La Foto de la semana 15-04-2012 "Zarzuela, cementerio de osos y elefantes"

Edurne, Zarzuela, cementerio de osos y elefantes
El Palacio de la Zarzuela, situado a las afueras de Madrid, ha sido desde 1962 una de las residencias oficiales de la Familia Real Española. Fue Felipe IV quien ordenó su construcción en el siglo XVII y su nombre alude a la abundancia de zarzas, que por aquel entonces, existía en la zona. Los Presupuestos Generales del Estado, consignan una partida, que ronda los ocho millones de Euros, para que el Rey haga frente a sus obligaciones económicas más directas, que no son asumidas por otros organismos del Estado. Los gastos relativos a vehículos, conductores, servicios de seguridad o viajes oficiales, son cubiertos por los correspondientes Ministerios, tal como se indica en la página Web de la propia Casa Real http://www.casareal.es/laCasa/presupuesto-ides-idweb.html 
Llevamos muchos meses, soportando dolorosas noticias acerca de la creciente cifra de parados, cierre de empresas y medidas de ajuste. Pese a los mensajes de tranquilidad que emiten políticos y banqueros, la realidad de la calle es bien diferente. Pesimismo, desorientación y miedo son sólo algunos de los sentimientos que se perciben en barrios obreros plagados de gente sin empleo y polígonos industriales desiertos.
El pasado día trece de abril despertamos con angustiosas novedades sobre la subida de la prima de riesgo, por encima de los cuatrocientos veinte puntos básicos. Todo ello en medio de salvajes recortes en sanidad, educación o investigación y desarrollo. Sin embargo, los presupuestos en defensa lejos de mantener la política reductora de los últimos años, van a ser equiparados, en gasto medio por soldado, a los de Alemania o Reino Unido. Resulta cuando menos curioso, que nuestros niños no tengan plazas en guarderías públicas y los progenitores se vean obligados a pagar centros privados para los más pequeños, con el consiguiente perjuicio para padres y madres, que no encuentran, en muchos casos, más remedio que relegar su faceta profesional para quedarse en casa cuidando de la familia; que nuestros investigadores afirmen que con las nuevas medidas se volverá a niveles de I+D de hace siete años; suban las tasas universitarias; se introduzca el copago sanitario; se abarate el despido; suba la luz y el transporte público; el salario de un trabajador medio,  no alcance para llegar a fin de mes cubriendo las necesidades básicas... Pero el gasto medio por soldado, se coloque al nivel de Alemania o Reino Unido.
Ante esta dramática situación, el Presidente del gobierno, el pasado martes día diez de Abril, optó por escapar atravesando a hurtadillas el garaje del hemiciclo, para evitar la lista de preguntas de los periodistas, alarmados por la espectacular subida de la prima de riesgo y el desplome de la bolsa. Al mismo tiempo, el Jefe de Estado, Don Juan Carlos de Borbón, planeaba su viaje a Bostwana para cazar elefantes. Contó con los servicios de Jeff Rann, que posee una empresa, Rann  Safaris, dedicada a la organización de semejantes eventos y cuya página Web, que publicaba fotografías del monarca junto a los animales abatidos, ha desaparecido misteriosamente de la red http://www.rannsafaris.com/. Demasiado tarde, vídeos e imágenes ya habían inundado Internet. Hoy en día, gracias a la red, la censura, resulta bastante complicada.

Las imágenes son realmente desgarradoras. Animales en peligro de extinción, sorprendidos en su hábitat y aniquilados con un tiro entre los ojos sin el menor escrúpulo, por el mero placer de posar ante diez mil kilos de carne muerta. Al final de este vídeo, descubrimos, junto al cerebro más grande del reino animal terrestre, a Don Juan Carlos. Un hombre que ya en 2006, se vio envuelto en el escándalo que rodeó la muerte de Mitrofán, un oso ruso amaestrado que, según Serguei Starostin, un funcionario local, fue emborrachado con vodka y miel antes de ser trasladado para darle caza.  Esta noticia, causó enorme revuelo en diarios rusos e internacionales como Kommersant o The Times, pero pasó de soslayo en los medios españoles.
Paradójicamente, en el día del ochenta y un aniversario de la segunda República, llegó a nuestras pantallas y diarios, la última hora sobre la operación del Rey, tras haberse roto la cadera en Bostwana mientras cazaba elefantes. Habiendo pasado menos de una semana desde que su nieto Froilán de trece años se disparara en un pie utilizando una escopeta prohibida para menores de catorce. Cincuenta y seis años y unos días después, de que Don Juan Carlos, siendo aún un niño, disparara por accidente a su hermano Alfonso (29-03-1956) causándole la muerte. En pleno revuelo por el escándalo Urdangarín...
Casualidad, decadencia, justicia divina... la polémica está servida pero en lo que es fácil coincidir es en que el magnífico palacio de la Zarzuela se ha convertido en un cementerio de osos y elefantes.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 08-04-2012 "Naufragios"

Edurne Iza, Naufragios
Naufragios, antiguas construcciones portuarias, muelles abandonados... A menudo en calas y rocas encontramos vestigios de otras épocas, de otras vidas.  Los mares de nuestro planeta mantienen cautivos los restos de miles de barcos de todos los tamaños y épocas y en algunos casos se han convertido en un reclamo turístico importante, por hallarse en la zona y profundidad adecuadas para poder bucear entre hierros cubiertos de algas y crustáceos, practicar la fotografía submarina y quién sabe si encontrar algún tesoro abandonado. En este caso, resulta conveniente conocer con detalle La Ley de los Hallazgos, que reza así: "Si el navío naufragado ha estado sumergido durante un período de años durante los cuales los dueños del navío no han tratado activamente o han renunciado a recuperar sus contenidos, entonces la ley de los hallazgos puede aplicarse. Un descubridor que encuentra un naufragio de acuerdo con la ley de los hallazgos, tiene derecho al valor total de todos los bienes recuperados. Dado que el dueño del navío ha desistido de tratar de recuperar el naufragio, el descubridor tiene todos los derechos sobre el contenido."
Existen diferentes puntos geográficos, especialmente interesantes para quienes se sienten atraídos por los buques hundidos. Uno de ellos se encuentra situado en las costas de Croacia. Cerca del Parque Natural de las Islas Brijuni, en Istria, encontramos reliquias como la del "Barón Gautsch", un navío de pasajeros austro húngaro de noventa metros de eslora, que naufragó en mil novecientos catorce, víctima de una mina submarina. En el trágico suceso perdieron la vida doscientas cincuenta personas. Lo que queda del casco se encuentra sumergido a unos treinta y cinco metros de la superficie, lo que facilita a los centros de buceo de la zona, la organización de excursiones.
No muy lejos, en la bahía de Kvarner, naufragó durante una tormenta en mil novecientos sesenta y ocho, el carguero griego "Pestaltis". Descansan también en la zona el "Francesca da Rimini" y el buque de guerra "S57".
Sin embargo, el denominado paraíso de los barcos hundidos, se encuentra en la costa caribeña americana, tierra de piratas y corsarios. En México se puede bucear a poco más de veinticinco metros de profundidad entre dos navíos y rodeados de coloridos peces tropicales. En las costas cubanas, además de la numerosa flota hundida, nos topamos con una colonial española y podemos "disfrutar" de la compañía de los tiburones que pueblan sus aguas. En Asia, los bombardeos americanos durante la Segunda Guerra Mundial, nos han dejado la combinación de más de sesenta navíos, rodeados de barreras coralinas y rayas.
Se han encontrado decenas de miles de restos y tesoros bajo el mar, pero se sospecha que quedan otros muchos aún por descubrir. Es por eso que existen empresas como la americana Odyssey Marine Exploration, fundada en mil novecientos noventa y cuatro y dedicada a utilizar la más moderna tecnología para detectar y acceder a cualquier recóndito punto del océano donde reposen buques con objetos valiosos en su interior. Odyssey Marine ha sido la responsable del hallazgo del "SS Republic" víctima en mil ochocientos sesenta y cinco de un huracán frente a las costas de Georgia y que reportó a la compañía interesantes beneficios procedentes de la venta de reportajes y de las más de cincuenta mil monedas y catorce mil artefactos que habían permanecido ocultos a mil setecientos pies de profundidad. La Odyssey Marine se ha visto envuelta en varios escándalos relacionados con el transporte secreto de tesoros desde diferentes puntos del planeta hasta costas americanas, donde una vez respaldados por las leyes locales, hacían pública la noticia del hallazgo. De igual modo, la empresa también americana, Sea Search Armada, encontró el "Galeón San José", hundido en mil setecientos ocho y cargado con alhajas y riquezas valoradas en más de diez millones de dólares, lo que les ocasionó un interminable proceso judicial con el gobierno colombiano.
Desde el año dos mil ocho, el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena, será el encargado de recuperar los magníficos tesoros perdidos con los galeones españoles de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX durante sus viajes a las Indias.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 01-04-2012 "Celia y el lobo"

Edurne Iza, Celia y el lobo

Cuando Celia tomó su cuaderno de dibujo y se fue a pasear por los alrededores de la aldea, no podía imaginar las aventuras que estaba a punto de vivir. Se dirigió hacia los acantilados, pese a las advertencias de sus padres. "Es un lugar peligroso, no debes jugar allí"-recomendaba la madre. "La leyenda cuenta que quien se acerque demasiado a la guarida del lobo, quedará convertido en piedra"-sentenciaba el papá. Semejantes afirmaciones no hacían más que estimular la curiosidad de la pequeña, que lejos de sentirse intimidada, experimentaba una irresistible atracción hacia el prohibido lugar.
Caminó distraída durante un buen rato, hasta llegar a una zona que le pareció perfecta para practicar con sus lápices de colores. Se sentó en una piedra lisa, libreta en ristre, para poder admirar la belleza salvaje de aquellas rocas acariciadas por la suave espuma del mar. El sol brillante reflejaba sobre la superficie marina como en un espejo. Hacía calor, una densa humedad que invadía los pulmones de Celia. Pronto la desbocada imaginación de la niña se adueñó de ella y en su mente, el mar adoptó una extraña forma esférica de un azul vivo. Los reflejos rojizos del sol sobre las rocas se tornaron más intensos, como si las piedras estuvieran ardiendo y al sumergirse bajo las aguas, las tiñeran de un rosa liliáceo. Luego reparó en una extraña figura, justo delante de ella. Tenía forma de lobo, como si estuviera vigilando para que nadie se acercara demasiado al precipicio.
Cualquier niño de la edad de Celia, se hubiera sobresaltado al distinguir la silueta del animal, y más con las historias que circulaban en la aldea, sobre curiosos y desobedientes convertidos en piedra. Sin embargo ella, enternecida por la soledad de la estatua, acarició su cabeza y se disponía a darle un beso en el hocico, cuando las piedras se agitaron, los ojos cobraron vida y el cuerpo se llenó de pelo negro y plata. ¡El lobo!. Celia observaba maravillada al espléndido ejemplar cuando éste, con voz profunda le dijo:
-Hola Celia, gracias por no tenerme miedo
-Hola Lobo ¿miedo? a mí sólo me has dado pena.
-No es pena lo que los humanos suelen sentir hacia mí. Explícate.
-Pena por verte tan solo en este acantilado. Condenado a la tarea eterna de vigilar. Porque es eso lo que haces ¿verdad?
-Eres una jovencita muy lista. Hace muchos, muchos años yo vivía en el bosque con mis padres y mi hermanita, Lobezna. Era muy traviesa y mamá, me encargó que cuidara de ella. Fuimos a dar un paseo y llegamos a este precipicio. Ella jugaba sin fijarse en las piedrecillas sueltas y en un descuido resbaló. Salté para sujetarla, pero fue demasiado tarde y se estrelló contra las piedras. Su cuerpo nunca apareció, las olas lo arrastraron. Mi padre enloqueció tras la tragedia y no quiso aceptar la muerte de Lobezna. Así que con ayuda del hechicero del bosque, me convirtió en estatua de piedra y me condenó a la eterna vigilancia, por si un día el mar decidía devolverla. Todos en la aldea me temen y prohíben a sus hijos que se acerquen hasta aquí. Hace años que mis padres fallecieron  y he perdido toda esperanza de volver a ver a mi hermana.
-Es una historia muy triste, Lobo ¿Qué piensas hacer ahora? Eres libre.
-Libre... Pero ¿qué significa libre? Yo no sé cómo ser libre.
-Puedes ir donde te plazca y hacer lo que quieras. Sin pedir permiso ¡Es maravilloso!
-Pero no sé dónde ir, ni puedo hacer otra cosa que no sea vigilar este acantilado. Tengo miedo de ser libre.
-¡Vaya! eso debe ser lo que les ocurre a los adultos de mi aldea... Por eso nunca quieren aventurarse a salir más allá del límite del bosque ¡Tienen miedo a ser libres! Bueno Lobo, déjame pensar, estoy segura de que algo se me ocurrirá.
Y así fue. Celia se presentó en casa acompañada de Lobo. Por fortuna, nadie la vió cruzar la aldea, acompañada por el peludo animal. Su padre agarró la escopeta para ahuyentarlo, temiendo por la vida de su pequeña y a Celia, le costó varias horas convencer a su familia de que Lobo era inofensivo, que había sido víctima de un hechizo siendo apenas un cachorro y que no tenía dónde ir. Al final, accedieron a que pasara la noche en el establo. Los caballos relincharon al principio, pero cuando le vieron  hacerse un ovillo junto al heno y dormir plácidamente, durmieron también. Lobo fue entrenado para guiar los rebaños de ovejas. Se convirtió en un leal guardián de la finca y sobretodo en el más fiel compañero de juegos de Celia. Juntos iban cada domingo hasta el acantilado y miraban el mar y las rocas. Los papás de Celia estaban tranquilos porque sabían que su niña estaba a salvo con Lobo. No podía tener mejor compañía.
Los años pasaron y Celia se convirtió en una joven alta y sana. El pelo de lobo se fue tornando blanco, sus fuerzas mermaron y las ovejas parecían correr a su lado a la velocidad de la luz. Ya nunca iban de paseo, Lobo no tenía energía. Una mañana gris y lluviosa, Lobo pidió a Celia que le acompañara al acantilado. Es hora de reunirme con Lobezna, dijo. Celia no entendía muy bien a qué se refería su fiel amigo, pero decidió seguirle. Lobo se colocó sobre la roca que tantos años había sido su encierro y miró al mar una vez más, buscando a su hermana. Entonces a lo lejos, le pareció distinguir sus ojos vivarachos y su hocico brillante. ¡Lobezna!-gritó, al tiempo que emprendía una última y frenética carrera hacia el abismo. Tomó impulso al llegar al borde de las rocas y saltó al encuentro de su perdida Lobezna. Desapareció entre las aguas agitadas del mar sin que Celia pudiera hacer nada para evitarlo.

Cualquiera que visite hoy este mágico lugar encontrará flores frescas adornando una pequeña inscripción que dice "Descansa en paz Lobo".



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 25-03-2012 "Volcanes bajo el mar"

Edurne Iza, Volcanes bajo el mar
Hawaii es el único de los Estados de Norte América que está formado por rocas volcánicas, procedentes de los cráteres que comenzaron a desarrollarse hace más de setenta millones de años. Cada uno de los volcanes que forman las islas Hawaianas erupcionaron numerosas veces hasta lograr que una parte de ellos quedara emergida sobre la superficie marina y crear lo que hoy conocemos como uno de los archipiélagos más atractivos del planeta. Como sucede con los iceberg, tan sólo una pequeña fracción queda visible sobre las aguas.
El más antiguo de Hawaii es Kohala, con más de quinientos mil años de antigüedad y actualmente está clasificado como volcán inactivo, ya que la última erupción se calcula que tuvo lugar unos ciento veinte mil años atrás. La superficie visible de Kohala representa el cinco coma ocho por ciento del territorio hawaiano. El contrapunto nos lo ofrece Mauna Loa o montaña larga, cuyas sesenta millas de largo y treinta de ancho, le hacen abarcar el ochenta y cinco por ciento del territorio de Hawaii. Presenta una elevación sobre el nivel del mar de cuatro mil cien metros, por lo que su cima aparece nevada en invierno. Desde mil ochocientos cuarenta y tres hasta mil novecientos ochenta y cuatro, el Mauna Loa ha entrado en erupción un total de treinta y tres veces y en la actualidad se encuentra en constante observación, ya que los expertos prevén en breve una nueva explosión.
Una de las curiosidades de Mauna Loa, es que se trata de un volcán acorazado. Es una montaña con una generosa inclinación, generada por numerosos y fluidos ríos de lava. Este tipo de volcanes pueden formarse también en otros planetas. El más grande descubierto hasta la actualidad es el Monte Olimpo en Marte, con una elevación sobre la superficie marciana de entre veintidós y veintitrés mil metros.
De regreso al planeta Tierra, a más de cinco mil metros bajo el mar Caribe, en la depresión de Caimán, ha sido descubierto gracias al trabajo de investigación de una expedición científica británica, el volcán más profundo de nuestro mundo. A esa profundidad la temperatura es lo suficientemente elevada como para fundir el plomo y la presión es insorpotable. El fenómeno geológico pudo ser descubierto gracias a un vehículo para inmersiones profundas utilizado por control remoto desde el buque de investigación James Cook. La mayor parte de estos accidentes geográficos sumergidos y descubiertos hasta la actualidad, no se encuentran más abajo de los tres mil ochocientos metros. Teniendo en cuenta que supuso todo un reto tecnológico el acceder a los restos del naufragado Titanic a cuatro mil metros de la superficie, nos encontramos ante todo un desafío para la ciencia.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 18-03-2012 "Fábula del Sastre y las Tijeras"

Edurne Iza, Fábula del Sastre y las Tijeras

Érase una vez una aldea rodeada de montañas en la que vivían dos jóvenes sastres. Ambos trabajaban como aprendices en el taller del señor Lino y soñaban con poseer, algún día, su propio atelier. Diseñaban trajes elegantes y vestidos glamurosos. Por sus manos pasaban las telas más selectas y al tocarlas su imaginación volaba hasta elevarles al reino de la fantasía, donde cualquier deseo podía convertirse en realidad.
Cada año, coincidiendo con las fiestas navideñas, se celebraba un sorteo de lotería. Era un acontecimiento importante, puesto que muchas familias depositaban sus esperanzas en el premio. Resultaba divertido, sobre todo para los más jóvenes y entusiastas, elucubrar acerca de viajes, casas, joyas y todo cuanto el boleto agraciado les permitiría disfrutar.
Los dos alfayates vivían en sendas habitaciones en la posada de la señora Mesón, famosa por su pulcritud y las deliciosas recetas que nacían en su cocina. Por las noches llegaban extenuados, tras un día repleto de dobladillos, pespuntes e hilvanes, se sentaban en una de las mesas de madera y disfrutaban de la cena. Su modesto sueldo, sólo alcanzó para comprar un décimo que compartieron y sujetaron con los ojos cerrados, mientras el bombo giraba y las bolas eran seleccionadas. Cuando el último número estuvo fuera, comprendieron que eran ellos, los humildes aspirantes a modisto, los portadores del billete ganador.
Pasada la confusión inicial, cada uno tomó decisiones para que su sueño, unas horas antes imposible de cumplir, se materializara. Así, en pocas semanas, la aldea contaba con otras dos sastrerías: Cremallera y Tijeras. Podríamos pensar que nuestros jóvenes amigos, no se esforzaron demasiado en escoger los nombres para sus establecimientos y sin embargo la historia demostró que no podían haber sido más apropiados, ya que la estrategia empresarial de cada uno, reflejaba exactamente lo mismo que los objetos seleccionados.
Cremallera ofrecía a sus clientes productos de alta calidad y basaba su éxito en las duras horas de trabajo y en seleccionar las mejores materias primas. Empleó numerosos recursos en la investigación de tejidos y técnicas de fabricación que le permitieran aumentar el número de prendas por hora. Sus ventas crecieron a la vez que su fama y pronto necesitó contratar un ayudante. Decidió pagarle un buen salario, que le permitiera vivir con comodidad. El joven empresario se sentía motivado y orgulloso de la marca que representaba y reinvertía gran parte de los beneficios en el progreso de su negocio.
Tijeras mientras tanto, optó por lanzar una colección de bajo coste. Adquirió maquinaria de segunda mano, algo anticuada pero muy económica. Elaboró la ropa con fibras sintéticas y consiguió unas ventas iniciales muy elevadas, por lo atractivo de sus precios. Sin embargo, tan pronto los consumidores comprobaron la escasa calidad de su producción, los pedidos disminuyeron en picado. Los que se interesaban por sus productos, buscaban el precio más bajo del mercado, con lo que la presión por reducir costes se fue incrementando. El dueño de Tijeras decidió cambiar de local a uno más reducido y alejado del centro. Contrató operarios para manejar las viejas máquinas. Sólo podía pagarles la mitad del sueldo estipulado, pero tenían que trabajar el doble, por lo que los empleados apenas permanecían en Tijeras un par de meses. Tras los cuales, nuevas e inexpertas manos eran destinadas a controlar las agotadas cosedoras automáticas. Una fría mañana de Marzo se pararon. Habían dado demasiadas puntadas, sin reparaciones ni descansos. Sencillamente dejaron de funcionar. El sastre no tenía dinero para reemplazar el utillaje y se vio forzado a cerrarTijeras.
Pocos días después una mano temblorosa llamó a la puerta de Cremallera. Ambos amigos se encontraron uno frente al otro. Los recortes de Tijeras, en su irreflexiva persecución del mejor precio, le habían condenado a la bancarrota. El paso firme de Cremallera, buscando la excelencia y la innovación, le convirtieron en una empresa de referencia en el sector. Aquel día sus vidas volvían a cruzarse. Uno triunfador, el otro necesitado de ayuda. Se fundieron en un abrazo y frente a una taza de café caliente hablaron durante horas, como aquellas noches que habían pasado en la posada de la señora Mesón. Hicieron planes de futuro, trabajaron juntos aprendiendo de la experiencia y sólo utilizaron las tijeras para recortar las finas telas de sus creaciones.
Moraleja: ¿calidad, I+D+i, trabajo duro y salarios dignos o recortes indiscriminados, pérdida de la capacidad de consumo y regresión?


Foto: Edurne Iza
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La Foto de la semana: 11-03-2012 "Photographer"

Edurne Iza, Photographer
Entre sus colegas de profesión era conocido como Photographer. Como si eso le hiciera diferente a los demás. Como si ellos no fueran también periodistas y fotógrafos. Ya nadie recordaba que su madre, Marie, al nacer lo había bautizado con el nombre de Pierre. Tampoco podían precisar desde cuando vagaba por los campos de batalla captando con su cámara desolación y muerte. Desde siempre, contestaban, como si formara parte del inventario de la tragedia. Comenzó cubriendo el conflicto bélico de Angola, después llegaron Bosnia, Ruanda, Afganistán e Irak. Sus colegas cuentan, que siendo aún un joven novato y casi desconocido en la profesión, una granada de mano le alcanzó en una revuelta en algún lugar de África. Pasó meses desaparecido, todos le daban por muerto, incluso su anciana madre. Una mañana lluviosa hizo sonar el timbre de la casa de Marie. Ella abrió con curiosidad, no esperaba visita. Ante sus ojos, su pequeño al que había dado por muerto. Delgado y demacrado pero vivo. Una ancha y profunda cicatriz le cruzaba el cuello. Lo tomó entre sus brazos como cuando era niño. Intentando protegerlo de cualquier peligro. Pero ya era tarde, pues pronto comprendió que su querido Pierre no volvería a hablar. La granada que no pudo arrancarle la vida, dañó de forma irreversible las cuerdas vocales. Sin embargo Photographer, como firmaría todos y cada uno de sus reportajes a partir de entonces, no contempló, ni por un instante, la opción de permanecer callado. La cámara sería su voz y donde las luces y las sombras no fueran suficientes, las palabras que manaban del teclado de su portátil, pondrían los matices para no dejar a nadie indiferente. Para remover las conciencias de quienes sentados en la paz de nuestros hogares asistimos impotentes al genocidio de millones de seres humanos.
Photographer, con sus manos delicadas y su cámara en ristre, captó el horror, la sangre, el miedo y la injusticia. Vivió rodeado de muerte y murió mientras realizaba una crónica sobre las escuelas improvisadas en un campo de refugiados africano. Rodeado de niños ávidos de aprender a leer y a escribir. Soñando con ser maestros y médicos. Con tener hijos que conozcan un mundo mejor. Que vivan donde ser mujer no signifique no tener oportunidades. Photographer murió rodeado de la esperanza que crecía en el corazón de esos pequeños.
Este es un homenaje a los reporteros y reporteras que ponen sus vidas en peligro para dar a conocer la realidad de los conflictos bélicos, de las crisis internacionales, las grandes hambrunas, las guerras tribales. Este es un tributo a todos los Photographer que evitan que la tragedia pase desapercibida.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 04-03-2012 "Crimen y perdón"

Edurne Iza, Crimen y perdón
Ahora tenía tiempo para pensar. Nunca antes había experimentado esa sensación de regularidad, monotonía y ausencia de prisa. Si trataba de hacer balance de su vida, ésta, se presentaba ante su memoria como una vertiginosa consecución de imágenes inconexas. De decisiones no meditadas que desembocaban en grandes errores de consecuencias irremediables. Una carrera por la supervivencia en la que la principal regla era la falta de ellas. En la que al podio subían los malos y la medalla era poder abrir los ojos una mañana más. No había perdedores, porque en el barrio marginal donde creció, nadie daba segundas oportunidades. Perder era recibir un navajazo o aparecer en un callejón con una jeringa vertiendo veneno adictivo en las venas. Un error se pagaba con una bala entre los ojos. Ser bueno era ser más rápido, no conocer la piedad,  el perdón, ni la vacilación.
Ahora tenía tiempo para pensar y recordó que siendo muy niño le gustaba ir al colegio. Su madre le animaba a estudiar. "Algún día serás un hombre de provecho", le decía. Pero a él le costaba concentrarse durante las lecciones de la señorita Inmaculada. Él siempre tenía prisa. Por volver a casa antes que su padre, por colocarse delante de su mamá para evitar que los golpes volvieran a destrozar su joven rostro envejecido antes de tiempo. Prisa por esconder las botellas medio vacías. Y sin embargo cada mañana, él intentaba estudiar y convertirse en ese hombre con el que su madre soñaba. Pero seguía sin concentrarse, hasta que descubrió que el alma de la profesora no era tan inmaculado como su nombre. Fue el día en que por no prestar atención durante la clase, le dijo "¡Tú sólo podrás ser yonki o ladrón, abandona el aula!". Salió a la carrera de la clase y se apresuró a refugiarse en los brazos de la única persona que sabría consolarle. Entró en la cocina. Vio a su padre, tambaleándose con una botella rota en la mano derecha. Había sangre por todas partes y su madre agonizaba en un charco rojo de líquido viscoso.
-¡Mamá! -gritó al tiempo que la abrazaba horrorizado-
Se giró para increpar al asesino que un día contribuyera a crear su vida y que ahora le arrancaba lo más importante de ella, pero ya no estaba. No volvió a verle nunca.  Permaneció sentado junto a ella mucho después de que el aire abandonara sus pulmones. Le acariciaba el pelo, pegoteado de sangre. Besaba sus ojos enneblinados de muerte. Tomaba su mano inerte en la suya y la miraba. Quería recordar su rostro. Le aterraba olvidar sus facciones. Entró la policía, luego los camilleros y al fin los servicios sociales. La colocaron en el interior de una bolsa enorme y cerraron una cremallera que impidió que pudiera verla de nuevo. Tenía ocho años y ese día el reloj se detuvo en su corazón. Comenzó a caminar al filo del abismo. Desfiló por centros de menores y casas de acogida. Robó gasolineras, pequeños supermercados, vendió pastillas de colores en las puertas de las discotecas. Limpió la sangre de su navaja, tras ver caer a muchos osados que intentaron demostrar quién era más fuerte. Luego llegaron los coches, las pistolas y más muerte. Noche, oscuridad y callejones. Prisa, mucha prisa por vivir. Sin pensar en que eso, sólo acelera la muerte.
Una madrugada de octubre, dejó de correr. Entró en un bar, que aún tenía luz dentro. Quería un café. Desde la cocina oyó un golpe seco. Un  alarido, seguido de pasos bruscos. Un hombre ebrio salió a la carrera con las manos manchadas de sangre y los bolsillos rebosando billetes de veinte Euros. Entró en la cocina y la encontró tirada en el suelo. Le tendía la mano pidiendo ayuda. Aquella mujer, en su recuerdo, tenía el rostro de su madre. Quiso ayudarla, sacó el puñal de su pecho y la sangre manó como un rió de muerte. Ella asió su mano. Su cuerpo se contrajo y expiró un velado "Gracias". Esta vez la policía tardó menos. Sus huellas estaban por todas partes y las evidencias claras. No hubo duda en cuanto al veredicto. El reloj volvió a ponerse en marcha la primera mañana que despertó en la celda 145 del pabellón de presos comunes. Desde su cama podía ver al hombrecillo que ocupaba la otra litera. Viejo, regordete y con unas gafas descoloridas que resbalaban hasta la punta de su nariz. Los primeros días sólo se observaban. El anciano leía a todas horas, libros grandes y pequeños, con dibujos y sin ellos. Cuando pasados unos días, ambos descubrieron que la intención del otro era pasar por aquel trance del modo más cómodo posible, llegaron a mantener largas conversaciones. Intrascendentes al principio y vitales después. Una mañana, tras el desayuno, el viejo le entregó un paquete envuelto en papel de periódico. Le abrazó emocionado y desapareció por el pasillo mientras decía:
- ¡Soy libre! ¡Ha llegado el día! ¡Ábrelo cuando me haya ido!
Aquella tarde se sintió muy solo. Rompió el envoltorio y descubrió un libro con las tapas encuadernadas en piel de color negro. El filo de cada hoja estaba pintado de rojo, lo cual le daba un aspecto de libro importante, sagrado. Lo abrió por la primera página y había una dedicatoria manuscrita "Lee, estudia, se un hombre de provecho. Tu corazón es bueno y hay algo inmaculado en el fondo de tu alma. Llena estas hojas con la historia de tu vida y encuentra tu perdón. Yo ya lo hice".
Salió a caminar durante la hora de patio, portando el libro en su mano derecha y a cada paso escuchó el tic tac del reloj de su nueva vida.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 19-02-2012 "Barcelona y los símbolos masónicos"

La propia Gran Logia Simbólica Española define la Orden como "institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresista, que tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la ética y la práctica de la solidaridad; y trabaja por el mejoramiento material y moral de la humanidad" (www.masoneriabarcelona.com).
Existen diversas teorías que explican el origen de la masonería, sin embargo una de las más aceptadas en la actualidad es la que afirma que la masonería moderna, procede de los gremios de albañiles que allá por la Edad Media, se encargaban de la edificación de castillos y catedrales. Estos profesionales, organizaban lugares de reunión situados estratégicamente cerca de las obras, sirviendo de cobijo, reunión e intercambio de conocimientos, y a los que denominaban logias. Cada logia, establecía su reglamento y norma de conducta, que debía ser escrupulosamente respetada por todos los miembros. Asimismo, determinaba las normas de entrada de los nuevos miembros y categorizaba el acceso a determinados grados de información dentro de la organización a cada individuo o subgrupo.
Existen diversos documentos que a lo largo de la historia, han mencionado de forma más o menos explícita las logias masónicas y sus leyes. El código de Hammurabi (1692 ac) es un buen ejemplo de ello.  Sin embargo si tuviéramos que citar el documento regulador masónico escrito más antiguo que se conoce, deberíamos referirnos a la  Carta o Estatutos de Bolonia, de 1248, que no fue sino una reconstrucción de las Constituciones de York, que habían sido manuscritas por el rey Athelstan de Inglaterra en el año 926 y perdidas en el siglo XV.
No obstante, el objeto de este artículo, no es tanto realizar un análisis histórico detallado de la evolución de la masonería, como hacer referencia a la infinidad de símbolos que aún en nuestros días perduran y nos rodean en ciudades como Barcelona, considerada una de las que cuenta con más simbolismo masónico del país.
Como de simbolismos tratamos, no podemos dejar de mencionar la escuadra, icono de la rectitud; el compás, como los límites de cualquier masón con respecto a otras personas y especialmente a otros masones; y por último la letra G, en representación del Gran Arquitecto del Universo. Podemos encontrarlos en la mayoría de logotipos o iconos representativos de logias de cualquier época y país.Edurne Iza, Barcelona y los símbolos masónicos
En lógica consonancia con su origen, es en la arquitectura de nuestras ciudades, donde podemos encontrar numerosas huellas de la actividad masónica pasada y presente. Caminamos cada día por calles repletas de marcas inconfundibles que delatan el dinamismo de las logias. Barcelona, estandarte de la arquitectura modernista, no sólo no se queda a la zaga, si no que se encuentra a la cabeza de este rico simbolismo. Un buen ejemplo es su Arco del Triunfo, situado entre el Paseo de Sant joan y el de Lluis Companys, rebosante de motivos escultóricos utilizados como emblema de la masonería de la ciudad. A pocos metros, en el número 26 del mismo Paseo de Sant Joan, encontramos la joya arquitectónica que ilustra este reportaje, la Biblioteca Pública Arús. Fue inaugurada en 1895 gracias a Rossend Arús, distinguido comerciante nacido en Barcelona en 1845 y que ingresó en la masonería el 16 de Mayo de 1866, alcanzando en menos de veinte años el grado 33, máximo según el rito escocés. Arús falleció en 1891, pero dejó constancia verbal a sus herederos de su voluntad de crear la Biblioteca Pública Arús. Hoy en día, abre sus puertas a cualquier visitante, si bien por la orientación temática predominante, está especialmente aconsejada para investigadores, personas interesadas en la sociedad y cultura del siglo XIX y principios del XX y estudiantes universitarios, tal y como se describe en la presentación de su web www.bpa.es. En el interior del edificio y como un guiño a la especial relación entre Rossend Arús y la ciudad de Nueva York, podemos encontrar una reproducción a escala de la estatua de la libertad. Arús participó en la publicación "La Llumanera de Nova York", revista cultural en catalán editada en la ciudad americana, entre los años 1874 y 1881 y con la que además colaboraban otros ilustres catalanes de la época como Joan Almirall o Serafí Pitarra.
Descubrir el significado de muchos de los edificios, esculturas y decoraciones salpicadas por la ciudad, pasear por Barcelona, se ha convertido en una experiencia diferente. Del mismo modo que Hansel marcó un camino dejando pequeñas migas de pan, sólo debemos alzar la vista mientras caminamos y descubriremos parte de la historia de la ciudad, con la misma facilidad con que pasamos las páginas del atemporal libro de los hermanos Grimm.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 12-02-2012 "Cambio de rumbo"

Edurne Iza, Cambio de rumbo
Fila doce como el año, 2012. Viajaba acurrucada junto a una ventanilla con la mirada perdida. En otras circunstancias hubiera estado tensa, rígida, fingiendo dormir para evitar el pánico que me producen los cinco primeros minutos de vuelo. Esos momentos en que la mole metálica desafía las leyes de la gravedad y las turbinas imponen su poder, ganando metros, pies en argot aeronáutico. Sin embargo no había espacio ni tiempo para el miedo. Mi cerebro estaba aturdido y mi corazón vacío. En silencio, atrapada en un bucle destructivo sólo era capaz de reproducir una y otra vez la escena, que unas horas antes, me había empujado con inesperada improvisación a comprar aquel billete.
Llegué hacia mediodía a nuestro coqueto apartamento parisino. Me sentía feliz por estar pronto en casa. Esperaba encontrar a François como siempre absorto en su trabajo. Era poeta y en los últimos tiempos  le costaba hallar ese misterioso combustible que a los escritores les gusta llamar inspiración. La gente de ciencias, como yo, cuadriculados y matemáticos, lo consideramos un concepto abstracto... Inspiración.
Irrumpí en el dormitorio al grito de ¡"mon amour te invito a almorzar en Chez Nénesse"! y lo descubrí, bajo una oronda mujer de la que no pude distinguir el rostro ni la edad. Tampoco me importaba. Sólo miré los ojos de François y vi sorpresa y vergüenza. Cerré la puerta tras de mi y comencé a avanzar con decisión por el pasillo hacia la salida.
-¡Alicia! ¡no es lo que parece! ¡puedo explicarlo!
Me giré atraída por la "originalidad" de la frase, intentaba alcanzarme con los calzoncillos floreados de color celeste a la altura de los tobillos, mientras sus pies se entrelazaban y caía torpemente sobre la moqueta. La imagen era patética y si no hubiera sentido un dolor tan profundo, me hubiera echado a reir.
Hacía pocos días había rechazado un nuevo destino dentro de la empresa. Me ofrecían dirigir un equipo de investigación neurológica en Sidney. El sueño de cualquier científico que como yo había dedicado su adolescencia y parte de su juventud al estudio. Sin embargo, renuncié por amor. Ni siquiera había mencionado el asunto a François para no perturbar su búsqueda de inspiración. Tomé el móvil indignada.
- ¿Jacques?
- ¡Alicia! ¿Cómo estás?
- Jacques ¿sigue en pie lo de Sidney? Acepto
- No hace ni una semana me dijiste que no podías aceptar... Porque no era el momento
- Las cosas han cambiado
- Alicia esto no es un juego. El puesto es tuyo, sabes que te considero la mejor y quiero que estés al frente del equipo en Australia, pero hazme un favor, no cambies nuevamente de opinión ¿de acuerdo?
- Tranquilo Jacques, mi decisión es irrevocable
En menos de 72 horas estaba en la sala de espera del aeropuerto, dispuesta a embarcar rumbo a mi nueva vida. Me senté a esperar la llamada del vuelo. Tenía delante una pantalla que reproducía vídeos musicales. Miré distraída y de pronto me atrajo una musiquilla estridente y un personaje ridículo bailando de forma compulsiva, vestido tan solo con un calzoncillo floreado de color celeste que repetía sin parar "I'm sexy and I know it".

Me quedé absorta, pensando que debía ser una broma de mal gusto, hasta que por los comentarios del presentador del programa musical, comprendí que era el último hit en las listas internacionales. Pasé los siguientes minutos analizando el mensaje de la canción y llegué a la conclusión, de que no importa la belleza o la profesión, las modas o el físico, tan sólo tener confianza en uno mismo, personalidad y hacer exactamente aquello en lo que se cree. Sin pararse a pensar en la opinión que el resto del mundo pueda tener de nosotros. Eso hacía el tipo del vídeo y pensé "¡guau! ¡eso es inspiración!.
Ya en el avión, miré a mi alrededor, vi a una azafata con el cinturón de seguridad abrochado en un asiento plegable, justo frente a mí, esperando que se apagara la señal luminosa para comenzar con la tarea de preparación del catering. Sonrió y le devolví el gesto con amabilidad. Miré por la ventanilla y a la derecha, me llamó la atención una avioneta amarilla y azul. Observé como se alejaba, volando a baja altura. Pensé en Bogart y en su magistral Rick Blaine pronunciando la célebre frase "Siempre nos quedará París". A mí ni París, mascullé con cinismo.
- Perdone ¿cómo dice? -preguntó el pasajero que viajaba en el asiento contiguo-
- Lo lamento, un atrevido pensamiento que ha escapado entre mis labios
Era un hombre muy atractivo, con el cabello claro y ondulado. Parecía un surfista. Sus intensos ojos azules me observaban con atención mientras alargó su mano para presentarse,
- Mi nombre es Rick Blaine... ¡Sí como el de Casablanca, pero nada que ver con el bueno de Humphrey! -afirmó divertido al ver mi cara de asombro- Vuelvo a casa para participar en un proyecto de investigación neurológica en la universidad de Sidney ¿Y a usted? ¿Qué le lleva a visitar mi país?
A pesar del estado de shock, logré que una parte de mi cerebro trabajara a toda velocidad en la respuesta. Tanta coincidencia no podía ser accidental, así que me dejé arrastrar por la ola del destino y entablé una encantadora conversación con mi nuevo amigo. Progresivamente, el resto de mi sesera reaccionaba. Dediqué algunos recursos a analizar su gestualidad. Una neurona atrevida intentó distinguir bajo su camiseta los robustos abdominales, otra dirigió mi mano hacia el pelo, realizando estúpidos  tirabuzones con el dedo índice. La última de mis neuronas activas no podía evitar pensar.... ¡I'm sexy and I know it!.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 05-02-2012 "Desertización"

Edurne Iza, Desertización
La zona más al sur de la geografía europea, se encuentra afectada por un proceso de desertización cada vez más preocupante. Se trata de una característica frecuente en los países de la cuenca mediterránea y disminuye la productividad del suelo, debido a inundaciones, incendios, actividad humana o contaminación. Si la situación sigue agravándose, sin que pongamos freno, en unos años, existirán zonas yermas, en las que la vida no será posible y la población deberá abandonarlas para dirigirse a zonas aún ricas y fértiles.
Hace ya años que Naciones Unidas decidió intervenir en este problema, creando el Convenio contra la Desertización, que propone acciones ganaderas, forestales y agrícolas contra esta devastación. No obstante el poder frenar o revertir estos procesos, conlleva una cooperación a gran escala, que contemple cambios en el modelo de gestión y la implicación y colaboración de las autoridades locales, nacionales y europeas. Una utilización más inteligente del suelo, alternando pastoreo con agricultura, creación de bancos de semillas, reforestación mediante siembra de árboles y especies autóctonas, aportación de nutrientes esenciales, contención de la erosión mediante el abancalamiento... Son sólo algunas de la medidas que pueden tomarse para evitar que la desertificación, siga convirtiendo parte de nuestro planeta en un lugar pobre, donde humanos y animales, terminan por morir o consiguen emigrar.
Es evidente que las medidas estratégicas y estructurales deben ser tomadas desde las instituciones gubernamentales. Sin embargo, cierto es, que una cultura de la prevención, en la que podemos participar todos los ciudadanos, contribuye a ralentizar el proceso devastador y en algunos casos, incluso a invertirlo. Las acciones individuales, pueden tener un impacto exponencial, sumado a que en la mayoría de casos, hablamos de actitudes sencillas como días sin automóviles, potenciar el desplazamiento urbano con bicicletas, campañas escolares de concienciación, plantación de árboles, acciones ciudadanas de limpieza de parques y jardines, reciclaje de residuos domésticos, concursos fotográficos de temática natural... Son pequeños gestos y contribuciones que entre todos podemos aportar, para disminuir la devastación a la que nuestro estilo de vida  nada sostenible está llevando al planeta.
Las grandes corporaciones y gobiernos, deben actuar con urgencia, pero mientras tanto podemos ayudar a que nuestros suelos no se cuarteen y la vida desaparezca sin remedio.




Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana: 22-01-2012 "Resplandor"

Edurne Iza, Resplandor

Koko siempre me insistía en lo saludable que era correr. Equiparse con ropa cómoda, un reproductor de mp3 y salir a ejercitar los músculos y desconectar el cerebro. No podría contar, las veces que me animó a practicar este deporte. Las innumerables alabanzas y la detallada descripción de todos los beneficios que obtendría de tan económica y sencilla actividad. Sin embargo, para mí se aproximaba bastante a la definición de tortura corporal y angustia mental. Lo intenté, eso seguro, pero me concentraba tanto en mantener el ritmo adecuado de mi respiración, que terminaba por descoordinar el paso, no escuchar la música y sentirme invadida por una sensación de ahogo, que terminaba por agotarme físicamente.
Pasó el tiempo y cada día era más consciente de que debía realizar algún tipo de ejercicio. Estaba convencida de que la vida sedentaria sólo conseguiría destrozar mi salud. Hacía tiempo que Koko había dejado de hablar sobre el jogging como opción deportiva, simplemente lo practicaba en solitario y con disciplinada regularidad, mientras yo fingía no prestarle atención. Aquella mañana, soleada y primaveral, decidí aprovechar que él estaba de viaje, para intentar por última vez, aficionarme a correr. Pensé en no compartirle mis intenciones, para evitar crear falsas expectativas y reavivar los fantasmas del pasado. Mi plan era sencillo. Mentalizarme, vestirme apropiadamente y subir tanto el volumen de la canción de moda http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=yR5jN_vLYgw, que no pudiera escuchar mi propia respiración, disfrutar del paisaje y... ¡Todo saldría bien!. Decidí tomar el paseo junto a la costa. Un recorrido llano, sinuoso, con aire puro y la espectacular vista del mar, infinito, desapareciendo en el horizonte.
Comencé a avanzar con torpeza, reconozco que durante unos minutos, la belleza del paisaje era tal, que conseguí evadirme de todo cuanto me rodeaba. "Esta es la sensación de la que tanto habla Koko", pensé, y me inundó una intensa sensación de satisfacción. Entonces, de reojo, vi como un par de tipos avanzaban hacia mí. Me giré sin dejar de correr y tenían un aspecto escalofriante. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que estaba completamente sola. Nadie paseaba a esa hora, ni jubilados, ni gente con sus perros, ni madres con los niños. Aceleré y ellos hicieron lo propio. Pronto mis piernas no podían estirarse más en cada zancada y sin embargo ellos acortaban distancias. Podía oir sus pasos y respiración agitada. Continué corriendo, no tenía alternativa. Ante mi, justo al llegar a una curva del camino, apareció una intensa luz, un resplandor de un brillo inusual, que cegó mi carrera. Avancé unos metros, casi a ciegas y de pronto los gritos de mis perseguidores me hicieron frenar en seco.
- ¿Dónde está?
- ¡No lo sé!  ¡Estaba ahí ahora mismo y ha desaparecido justo al doblar el recodo!
- ¡No es posible! ¡Busca por ese lado, se habrá tirado al agua!
Allí estaba yo, a tan sólo unos pasos de distancia, mirándoles fijamente, jadeando por el esfuerzo de la carrera y sorprendentemente a salvo. Podía verles, desde la intensa luz que me protegía. Les escuchaba con claridad y sin embargo, yo había cruzado una barrera, encubierta por una dimensión desconocida. Era como estar escondida tras una cortina invisible. Igual que en las series de ciencia ficción que veía siendo una niña.
Esperé un buen rato, hasta que mis perseguidores se convencieron de que, de algún modo, yo, me había evaporado. Cejaron en el intento y se fueron en busca de una víctima menos escurridiza. Me acerqué a la luz de nuevo, intentando descubrir el instante exacto en que cruzaba al "otro lado". Obviamente, no lo conseguí. Me senté sobre el muro de piedra mirando al mar, iluminado con aquella intensidad que lo hacía parecer blanco, fundido con el cielo, desapareciendo en el infinito. Subí el volumen y continué corriendo. La experiencia había sido tan intensa, que cuando llegué a casa, tras más de media hora de recorrido, me percaté de que no había controlado mi respiración ni una sola vez. Había memorizado la letra de un par de canciones y había logrado que la tensión acumulada durante la semana de duro trabajo, saliera expulsada de mi cuerpo en cada zancada. Había descubierto cómo aislar el cuerpo de la mente y disfrutar, aunque para ello hubiera sido necesario, cruzar al otro lado del crepúsculo.
Koko regresó a casa el viernes por la tarde, agotado, tras un viaje salpicado de atascos de tráfico, llamadas, correos electrónicos, reuniones interminables y tediosas cenas en las que inevitablemente se come y bebe más de la cuenta. Como siempre, el sábado, se enfundó su ropa deportiva y se preparó para salir a correr. Cuál fue su sorpresa cuando al venir a despedirse con la retórica frase de "hasta luego cariño, estaré de vuelta en una hora", me encontró perfectamente equipada y lista para acompañarle. A su cara de estupefacción, respondí con una mueca sarcástica y un divertido,
-¡Vamos holgazán! ¡Hay que mover los músculos!


Foto: Edurne Iza
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La Foto de la semana: 15-01-2012 "La cara oculta de la luna"

La noche era cálida. Salí al jardín, para disfrutar de mi copa, arropada por la luz de la luna, contrastada con la blancura de las callas, que adornaban la escalera.  Celebrábamos nuestra despedida. La de los cuatro intrépidos astronautas, que partiríamos en pocos días, con la especial misión, de inspeccionar la cara oculta de la luna. Me senté en uno de los peldaños de brillante mármol ante un espléndido espécimen  de calla blanca. Por un momento, mis pensamientos se centraron únicamente en aquella bella flor, importada desde Sudáfrica allá por 1731, símbolo de distinción, belleza y estabilidad. Protagonista de grandes eventos y acontecimientos inolvidables. Blanca, misteriosa y sola, igual que el satélite que nos esperaba a más de 380.000 kilómetros de distancia.

Nuestro objetivo una vez realizado el alunizaje, sería recorrer la superficie, tomando muestras de rocas, minerales y cualquier indicio de vida actual o anterior, que permitiera a los científicos, determinar la viabilidad de una futura adaptación humana, a la supervivencia en nuestro satélite natural. Los científicos aseguran, que las constantes catástrofes, provocadas por el hombre y que están acelerando el deterioro de nuestro planeta, han puesto en marcha un mecanismo de cuenta atrás, hacia la destrucción inminente de la Tierra. Así pues, las grandes fortunas, pensadores, científicos y gobiernos de naciones influyentes, han aunado esfuerzos para asegurar la supervivencia de unos pocos elegidos, que llevarán consigo el conocimiento acumulado durante siglos y la tarea de asegurar la perpetuación de la especie. 
Una suave brisa alborotó mi cabello, haciendo que mi cerebro volviera al momento actual, justo en el instante en que un intenso sonido, retumbó en la noche. Le siguieron los ladridos  de los perros de la finca, un agudo grito de terror y numerosas carreras previas al caos y la confusión total. Intenté regresar al salón principal, de donde procedía el bullicio, pero una marea de personas corriendo despavoridas me lo impidió. Me crucé con una mujer vestida de verde que tenía la cara salpicada de sangre. En su carrera, los invitados se empujaban, perdían zapatos y bolsos. Sólo deseaban salir de la casa y sentirse a salvo. Me acerqué con cautela al salón principal. Vi a mis tres compañeros de expedición, junto a varios hombres de traje oscuro y a sus pies... ¡El señor Morrison!. Yacía inerte y ensangrentado, mientras unos intentaban reanimarlo y otros llamar a los servicios de emergencia. Angustiada pregunté:
- ¿Qué ha pasado?
- ¡Es terrible! alguien ha asesinado a Morrison. No hemos visto nada. Tan sólo el disparo y ha caído fulminado.
De pronto, me sentí protagonista de una historia al más puro estilo Agatha Christie. Una mansión perdida en la campiña. Invitados distinguidos, astronautas con la misión de salvar la raza humana y el magnate que financia tan descabellado plan, es asesinado sin que haya testigos. En pocos minutos llegaron la ambulancia y varias unidades de la policía. Nada pudo hacerse por el desdichado, que falleció en el acto. La bala, atravesó el hueso frontal  y salió por la nuca, levantándole parte del cráneo. A los ojos de las autoridades, todos éramos sospechosos e incluso muchos, podían tener motivos de venganza. Morrison, no era precisamente conocido por su transparencia en los negocios. Los escándalos amorosos y los escarceos con las drogas, teñían su existencia de un blanco sucio, igual que la masa encefálica que se esparcía alrededor de su cabeza.
La policía cerró todos los accesos a la finca y nos pidió que permaneciéramos allí, hasta que hubieran tomado los nombres, huellas y declaración a todos los asistentes, invitados y servicio. La noche, prometía ser larga e intensa.
Habían pasado unas tres horas, aún no habían atestiguado ni la mitad de los asistentes, cuando una mujer vestida de blanco, elegante, sobria y con gesto ausente, avanzó lentamente por la estancia. Me llamó la atención, que llevara una calla blanca en la mano izquierda. Acercó la flor a su mejilla, recorrió su rostro hasta la boca, donde se detuvo un instante, la besó, imprimiendo sus rojos labios en la gran hoja con forma de corazón. Entonces, con levedad, dejó caer la calla sobre el cuerpo inerte de Morrison, levantó la mano derecha, en la que empuñaba un revólver y se disparó en la sien. Cayendo sin vida sobre el hombre.
Días después nos enteramos que la mujer, era la señora Morrison y la pistola había sido disparada otra vez aquella noche. La policía cerró el caso como un crimen pasional. Yo... No puedo parar de pensar en aquella luna llena, la brisa tibia y la calla blanca.



Foto: Edurne Iza
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La Foto de la semana: 08-01-2012 "Siempre amanece"

Edurne Iza, Siempre amaneceEl golpe había sido demasiado fuerte. Siempre fui de aquellos ingenuos, que pensaban que mi dedicación a la empresa, algún día se vería premiada. Las tardes infinitas de despacho, de llegar a casa y no ver a los niños antes de acostarse, de discusiones con mi mujer... Una y otra vez, me dije a mi mismo que era mi obligación, que lo hacía por el bien de la familia, que ellos algún día me agradecerían el haber podido ir a un colegio mejor, no al concertado al que asistían el resto de los niños del barrio. Los caros vestidos y los tratamientos de belleza, los inviernos en la estación de esquí y los veranos de playa... Cada vez que pasaba por alto una función de fin de curso o un aniversario, me justificaba con la gran vida que les estaba dando gracias a ese enorme sacrificio que yo hacía. Hoy me han hecho pasar a esa sala de suelo resplandeciente, que conozco tan bien. Esa, por la que antes que yo, pasaron otros muchos y por la que seguirán pasando cuando yo me haya marchado. Al final de la mesa de cristal, redonda y brillante, estaba sentado el director. Por un momento pensé que el tan ansiado día había llegado, que por fin mis desvelos serían recompensados, pero sólo me ha hecho falta observar el gesto en su rostro y reconocer el tono de voz condescendiente. No he necesitado, más que las primeras palabras, "Nunca pensé que tendría que comunicarte esto, a ti no..." para saber que habían decidido prescindir de mí. He permanecido allí, largo rato, sin aceptar la silla que me ha ofrecido. De pie, parecía quedarme algo más de dignidad. No podría repetir sus palabras, porque aunque las he oído, no las he escuchado. Sólo recuerdo que al final, he firmado el finiquito, he colocado mis cosas en una caja y me he marchado. Tras veinte años... He salido por la puerta con una caja de cartón llena de trastos inservibles y la vida vacía. He caminado sin rumbo, los pies me han llevado al puerto, inconsciente imagen de libertad, supongo, y me he sentado en el lugar más recóndito, a observar cómo la urbe oscurecía. Cómo las sombras de la noche disimulaban su vida, igual que la mía. He hecho balance, si, balance de esos veinte años y he descubierto que en el fondo, he mentido. No lo hice por mis hijos, ni por las escuelas caras, ni las vacaciones exclusivas. Lo hice por mí. Por miedo. Terror a creer en mí mismo, a intentar comprobar si mis ideas gustaban, a caminar bajo la lluvia, sin el paraguas de una multinacional. Un día fui escritor, de cuentos infantiles. Nunca me atreví a mostrar mi obra al mundo, oculté mi valía a la sombra de una gran editorial. Otros firmaban, ponían el capital y corrían el riesgo. Yo sólo trabajaba, de incógnito. Fue suficiente durante mucho tiempo. Cuando dejó de ser suficiente... Había pasado demasiado tiempo. No me quedaba valor.
Edurne Iza, Siempre amaneceEl tiempo parece haberse detenido, mientras mi cerebro luchaba por encontrar una excusa. Cuando las primeras luces del alba han coloreado el cielo, he comprendido que el reloj nunca para de avanzar. La vida pasa y sólo nosotros, decidimos si queremos aprovecharla. "¡Nunca es tarde!", me he dicho, puedo empezar de cero, escribir aquel libro de cuentos que siempre soñé. El eterno proyecto, que el director rechazó una y otra vez. Es paradójico, un libro infantil, yo que nunca leí para mis propios pequeños. Una herramienta para unir a padres e hijos, cuando ni siquiera recuerdo la última cena familiar. Quizá sea un modo de enmendar mi error. De evitar que otros tropiecen, en la piedra que arruinó mi vida. Arropado por la calidez del amanecer, he tomado el camino a casa. Cada reflejo en el agua, me ha hecho pensar que aún hay esperanza. He abierto la puerta de mi hogar de par en par. Me he dirigido al dormitorio y allí estaba ella, dormida, acostumbrada a las veladas de soledad. Somnolienta ha entreabierto los ojos. - Cariño ¿estás bien?
- ¡Mejor que nunca! Siento que hoy, es el primer día de nuestra nueva vida. Por fin voy a cumplir mi sueño, voy a escribir ese libro que nunca debí dejar a un lado. ¿Qué me dices?
- Que soy muy feliz, y sólo lamento que hayan tardado tanto tiempo en despedirte.
Me hubiera encantado ver mi propio rostro, mientras se fundía conmigo en un cariñoso abrazo. Ella siempre supo, lo que me costó veinte años comprender.
El cielo, ya de color rosa intenso, me hizo pensar que por muy larga que sea la noche... Siempre amanece.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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Domingo 15 de Enero: Salida Fotográfica en Sitges
Punto de encuentro: Estación del tren
Lláma y te informaremos: 932189558 / 610045474 / 638616760
Si lo prefieres, escríbenos un mail: talleres@edurneiza.com


Domingo 22 de Enero: Salida Fotográfica en Barcelona
Punto de encuentro: Esquina de Correos / Vía Laietana
Lláma y te informaremos: 932189558 / 610045474 / 638616760
Si lo prefieres, escríbenos un mail: talleres@edurneiza.com


Domingo 29 de Enero: Salida Fotográfica nocturna en Barcelona
Punto de encuentro: Torre Mapfre
Lláma y te informaremos: 932189558 / 610045474 / 638616760
Si lo prefieres, escríbenos un mail: talleres@edurneiza.com