La Foto del día: 05-04-2011 "Nieve en el alma"

Hace un tiempo la empresa en la que trabajaba, comenzó a acusar los efectos de la crisis, primero una reducción de plantilla, luego los salarios llegaban tarde. Finalmente quebraron y me quedé sin trabajo. Hasta entonces yo pertenecía a la generación de la hipoteca cucaracha, esa con la que naces, creces, mueres y desapareces, pero era feliz. Me sentía seguro con mi piso, mi trabajo, mi coche, mi traje y mi corbata. Tras el cierre, pasé unas semanas de gran confusión, me sentía desubicado, comencé a buscar un nuevo empleo, y a percibir el paro, pero los meses pasaban, las facturas se acumulaban y el ansiado puesto nunca llegaba. Como véis, mi caso es uno más de entre tantos que completan las estadísticas de las noticias de las nueve. Así que para todos los efectos soy simplemente uno más. Por cierto, no me he presentado, mi nombre es Pepito Pérez. Si fuera anglosajón me llamaría Mr. Jones, que suena algo más sofisticado. Pero en el fondo, sería igual de invisible.

Edurne Iza, Nieve en el alma

Esta noche he dormido en un cajero automático. Ha hecho mucho frío y por lo menos allí, estoy a cubierto y me siento seguro. He tenido que salir temprano, porque un hombre que iba al trabajo, necesitaba sacar dinero... yo también solía hacerlo. Cuando nos hemos cruzado, me ha saludado con recelo, bueno con miedo. He salido a la calle y he corrido a refugiarme en el metro. Tras varias horas de vagar por pasillos interminables, he decidido salir a buscar fortuna. He comenzado a subir las escaleras y he visto que está nevando. Me he quedado parado entre dos escalones, observando cómo la gente se apartaba a ambos lados para no chocar conmigo. He mirado hacia arriba y entonces la he visto. Una iglesia. Sólida, grande, poderosa, con su cruz y todo y he pensado: quizá una parte de la riqueza del Vaticano podría paliar esta crisis, generar empleo, dar pan al hambriento y agua al sediento, fe, esperanza... He girado sobre mis talones y he regresado a los pasillos del metro, he caminado sin rumbo con media sonrisa en mi boca y no he podido evitar exclamar: ¡por los clavos de Cristo, tan mayor y creyendo en el ratoncito Pérez!.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto del día: 04-04-2011 "Verano en Sitges"

Acabo de desembarcar, lo habreis adivinado por mi atuendo. Llevo tiempo sin pisar puerto, el mar está manso, como un manto de terciopelo azul y ahora que por fin piso tierra... tengo la sensación de que todo se mueve, qué paradoja, mareo de tierra le llaman. Hemos arribado a Sitges, no puedo esperar para callejear, entrar en una taberna y que mi nariz se impregne de olores distintos al salitre.

Edurne Iza, Verano en Sitges

No importa si miro a un lado o al otro, si vengo del pasado o camino hacia el futuro, Sitges es ayer y mañana. Es salida comercial de los productos del Penedés en la Catalunya romana y es Carnaval del siglo XXI. Es mercader con las Américas y Festival de Cine Fantástico. Es la Lady Gaga de la costa catalana, innovadora, extravagante y perfeccionista. Premeditadamente controvertida.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto del día: 03-04-2011 "Reflejo de jarrón"

Edurne Iza, Reflejo de jarrón

Un jarrón es como una ciudad. Habitado por infinidad de hojas, de flores, de ramas. Con el tiempo los pétalos se marchitan y caen secos y mustios. Sin embargo por unos minutos, antes de sumergirse en la oscuridad total, antes de desaparecer entre los grises del olvido, su reflejo nos sorprende, haciéndonos disfrutar por última vez, de una imagen que supera en perfección a la original. Su color es más intenso y su forma derrocha vida. Es el modo que el jarrón tiene de darle las gracias por su belleza. Es el modo en que el pétalo se despide.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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La Foto del día: 02-04-2011 "Flora del Cap de Creus"

Mientras caminaba por el parque natural del Cap de Creus, se sentía más allá del fin del mundo. Las laderas de roca, agrestes se sumergen entre las profundas aguas de la zona. Es un paisaje austero, rudo, solitario. Nacido para soportar las más duras tempestades. Su paseo era completamente atemporal, de hecho, de no ser por las botas de trekking de Goretex, bien podría haberse situado esta historia en el siglo pasado o incluso en el anterior. Caminaba distraída, cámara en ristre, a la búsqueda de un salpicón de espumoso mar o de un vuelo inesperado de un águila perdicera, un halcón peregrino o un cormorán moñudo, aves protegidas de la zona y que hubieran dotado de salvaje espectacularidad a su fotografía. De pronto el cielo se tiñó de un increíble azul intenso y ella no pudo evitar recordar a García Márquez en Doce Cuentos Peregrinos. Es uno de los ocho vientos pensó, mientras su cara era ya castigada por el frío aire del norte, estaba allí... era la Tramontana. Al borde de una ladera, su intensidad y turbulencia le hicieron tambalearse. Debía ponerse a resguardo hasta que amainara un poco. Con dificultad avanzó por los riscos hasta doblar un recodo y fue como si hubiera sido transportada a un paraíso natural, la temperatura era perfecta, la virulencia del viento había sido sustituída por un suave y agradable airecillo, se sintió reconfortada y se sentó en una piedra a reponerse de su fugaz lucha contra los elementos. Bajó sus párpados, respiró hondo y llenó sus pulmones de felicidad.

Edurne Iza, Flora del Cap de Creus

Pasaron un par de segundos y al abrir los ojos, se erguía ante ella, majestuosa, bailando con la brisa, a caballo entre el azul y el lila, coronada por perfectos pistilos que parecían cerillas negras y blancas que emergían de su interior. Ajustó el visor en su ojo, enfocó y click. Buscaba energía, virulencia, el romper del mar, animales salvajes, buscaba lo que cualquiera podría esperar en un acantilado de la Costa Brava. Encontró la mas tierna y frágil belleza, protegida dulcemente por la madre naturaleza. Igual que la vida pensó, apasionante e inesperada. Recogió su cámara y regresó a casa.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza

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