un murmullo de inquietud invadió el ambiente. Frendel, el padre de Grendel y primogénito de Erendel, dijo
- ¿Extracto de rosa negra? Padre, sabes que hace décadas que no hemos visto rosas negras. No podremos encontrarlas a tiempo
- Es necesario. Sólo una sustancia tan pura y extraña como esa, podría dominar el maligno espíritu de la rata
- Abuelo, padre ¿dónde crece la rosa negra?
- Grendel, la rosa negra no es una flor. Es una marca mágica que sólo una de entre millones de jóvenes tortugas poseen al nacer. Raspando superficialmente su caparazón, se obtiene el extracto de rosa negra. Hace muchos años, que no hemos visto un ejemplar así
- ¡Flor tiene esas marcas! -gritó Grendel, sin poder contener la emoción- ¡Seguidme, me encaramaré a su cáscara, sin que la rata pueda verme, limaré una de las rosas con gran cuidado y podremos deshacer el hechizo.
Con más ilusión que esperanza corrieron hasta el camino donde Flor había quedado sola. Seguía en la misma posición, pero ahora sus patas temblaban con debilidad.
- Queda poco tiempo -afirmó Erendel-
Con determinación, el joven duendecillo se deslizó entre la hojarasca hasta colocarse justo debajo de las patas traseras de Flor. De un pequeño salto se encaramó a su caparazón, estirando una mano provista de una afilada navaja hasta la primera de sus flores y dejando el resto del cuerpo a cubierto. Con cautela, comenzó a rascar la rosa negra recogiendo el polvillo, en un cucurucho improvisado con las hojas de un helecho. Todo parecía ir bien, cuando el roedor comenzó a agitar su naricilla a ambos lados mientras exclamaba "¡Sal de ahí maldito duende, no conseguirás arrebatarme este tesoro!". Frendel y Erendel, observaron con el corazón encogido, como la rata saltaba por encima de Flor y con sus garras afiladas, propinaba un zarpazo, que recorría el torso de Grendel. Su cuerpecillo zarandeado se elevó unos centímetros, para luego caer desplomado e inerte. En su vuelo, el duende, no pudo evitar soltar el recipiente con la rosa negra, que cayó directamente sobre los ojos de la rata, haciendo que se desintegrara de inmediato.
Tras unos segundos de confusión, padre y abuelo, corrieron a socorrer al joven Grendel, mientras Flor, aún aturdida, no daba crédito a lo sucedido. Frendel tomó en brazos a su hijo, repitiendo con desconsuelo "ha muerto como un héroe". Flor se acercó con torpeza y no pudiendo reprimir su tristeza, dejó resbalar por su mejilla una enorme y redonda lágrima. Primero rebotó en una hoja, que la canalizó a través de uno de sus nervios, vertiéndola directamente sobre el pálido rostro de Grendel. En ese preciso instante, el joven carraspeó y abrió lentamente los ojos.
- ¿Qué ha pasado?
Los saltos y gritos de alegría inundaron la estampa. Flor sonreía mientras observaba a sus nuevos amigos, Frendel abrazaba y besaba a su hijo y Erendel suspiraba con erudita paciencia, mientras explicaba parsimonioso, que si la rosa negra de la cubierta de una tortuga, sirve para destruir a los malos espíritus, sus lágrimas, sanan a las almas puras.
Flor llegó a casa a punto para la comida de Navidad, que se prolongó animosamente hasta bien entrada la noche. Cuando llegó la hora de acostarse, Flor se dirigió a su abuela y sin dudarlo afirmó
- Hoy yo te contaré un cuento. "Erase una vez una rata de afilados colmillos, que llegó a un bosque el día de Navidad..."


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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¡Feliz 2012!

Durante este año os hemos acompañado con imágenes e historias. Ahora

 que se acercan

estas fechas tan señaladas, hemos querido compartir nuestra felicitación así

 que...

Os deseamos unas fiestas entrañables en compañía de amigos y seres

 queridos y un

2012

lleno de prosperidad y... ¡Fotografía!



Edurne Iza, Feliz 2012


Edurne y Onintza



La Foto de la semana: 04-12-2011 "Un lugar llamado Tierra"

Los científicos afirman que hace unos cinco mil millones de años, se produjo el colapso gravitatorio de nebulosa. La evolución de este fenómeno, originó la creación de glóbulos, que más tarde evolucionaron hasta convertirse en las estrellas que hoy forman el sistema solar. Por efecto de la rotación, estas estrellas iniciaron un proceso de enfriamiento y de condensación de polvo cósmico. Como consecuencia de esta transformación, nació el Sol y finalmente los planetas que forman del sistema solar y se disponen en órbitas estables alrededor del Sol. Así, hace unos cuatro mil quinientos millones de años nació la Tierra.
Edurne Iza, La Tierra
La Tierra es el mayor de los planetas interiores y gira con una órbita elíptica, que sólo se aleja en un 3% del círculo perfecto, alrededor del Sol. Se calcula, que la distancia al Sol es de 149,6 millones de kilómetros, que se ha tomado como definición de la Unidad Astronómica. Para recorrer una órbita completa, emplea 365,256 días, que traducido, implica una velocidad de rotación de 29,79 kilómetros cada segundo. Gira además sobre su propio eje, tardando un día entero, 24 horas, en recorrer una vuelta completa. Tiene un radio medio de 6.371 Km, convirtiéndose en el mayor de los planetas sólidos. Su forma no es perfectamente esférica, ya que su radio es ligeramente mayor en el Ecuador, con 6.378Km, que en los polos, con 6.356 Km. Posee una compleja biosfera, con una vasta hidrosfera, capitaneada por los océanos. Desarrolla una intensa actividad orogénica, dispone de un potente campo magnético y una atmósfera. A unos 384.000 Km se encuentra la Luna, como único satélite.
Para que la Tierra haya llegado a ser lo que conocemos hoy en día, fueron necesarios tres eones, subdivididos a su vez en eras, períodos, épocas y edades. Al eón arcaico que comprende desde 4.000 hasta 2.500 millones de años, se le atribuye el origen de la vida, con la formación de los mares primitivos y las moléculas orgánicas, cada vez más complejas. Durante el eón proterozoico, que abarca, desde 2.500 hasta 570 millones de años, surgen los organismos fotosintéticos, se multiplican las especies unicelulares y aparecen los primeros seres pluricelulares marinos. Finalmente en el eón fanerozoico, desde 570 millones de años hasta la actualidad, proliferan los cefalópodos, algas, peces de agua dulce, anfibios, grandes bosques, insectos, invertebrados, mamíferos, coníferas, dinosaurios, aves, plantas con flores, petróleo, primates, homínidos y hace "tan solo" 1,64 millones de años... Nace el Hombre.
De forma muy resumida, acabamos de comprobar, que a la naturaleza le llevó prácticamente cuatro mil quinientos millones de años, el convertir, los restos de la nebulosa en el complejo, majestuoso y perfecto engranaje, que hoy denominados planeta Tierra. Las especies han convivido en perfecto equilibrio y armonía, superando su propia evolución y situaciones extremas como las glaciaciones. Sin embargo, al ser humano, le están siendo suficientes 1,64 millones de años, para colocar al borde del colapso, la obra más compleja que ningún ingeniero, arquitecto, biólogo, químico, físico, astrónomo, filósofo, escritor, inventor, o lo que es peor, todos ellos trabajando al unísono, hubieran podido jamás imaginar. Estamos destruyendo nuestro hogar desde sus entrañas. Esquilmando sus recursos naturales, intoxicando mares, ríos y aire. Contagiando su tejido vital, con el peor de los virus, la codicia. Hemos teñido de gris, el maravilloso planeta azul.
Edurne Iza, The End
Sin embargo, cuando todo parecía perdido, las voces de la cordura, parecen escucharse desde toda la geografía terrestre. Aunque algo tarde, comenzamos a comprender el significado de economía sostenible, de aprovechamiento de los recursos, reciclaje, energía verde. Pequeñas pinceladas de color y esperanza, vuelven a decorar el futuro de las generaciones venideras.
Desde aquí, el más firme convencimiento, de que la especie capaz de evolucionar, en menos de dos millones de años, desde el hombre de las cavernas, hasta la era de Internet, mostrará su inteligencia, al evitar que los últimos en llegar a este lugar llamado Tierra, sean los causantes de su desaparición.

Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 27-11-2011 "Cava"

Edurne Iza, CavaEl cava es un vino espumoso, a menudo blanco aunque también puede ser rosado, que se elabora principalmente en la comarca catalana del Penedés. No obstante, en la actualidad, han proliferado las denominaciones de origen, extendiéndose a Valencia, La Rioja, Extremadura, Aragón y Navarra, entre otros. Los primeros productores de Cava, se remontan al 1868, cuando fue presentado en la Exposición Universal de París, utilizando las mismas variedades francesas de uva que utiliza el Champagne. Unos años después, en 1887, los viñedos del Penedés se vieron azotados por una plaga de Filoxera, que arruinó las cosechas. Los viticultores decidieron sustituir, la hasta entonces uva negra, por variedades autóctonas de uva blanca, renovando de ese modo, la inmensa mayoría de las viñas y facilitando el desarrollo de la producción de cava, que comenzó a adquirir, una personalidad más  propia y consolidada. Décadas más tarde, comenzó una disputa con los franceses, por la denominación del espumoso catalán, que quedó zanjada en 1972, cuando el Consejo Regulador de los Vinos Espumosos, aprobó la denominación de "cava" para el producido en la comarca catalana. Sólo a modo de pincelada, ya que los análisis y estudios detallados ocuparían cientos de páginas, podemos comentar, que las variedades de uva que se utilizan en la producción de cava, son fundamentalmente la parellada, que aporta finura, frescor y aroma; la macabeo, que agrega dulzor y perfume y la xarel.lo dotándolo de cuerpo y estructura.
Es inevitable asociar al cava el acto de brindar. La palabra brindis, parece proceder del alemán "Ich bring dir's" (traducido como, te lo ofrezco o te lo traigo). Esta palabra, convertida en "brindis" llegó al idioma castellano a través del italiano, cuando en 1527 los lansquenetes alemanes (grupo de mercenarios que operaron en Europa entre los siglos XV y XVII), saquearon Roma y celebraron sonoramente su victoria, haciendo chocar sus copas al grito eufórico de "Ich bring dir's". Existen diversas teorías acerca de la procedencia y el significado del brindis. Ha llegado hasta nuestros días, como un ritual de alegría, felicidad, homenaje o recuerdo. De felicitación por lo conseguido o de profundo deseo de lograr un objetivo o sueño. Es un modo de agradecer y compartir con los presentes y recordar a los ausentes. Es, en definitiva, un acto relacionado con las celebraciones de diversa índole. Sin embargo, si analizamos los estudios plasmados en obras como la "Encyclopaedia Britannica" o  "International Handbook on Alcohol and Culture", descubriremos que en la antigua Roma, dado que era práctica habitual, el asesinar a los enemigos, vertiendo veneno en sus copas, los anfitriones, acostumbraban a chocar con fuerza sus vasos con cada uno de los invitados, de modo que el líquido pasara de un recipiente al otro, asegurando así, que no existía peligro alguno, puesto que ambos bebían el mismo líquido. También se asocia con ancestrales ritos religiosos, el ofrecer y beber vino y otros licores, en honor de los dioses y de los muertos, acto a menudo acompañado de sacrificios de animales e incluso de personas. Costumbre que hemos adoptado en nuestros días, brindando a la salud de los vivos. En una teoría algo menos sangrienta, también se atribuye a los antiguos romanos, la creencia de que durante la degustación del vino, participaban todos los sentidos, excepto el oído. Así que comenzaron a  chocar sus copas, integrando este sentido también, en el disfrute de la bebida.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 20-11-2011 "Naranjas"

Edurne Iza, Naranjas
Una de la principales propiedades que ha hecho popular a la naranja, es su elevado contenido en vitamina C. Los expertos calculan la dosis de vitamina C necesaria para una persona adulta, en 90 mg. Una naranja, contiene aproximadamente 58 mg de esta vitamina, lo que la convierte en una excelente aliada de nuestra dieta. Sabemos que la vitamina C, está altamente recomendada, como una de las formas más naturales de lucha contra los resfriados, protegiendo e inmunizando nuestro cuerpo contra ellos.  Una vez más, la naturaleza nos sorprende con su sabiduría, haciendo florecer esta fruta durante la temporada invernal, cuando  precisamente, somos más propensos a contraer este tipo de afecciones. Además, son conocidas sus propiedades antioxidantes, que ayudan a combatir los signos del envejecimiento relacionados con la disminución de la capacidad visual, auditiva o la hipertensión arterial. Contribuyen asimismo, junto con otros cítricos como limones y pomelos, a depurar nuestro torrente sanguíneo, eliminando toxinas y ácido úrico y fluidificando por tanto, la sangre.

Desde el punto de vista del significado visual del color, la naranja es una mezcla de rojo y amarillo. Es un tono alegre, vibrante y que transmite energía positiva. Se utiliza, por ejemplo, para representar al sol. Se considera un color cálido y estimulante. Evoca los atardeceres y los ocres del otoño. Es sin duda, una tonalidad reconfortante, ya que proporciona un mayor aporte de oxígeno al cerebro, acelerando la actividad mental. Colocando nuestra mente, de forma casi automática, en una actitud positiva y optimista. En definitiva, receptiva hacia el mensaje que acompañe a dicho color.
Existen diferentes variedades de naranja, aunque la que más familiar nos resulta, es sin lugar a dudas, la valenciana, la navel y navelina, que son las más cultivadas en la Comunidad Valenciana, capaz de producir cada año, más de dos millones de toneladas. Los países que ocupan las primeras posiciones del ranking mundial de producción anual de naranjas son por este orden: Brasil, con más de diecisiete millones de toneladas, Estados unidos, con más de ocho millones e India con más de cinco millones. (Cifras de 2010).
El naranjo, fue traído a Occidente por los árabes, quienes a su vez, lo habían recibido de India, varios siglos atrás. Se trata de una especie subtropical que no soporta bien las bajas temperaturas, que afectan negativamente a su floración y a la calidad y tamaño de sus frutos. Necesita abundantes precipitaciones y temperaturas cálidas en verano, que favorezcan el correcto crecimiento de sus frutos en invierno. No tolera la salinidad y es muy sensible al viento. Prefiere suelos arenosos o franco-arenosos, profundos, frescos y sin caliza, con pH comprendido entre 6 y 7. Ofrece una aromática y decorativa flor blanca denominada flor de azahar.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 06-11-2011 "La torre de Marybeth"

Edurne Iza, La torre de MarybethMarybeth era una muchacha muy joven y con una vitalidad fuera de lo común. Era alta, estilizada, con los cabellos muy largos, siguiendo la moda de la época. Era la única hija de una distinguido caballero de la región, Lord Field, que poseía vastos territorios, con prados ricos para criar ganado, bosques, ríos y terreno cultivable. Riqueza, que esperaba algún día poder entregar, a su única heredera. Era un hombre bondadoso, incapaz de casar a su pequeña con cualquier viejo decrépito, tan sólo por obtener un buen acuerdo económico. Él creía en el amor. Se había casado con Lady Hanna, la madre de Marybeth, profundamente enamorado y habían sido felices, hasta que una cruel enfermedad, se la había arrebatado. Habían criado a su pequeña, en el convencimiento de que el amor verdadero, era la esencia misma de la vida. Con la pérdida de Lady Hanna, todo cambió en las vidas de Field y Marybeth. Los días parecían oscuros, la música ya nunca sonaba en la casa y el silencio les acompañaba a todas horas. Pronto tanta nostalgia hizo enfermar a Lord Field. Sintiendo próximo el día de su muerte, su única preocupación, era el porvenir de Marybeth. Aún era muy joven para convertirse en una rica heredera, así que decidió buscar una buena mujer con quien casarse y que asegurara el cuidado de su hijita, tras su marcha. Sin embargo, nada salió como el viejo Field había planeado, por fortuna, él se fue antes de comprender el desgraciado futuro que esperaba a la muchacha. El mismo día en que fue enterrado su padre, la cara de la mujer se transformó. La avaricia y la maldad, mudaron su mirada, dejando paso a una arpía, calculadora y sin sentimientos, que tomó completa posesión de la casa y las tierras, sin perder un solo minuto. Marybeth, se entretuvo melancólica, dando un largo paseo a caballo. Necesitaba retener en su memoria los días felices, vividos cuando era niña. Capturar el eco de la risa de su madre y el calor de los abrazos de su progenitor. Regresó a casa, bien entrada la noche y se encontró una imagen aterradora. Su madrastra, había hecho amontonar todas las pertenencias de Lord Field en una gran montaña delante de la puerta principal y les estaba prendiendo fuego.
- ¡Se ha vuelto loca! -protestó Marybeth- ¡no se atreva a tocar las cosas de mi padre!
- Pequeña, ya puedes ir calmando ese carácter rebelde, porque a partir de ahora todo va a ser muy diferente en esta casa. Recuerda que soy tu tutora y me debes un respeto.
Las palabras pausadas y gélidas de su nueva "madre", repicaban en su cabeza con insistencia. Con el convencimiento de que podía modificar la actitud de semejante monstruo, a la mañana siguiente, se dirigió al salón principal, dispuesta a dialogar. Todo lo que obtuvo, fue una orden cruel e inflexible que arruinó su vida para siempre. Fue confinada en una torre, que su padre utilizaba como estudio de pintura, su madre para hilar y ella para leer poesía. La torre fue asegurada con rejas y el sólido portón de madera cerrado con una enorme llave, que su madrastra llevaba colgada alrededor del cuello, con un cordón de cuero. La despiadada mujer, consiguió adueñarse de todas las riquezas de la familia y de la joven Marybeth nunca más se supo. Hay quien afirma, que se transformó en golondrina durante la siguiente primavera y huyó volando entre los barrotes de su encierro. Otros aseguran, que lloró tantos días y noches, que sus ojos, dejaron de ver y su cuerpo, se marchitó como una flor en otoño. Los más optimistas, cuentan que desde la soledad de su encierro, solía cantar hermosas melodías y que un joven que paseaba a caballo por la zona, quedó tan prendado de su voz, que no cejó hasta liberarla y llevarla lejos, a salvo de tanta maldad.
Nadie sabe a ciencia cierta, que fue de Marybeth, pero siempre que paso junto a su torre, un sentimiento de profunda melancolía, invade mi corazón.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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FEI en Emprendedores Noviembre 2011

Queríamos compartir con todos vosotros, que Fotografía Edurne Iza, ha salido publicada, en la edición de papel de la revista Emprendedores de Noviembre de 2011, que ya podéis encontrar a la venta. Para nosotras, supone una gran satisfacción, que una publicación con el prestigio y trayectoria de Emprendedores, se haya fijado en nuestra iniciativa empresarial, para destacarla en su sección de "Emprendedores con ingenio", en el apartado de servicios. En breve, estará también disponible en la Web www.emprendedores.es y en ese momento, compartiremos con todos vosotros el link directo al reportaje. Por ahora, no hemos querido dejar sin resaltar, el artículo que aquí os adjuntamos. Sólo podemos agradecer a todas las personas anónimas y a las empresas y publicaciones que, como Emprendedores, han confiado en nuestra iniciativa desde el primer día. Esperamos que lo disfrutéis con la misma intensidad que nosotras y GRACIAS a tod@s.

La Foto de la semana: 01-11-2011 "Caminante no hay camino"

Ha transcurrido casi un año, desde que Fotografía Edurne Iza iniciara su andadura. Han sido tiempos duros, en los que sólo la ilusión, la profesionalidad y la confianza ciega en este proyecto, han conseguido que avancemos, en la única dirección para nosotras aceptable, la de la consolidación. En realidad, a punto de cumplir un año, sabemos que estamos en pleno crecimiento, con mucho que aprender, errores que cometer y con la enorme confianza de que también habrá motivos para celebrar.
Edurne Iza, Caminante no hay camino...
Somos conscientes, de que el camino tendrá pendientes escarpadas y curvas imposibles, pero el día que decidimos colocar en nuestras espaldas, esta mochila cargada con varios kilos de conocimientos, un buen puñado de experiencias e ilusión a raudales, sabíamos que el recorrido que estábamos a punto de comenzar, era sólo apto para emprendedoras.
Tras once meses, hemos decidido hacer un pequeño alto en el camino, recuperar el aliento y hacer balance. Al fin y al cabo, es lo que suele hacerse al finalizar el año ¿no?.
Hemos comprobado, que en plena crisis económica internacional, la única salida es la profesionalidad, la especialización y el trabajo duro. Incansable. Nos hemos encontrado, con pequeños y medianos empresarios, dispuestos a defender su negocio. No sólo a mantenerlo, si no a hacerlo crecer, a pesar de la coyuntura económica. Hemos aprovechado el oro negro de la microempresa, las sinergias, la colaboración o lo que los anglosajones denominan el "win win situation". Hemos cuadruplicado la ilusión, tras cada "si" e ignorado el desánimo del "no". Todo ello hace que hoy, la balanza se incline hacia el lado positivo, hacia el único que siempre existió para Fotografía Edurne Iza. Sin embargo, tanto optimismo, no nos hace perder el sentido de la realidad. Estamos convencidas de que los próximos meses, son tanto o más cruciales que la primera etapa del camino. Hemos superado un puerto de primera categoría y a pesar de la engañosa recta que se presenta ante nuestros ojos, sabemos que unos metros más allá, nos aguardan más puertos, curvas y pendientes. Por todo ello, debemos racionalizar nuestros recursos.
La Foto del día, ha sido una bella iniciativa, que desde su nacimiento, sólo nos ha dado alegrías, reconocimiento y popularidad. En ella, hemos volcado creatividad, fantasía y realidad y hemos disfrutado con cada una de sus 186 entregas. Sin embargo, llega el momento de consolidar este proyecto y para ello, necesitamos exprimir, un poco más si cabe, uno de los mayores activos de cualquier profesional, el tiempo. Por ello, La Foto del día, pasa a partir de hoy, a convertirse en La Foto de la semana. Seguiremos estando con todos vosotros, con nuestras fotografías e historias, puntuales y con la misma ilusión. Eso sí, cada siete días.
Hoy más que nunca, al recordar el inicio de esta andadura, viene a mi memoria la célebre frase, del genial Antonio Machado: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar".


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 31-10-2011 "Terracitas"

Edurne Iza, Terracitas
El clima veraniego, invita a sentarse en las terrazas de bares y restaurantes, a disfrutar, a la caída del sol de una tranquila cena y una larga sobremesa. Esta tradición, que en sus orígenes se reservaba en exclusiva para los meses estivales, se ha ido extendiendo no sólo geográficamente si no también a lo largo del año. De modo, que muchos establecimientos, dotan sus terrazas con estufas de gas, que permiten a los comensales tener una agradable temperatura, a pesar del invierno. Incluso hay quienes las acristalan o cubren con mamparas de material plástico transparente, que permiten observar el exterior, manteniéndose a cubierto.
Inicialmente, eran más propias de zonas mediterráneas con climas templados, pero poco a poco se han ido popularizando en países más al centro y norte de Europa. En general, las terrazas son indicativo de negocio y buen ambiente, pero existen zonas, en algunas capitales europeas, en las que han proliferado tanto, que se han convertido en una verdadera pesadilla para los vecinos de la zona. 
Además de por el éxito de concepto, estas cafeterías al aire libre, se han multiplicado de forma exponencial, desde la entrada en vigor de la ley antitabaco, que obliga a los fumadores a respetar los espacios cerrados y limita el consumo de tabaco a los espacios abiertos. Si además disponemos de una mesa, una estufa en invierno, buena compañía y diversos factores externos, como transeúntes, coches etc. que sirven de entretenimiento, la afluencia masiva a estas terrazas está garantizada.
Buen negocio para los hosteleros, que ven compensada la pérdida de clientes fumadores en el interior de sus locales, pero auténtico martirio para los habitantes de las zonas afectadas, que sufren el alboroto de conversaciones, carcajadas, música y en el peor de los casos, discusiones y trifulcas, hasta bien entrada la madrugada. A la mañana siguiente, suele ser habitual encontrar restos de la fiesta nocturna, lo cual también desagrada enormemente a los vecinos. 
Una vez más la polémica está servida, hay barrios enteros en pie de guerra, mientras los propietarios de los locales reivindican su derecho a ganarse al vida. Es un problema de difícil solución. ¿Limitar aún más, el horario de apertura? ¿trasladar  los locales a zonas no urbanizadas? ¿multar a los clientes ruidosos?...


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 30-10-2011 "La Farola"

Edurne Iza, La FarolaLas primeras reseñas históricas sobre alumbrado público, se remontan a la Mesopotamia de los años 7.000-8.000 a.c. Desde que el ser humano aprendió como controlar el fuego, uno de sus principales usos, fue la iluminación. Al principio fueron simples antorchas, que acompañaban a las personas en su caminar o les permitían dar luz a sus entornos de trabajo o vida cotidiana. A medida que las estructuras sociales evolucionaron, se crearon poblados, en los que además de viviendas, comenzaron a aparecer espacios públicos de uso comunitario y la iluminación permanente de esas zonas, se convirtió en una necesidad. Los sistemas basados en sencillas teas, pronto fueron insuficientes, por su fragilidad y poca duración. Fueron sustituidos por mechas sumergidas en recipientes de terracota, que contenían aceites y permitían mantener la luz encendida, durante más tiempo. Descubrimientos arqueológicos en Egipto y Persia, indican, que ya hacia el 2.700 a.c. las lámparas se elaboraban con cobre y bronce. Francia se colocó a la cabeza de este servicio público, con sus ordenanzas sobre alumbrado municipal, allá por el siglo XVI. Inicialmente, la responsabilidad recaía sobre los ciudadanos, que estaban obligados a colocar a la entrada de sus viviendas, una luz. Un siglo después, se creó un cuerpo de vigilancia nocturna, encargado de encender, apagar y mantener la iluminación de las calles, añadiendo además, faroles en cada esquina y en las plazas y lugares comunes. Fue en el siglo XIX, cuando se introdujo la utilización de reflectores, para mejorar la calidad e intensidad de la luz y además se introdujo el gas, como combustible para los postes, en pueblos y ciudades. Los faroleros, siguieron siendo necesarios durante los primeros años de vida de los dispositivos a gas, pero más adelante comenzaron a utilizarse sistemas de encendido automático, que prendían la llama, cuando se permitía el paso del gas. La revolución eléctrica, alcanzó el mundo de la iluminación a finales del siglo XIX. Se trataba de las lámparas de arco eléctrico, que utilizaban electrodos de carbón y empleaban corriente alterna que permitía que dichos electrodos, ardieran de forma regular. Fueron instaladas por primera vez, en la década de 1.880, para iluminar los Grand Magasins de Louvre en París y se les denominó velas de Yablochkov, como homenaje a su creador. La elevada emisión de calor, la corta vida de los electrodos y la necesidad de un constante servicio de mantenimiento, hizo que los electrodos de carbón, fueran sustituidos con relativa rapidez, por lámparas incandescentes, baratas, brillantes y fiables. Sucesivamente, se utilizaron en el alumbrado público, lámparas fluorescentes, de vapor de mercurio, de vapor de sodio... En la actualidad, los sistemas de iluminación por LED se imponen por eficiencia lumínica y térmica, aunque aún no existe consenso en cuanto a su empleo a nivel europeo.
Lo que sí podemos atesorar, es que el alumbrado de calles y ciudades tal y como lo conocemos hoy en día, nunca hubiera sido posible, sin las aportaciones de personas como Laudati Carraffe, Le Reynie, Sartines, Frederick Albert Winsor, Philippe Lebon, Pavel Yablochkov, Friederich von Hefner-Alteneck y tantos otros, que de forma anónima, contribuyeron a dar luz a nuestras vidas.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 29-10-2011 "Mi casa... Teléfono"

Edurne Iza, Mi casa... Teléfono
Millones de personas en todo el mundo, se emocionaron sentadas en las butacas de un cine o en el sofá de sus hogares, al ver a aquel pequeño alienígena cautivar la inocencia de un grupo de chavales y conseguir regresar a casa, sano y salvo, cuando ya en los rostros de la mayoría de espectadores, asomaba una lagrimilla, pensando que lo perdíamos. Atrás quedó su fiel amigo Elliot, sin el que nunca hubiera conseguido su tan ansiado sueño de reunirse con los suyos. Los corazones de los seguidores de tan emotiva historia se quedaron reconfortados al saber, que ET, lograría por fin, reunirse con los suyos. El extraterrestre, pasa más de media película mirando al cielo con ojos melancólicos y señalando con su dedo esquelético, sin parar de decir "Mi casa... Teléfono".
Pues queridos amigos... Espero que estéis preparados para lo que debo deciros. ¡ET nunca volvió a su planeta!. Nos engañó a todos con la pose sentimental de que añoraba a los suyos. La instantánea que nos acompaña hoy, demuestra que ha sido visto a bordo de un barco pesquero, en aguas de la Costa Brava. Los investigadores más prestigiosos afirman, que lleva una vida tranquila. Pasa la temporada de invierno, discretamente amarrado en el atraque más alejado del puerto y aprovecha la época estival, para recorrer el Mediterráneo, fondeando en diversas calas del litoral.
Fuentes cercanas a este blog, han confirmado, que en las próximas semanas, concederá una entrevista en exclusiva, al televisivo Sálvame. Protagonizará alguna de las portadas más sonadas y mejor remuneradas, de la historia de la prensa rosa y será el encargado de anunciar la llegada del Año Nuevo, dando las campanadas en directo, desde la Plaza del Sol, de Madrid. Asimismo, parece confirmada la reserva para tres personas, en un prestigioso restaurante, para el día uno de Enero de 2012. Se especula, con que a la cena más esperada del siglo, asistirán, además del alienígena, Drew Barrymore y Henry Thomas. Existe en estos momentos, una auténtica batalla mediática, por ser el primer medio en publicar las fotografías de la cena y el detalle del menú. Hasta entonces, deberemos conformarnos con repetir con voz entrecortada, una de las frases más cinematográficas de la historia. Mi casa... Teléfono.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 28-10-2011 "¿Borracho yo?

Edurne Iza, ¿Borracho yo?Después de tantos días en alta mar, los marineros se dejaban arrastrar por los deseos de tomar contacto con la civilización. Como atraídos por un  desconocido magnetismo, normalmente terminaban consolando sus corazones solitarios, en algún tugurio cercano al puerto, donde cantaban, jugaban a cartas y bebían, hasta que sus cuerpos desfallecían o el mesonero decidía cerrar el local. Aquel día, no podía ser la excepción. Habían pasado más de cuarenta jornadas a bordo de su viejo cascarón y sus gaznates necesitaban lubricarse, con una buena dosis de ron moreno. Nerviosos como colegiales en su primer día de clase, emplearon buena parte de la tarde, en planchar  ropas y abrillantar zapatos. Sabían que un uniforme bien lustroso, era un imán infalible, para llamar la atención de las jovenzuelas, dispuestas a pasar una noche de juerga con ellos. Sin embargo, lejos estaban de imaginar que aquella noche, regresarían al barco con una compañía bien distinta. La primera parte de la velada, transcurrió sin sorpresas. Un plato de estofado de ternera, pan casero, embutidos... Todo regado, con buen vino de la región.  Cuando todos hubieron saciado su apetito, comenzaron los corros, los chascarrillos, bravuconadas y apuestas. El afán desmesurado por demostrar su hombría, parecía llevarles, por un irremisible camino sin retorno. Las botellas de alcohol, comenzaron a circular y el regordete tabernero, se frotaba las manos calculando las ganancias de la noche. Bravatas aparte, todo transcurrió dentro de la más monótona rutina. Conatos de trifulca, por ser acusado de hacer trampas jugando al póker, pequeñas contusiones, al golpearse contra una mesa o un banco, por haber bebido demasiado, gargantas roncas de cantar, fumar y beber... Nada sorprendente.
Un par de jóvenes marineros, tuvieron varias manos afortunadas a las cartas y cuando vaciaron la tercera botella de aguardiente, decidieron abandonar el local y recolectar las ganancias de la fructífera noche. Apoyados el uno en el otro, tambaleantes y con la ropa destartalada, comenzaron a recorrer los callejones adoquinados, que serpenteantes conducían hasta los muelles. De pronto el brillo de una afilada navaja, deslumbró a uno de los marinos, que dijo arrastrando la lengua:

-¿Quién anda ahí?
- ¡Entregadme vuestra bolsa y no os sucederá nada!
- ¡Ni lo sueñes, estúpido ladronzuelo!

En ese momento, el asaltante, se abalanzó hacia los dos hombres, sabedor de que sus lentos reflejos, los convertían en una presa fácil. Derribó a uno de ellos y tenía casi inmovilizado al otro, cuando de entre las sombras, surgió una figura animal, que saltó sobre el ladrón propinándole un enorme mordisco en el cuello. Era un perro, de color canela, con los ojos pardos e inteligentes. El bandido, huyó maltrecho, taponando con fuerza la herida con su mano derecha y dejando una fina estela de sangre en su carrera. El can, lamió las mejillas de los dos marineros, que agradecidos, lo abrazaron y acariciaron con efusividad.

- ¡Nos has salvado la bolsa y la vida, pequeño!
- ¡Te llamaremos Rufo! ¿te vienes con nosotros?

Con gesto de comprender a la perfección lo que sus nuevos amigos le decían, los acompañó con paso lento hasta el barco. Cuando llegaron, estaba amaneciendo, subieron la escala y se toparon con el capitán.

-¡Vaya! ¿tenemos un nuevo tripulante?
- Se llama Rufo, capitán, y esta noche, hemos vuelto a nacer gracias a sus dientes afilados y su sentido de la protección. Creemos, que sería un buen guardián para el buque
- ¡Que así sea! ¡Bienvenido Rufo!

A la caída del sol, zarparon con nuevas órdenes y un "tripulante" más. Rufo.



 
Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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Reportaje publicitario - Vestidos de Novia

Edurne Iza, Vestidos de NoviaNo os perdáis nuestro reportaje publicitario y las fotografías de la sesión de novias, realizada  por Fotografía Edurne Iza, hace pocas semanas. Os invitamos a disfrutar de las fotos destacadas de la sesión y el artículo completo en http://www.edurneiza.com/novias.html

La Foto del día: 27-10-2011 "Yo os regalo la libertad de las aves"

Edurne Iza, Yo os regalo la libertad de las aves
La historia se repite cada cierto tiempo. No importa el país, ni la época. Siempre hay alguna pareja que sufre, por cometer el pecado de enamorarse perteneciendo a clases sociales diferentes, a mundos opuestos. Nuestros protagonistas de hoy, pagaron un precio muy elevado por su amor. Ella era una humilde campesina que pasaba las horas bordando vestidos para la señora de la casa donde servía. Él, el hijo de la dueña, un apuesto joven heredero de una fortuna incalculable, cuyo corazón, latía ajeno a los intereses económicos, a las exigencias de la alta sociedad.
Como siempre en estos casos, el amor surgió de forma casual, porque cuando dos almas están destinadas a encontrarse, siempre hay un motivo, una excusa para que prenda la mecha. Corría un lluvioso mes de Marzo, Aitana se afanaba en terminar el vestuario veraniego de la señora. Faltaban pocos días para el inicio oficial de la primavera y era la fecha límite que había recibido para entregar su labor. Trabajaba en una buhardilla de la casa, junto a una pequeña ventana que ofrecía un buen chorro de luz al delicado trabajo. La puerta de su taller se abrió y un joven apuesto y elegante hizo su aparición. Era Zacarías, el hijo de la señora. Aitana, sabía quién era porque, desde su encierro en la parte alta de la casa, le había visto en más de una ocasión, pasear por los jardines de la finca.
- Disculpe ¿ha visto a mi madre?
- Lo lamento, no he visto a la señora en toda la mañana
- Vaya, continuaré buscándole. Si apareciera por aquí, por favor, indíquele que le busco
- Si señor, así lo haré
-¡Caramba! qué labor más delicada está realizando, no me extraña que mi madre ponga en sus manos  las prendas más finas para bordar -dijo mientras se acercaba a la joven y extendía la mano para tomar el tejido-
- Es usted muy amable señor- dijo Aitana, cuando sin darse cuenta, una de las agujas se clavó en el dedo del hombre-
- ¡Uy!
- ¡Lo lamento señor, lo lamento mucho! ¡soy una torpe!
- De eso nada, he sido yo, apretando demasiado una labor inacabada -respondió con soltura mientras introducía su dedo en la boca para eliminar la gota de sangre que había brotado-
Aitana temblaba sólo pensando en las terribles consecuencias que el accidente podría tener para su empleo, si aquel joven lo comentaba con su madre, pero se tranquilizó cuando él se acercó, tomó sus manos y mirándole directamente a los ojos, le aseguró que no tenía nada por lo que preocuparse. Ese instante, ese encuentro de ojos, el suave contacto de la piel, sirvió para que un segundo perdurara en sus corazones para siempre. Ruborizada, Aitana bajo la vista y continuó trabajando. Él, que no atinaba aún a comprender qué le había sucedido para que su corazón bombeara a toda velocidad, abandonó la estancia con gran turbación y no pudo borrar a la joven de su mente durante el resto del día. En los sucesivos, Zacarías, se las apañó, para encontrar buenas excusas para subir a visitar a la joven. Pasadas unas semanas, charlaban con tanta familiaridad como si se conocieran desde siempre y pertenecieran al mismo mundo. Era viernes y Aitana se apresuraba por terminar el último de los vestidos, cuando la puerta se abrió y su rostro se iluminó por una amplia sonrisa. Zacarías, se aproximó tendiéndole una radiante rosa de color rojo vivo, ella la recogió con dulzura y entonces se fundieron en un beso dulce y largo que terminó con un grito espeluznante a sus espaldas.
- ¡Zacarías! ¡Qué estás haciendo! ¿No te das cuenta que es una simple doncella?
- Madre, yo la quiero y deseo casarme con ella
- ¡Fuera de aquí desvergonzada!
- ¡Madre! ¡ya basta!

Aitana huyó despavorida por las terribles consecuencias que todo aquello podría tener para ambos, pero siendo consciente de que la más perjudicada, sería sin duda, ella misma, la humilde bordadora, acusada de seducir al rico heredero. Poco después Zacarías apareció en casa de Aitana, donde esta era consolada por su hermano mayor y la reacción de la familia no fue más suave.
- ¡Largo de aquí señorito embaucador! ¡no se te ocurra volver a acercarte a mi hermana!
Desesperados, consiguieron quedar en un claro del bosque pasados unos días, con la firme intención de despedirse para siempre. Sin embargo, el fuego se había encendido y ardía con tanta fuerza que nada podía hacerse ya para apagarlo. Decidieron fugarse. En dos noches, se encontrarían en ese mismo lugar.
La madre de Zacarías, había decidido tomar todas las medidas necesarias para evitar cualquier "locura" de su hijo, así que no le fue difícil encargar a uno de los empleados que se convirtiera en la sombra del chico y enterarse de los planes de la pareja. Con frialdad y rapidez, contactó con una hechicera que vivía en los alrededores y le encargó un conjuro para desenamorar al chico y matar a la estúpida aldeana.
La bruja, era una mujer triste, de piel raída por los años y la soledad y asintió obediente ante la petición de tan elegante dama. Sin embargo, su alma había padecido el sufrimiento de un amor imposible y no estaba dispuesta a permitir que aquella mujer gélida se saliera con la suya. Preparó la pócima y se ocultó en el bosque a la hora convenida. La pareja hizo su aparición y tras ella, la madre y su fiel esbirro, dispuestos a confirmar que sus órdenes se ejecutaban con precisión. En lugar de eso, las mágicas manos de la anciana, vertieron el mejunje por encima de sus cabezas, ante los atónitos ojos de los enamorados, mientras pronunciaba con voz rotunda y solemne las palabras mágicas "yo os regalo la libertad de las aves ¡qué así sea!"
La transformación se produjo de forma vertiginosa. Los cuerpos de la señora y el criado se encogieron, se curvaron, se tornaron de un color gris plateado, se cubrieron de plumas y su boca se alargó, transformándose en un potente pico de color anaranjado.
-¡¿Gaviotas?!
- Sí muchachos, no estaba dispuesta a permitir que una vieja amargada arruinara un amor tan puro. Estos dos, ya no molestarán más. Nunca recordarán que algún día fueron humanos. Anidarán entre las rocas de los acantilados, vivirán felices mirando al mar. Tendrán como aves, la libertad que sus prejuicios les negaron. Así que vosotros, hacedme un favor y... ¡Disfrutad!


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 26-10-2011 "El pensador flotante"

Edurne Iza, El pensador flotante
Cuando era pequeño, mi madre siempre me decía que "andaba en las nubes", que no se podía estar siempre abstraído "pensando en las musarañas". Y es que ya desde niño, me fascinaba la observación, el análisis de mi entorno y de la realidad que mis ojos percibían.
Nunca me atrevería a discutir sobre términos como realidad o verdad, de otro modo que no fuera con cierta relatividad. Al fin y al cabo, quién soy yo, quiénes somos cualquiera de nosotros, para decidir que una idea o pensamiento, sean ciertas para otra persona, con diferente cultura, ideología o escala de valores. Este tipo de razonamientos, eran los que me atribuían la etiqueta de soñador. Para la inmensa mayoría yo era un ser lejano, con ideas extravagantes y sobretodo... Muy aburrido. Cierto día, decidí pasear por el puerto, era primavera y la temperatura era muy agradable. El sol flotaba en el horizonte, otorgando al cielo bellos matices anaranjados y rosados. Caminaba con la cabeza elevada, disfrutando del bello panorama y las manos entrelazadas a la espalda, cuando si darme cuenta, choqué con una mujer:

- ¡Disculpe, qué torpeza la mía! ¿se encuentra bien? -dije mientras reparaba en la belleza de sus ojos-
- No se preocupe, estoy bien, no ha sido nada.
- Déjeme al menos invitarla a un café
- Bueno, la verdad es que no se...
- Mire, ahí mismo hay una cafetería
- De acuerdo ¿por qué no?

Nos sentamos en una mesita en la terraza y comenzamos de forma inesperada una larga charla. La mujer, Griselda, parecía disfrutar de la conversación y sin darnos a penas cuenta, pasaron las horas y las palabras. La sintonía era tal, que ninguno de los dos teníamos la fuerza necesaria para dar por finalizada la conversación. Finalmente y con sutileza, lancé un "¡Caramba qué tarde es!" y nos despedimos, asegurando que volveríamos a vernos por la zona y a disfrutar, por qué no, de una conversación tan animada como la de aquella tarde.
Pocos días después, regresé a la zona y allí estaba ella, de nuevo dispuesta a intercambiar comentarios, anécdotas, vivencias, reflexiones... Repetimos nuestros encuentros, que cada vez eran más frecuentes, hasta que un día quise dar un paso adelante en nuestra relación. Le planteé ir a cenar y quizá después, tomar una copa en mi casa. Era evidente que la atracción física era mutua, que disfrutábamos pasando tiempo juntos. En nuestras conversaciones, ella nunca mencionó esposo ni hijos y yo, hacía varios meses que no tenía pareja... ¿Por qué no intentarlo?. Ante mi propuesta, Griselda se mostró nerviosa, respondió con evasivas. "Es difícil" "no sé si será posible" "quizá otro día". Nos despedimos y me dirigí a casa con un regusto amargo. Con la extraña sensación de que me estaba perdiendo algo. Regresé al día siguiente y al otro. Volví a nuestro punto de encuentro cada tarde durante semanas y Griselda nunca apareció. Justo un año después de nuestro primer encuentro, la tristeza de no comprender qué había sucedido, inundaba mi corazón. Había repasado mentalmente, cientos de veces nuestras conversaciones, intentando detectar qué fue lo que le hizo desaparecer. Me senté en un banco, observando la caída del sol. De pronto, me fijé en una figura que flotaba sobre las tranquilas aguas del puerto. Era la figura de un hombre, de color blanco. con la cabeza hacia arriba y las manos cruzadas en la espalda. ¡Era una representación de mi mismo, el día en que nos conocimos!. No pude evitar el impulso y me lancé al agua, intentando acercarme a la escultura. Con la esperanza de descubrir algo que me acercara a Griselda. Cuando estuve junto al hombre, en la zona que servía de base a la estructura, pude ver la firma de la autora. Griselda, claro está. La obra se llamaba "El pensador flotante". Algo más arriba había un sobre con un rótulo negro que indicaba "Ábrelo". Tomé el sobre entre los dientes y nadé hasta el muelle. ante los atónitos ojos de los caminantes, me senté empapado en un banco y con evidente nerviosismo, abrí el sobre, extraje la larga carta contenida en él y comencé a leer con avidez. Descubrí que Griselda, había sido una afamada escultora venida a menos. Sus obras, aclamadas en otro tiempo, habían sido consideradas subversivas por hacer una mordaz crítica a determinados políticos y personajes influyentes. Pronto se encargaron de eliminar del panorama público a la escultora, que fue perdiendo todos sus clientes, no recibía encargos, su obra era despreciada y fue consumiendo con impotencia sus ahorros hasta verse condenada a vivir en la indigencia. Dormía aquí y allá, comía en comedores sociales y lo poco que ganaba, procedía de unas cuantas clases de escultura que impartía en una organización benéfica dos días por semana, pero era del todo insuficiente para alquilar una vivienda y vivir dignamente. En esas circunstancias y aunque reconocía que yo era el hombre con el que le hubiera gustado compartir el resto de su vida... no tuvo el valor de confesar su situación y le resultó más sencillo desaparecer. "Ha pasado un año desde el día en que nos conocimos y necesito que sepas la verdad. He pensado mucho en ello y creo que no es justo permitir que la incertidumbre te corroa. Por eso hoy, he decidido escribirte. Si nuestros paseos me sirvieron para conocerte, y estoy convencida de que así fue, hoy recorrerás melancólico, el muelle en el que nos vimos por primera vez y ésta figura es mi regalo y mi modo de pedirte perdón..."
No pude contener el llanto y me prometí que la encontraría. Tenía varias pistas y decidí comenzar por los comedores de beneficencia. Tardé tres días y cuando casi comenzaba a perder la esperanza... La encontré. Cabizbaja frente a un plato de sopa, pensativa, triste y sola.

- Griselda... -musité-

Ella alzó la mirada y pude detectar una mezcla de vergüenza y alegría en sus ojos. La tomé entre mis brazos y la besé con pasión infinita. Salimos del local y caminamos sin rumbo durante horas. Los pies nos llevaron a nuestro muelle donde contemplamos la bella escultura, mientras alternábamos besos y palabras con la misma intensidad.

- Buscaremos la solución, Griselda.
- No hay solución, nadie se atreverá a contradecir a las altas esferas...
- Si la hay -dije con determinación y saqué del bolsillo unos billetes de avión, que puse en sus manos-
- ¡Nueva Zelanda!
- Si, el país de la nube blanca
- Romper con todo, una nueva vida
- Juntos, para siempre. Te amo, mi escultora de realidades
- Te amo, mi pensador flotante


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La Foto del día: 25-10-2011 "Informadores deportivos"

Edurne Iza, Informadores deportivos
Ser informador deportivo, conlleva una serie de peculiaridades, que no siempre son fáciles de traducir en un trabajo profesional y de alta calidad. El público desea, y más hoy en día, recibir la información en directo, con los comentarios técnicamente adecuados y capaces de transmitir la emoción propia de la competición.
Las primeras agencias dedicadas con exclusividad a cubrir acontecimientos deportivos, surgieron en las décadas de los 50 y 60 del pasado siglo XX. Nació entonces toda una gama de profesionales dedicados  a esta vertiente del periodismo y comenzaron a hacerse populares fotorreporteros como Tony Duffy, que fue el fundador de la agencia londinense AllSport. Duffy, será recordado además, por las increíbles instantáneas tomadas durante los juegos Olímpicos de México en 1968, cuando captó el vuelo de Bob Beamon hacia su récord mundial de salto de longitud, que quedó imbatible durante casi 23 años en 8.90 metros. Esta toma, le procuró a Duffy una inmensa fortuna y le atribuyó el mérito de ser el creador de las llamadas "imágenes gancho".
Sin embargo, las primeras incursiones aún sin la especialización del AllSport, de la prensa en asuntos deportivos, se remontan ya al 1908, cuando un flamante Arthur ConanDoyle, en misión especial para el Daily Mail, tuvo el honor de desplazarse al White City Stadium, para cubrir las finales de la prueba de maratón en los primeros juegos olímpicos de la edad moderna. El italiano Dorando Pietri, sufrió un colapso ante la línea de meta, lo que le impidió ganar la medalla. Sin embargo, tal fue la campaña pública, liderada por Doyle, que consiguió que la reina Alejandra, entregara una copa especial de plata al desconsolado Pietri. Esta fue tan sólo una pequeña muestra, de la influencia que los expertos en espectáculos deportivos estaban por adquirir.
Ya en nuestros días, sabemos que hay programas radiofónicos, diarios deportivos e incluso semanarios televisivos, con audiencias masivas. Millones de personas, adictas a los comentarios y crónicas de unos profesionales que baten récords.


Foto: Edurne Iza
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