La Foto de la semana 13-05-2012 "En este mundo traidor..."

Edurne Iza, En este mundo traidor...Así es, recurriendo una vez más al refranero popular, os aseguro que en este mundo traidor nada es verdad ni es mentira y a mí la tonalidad de unos vidrios y las curvas caprichosas de un edificio me cambiaron la vida. Siempre he envidiado a quienes afirman trabajar en aquello que les apasiona. Me fascina el término vocación. Yo debo reconocer, que mi única motivación cuando suena el despertador cada mañana, es pensar en las facturas que llenan el buzón cada fin de mes. Entonces, miro por la ventana y me consuelo pensando que hay quien está peor que yo. Me visto el uniforme y paso el resto del día, limpiando uno tras otro, los cristales de algún moderno rascacielos en la zona financiera de la ciudad. Sí, soy limpia cristales.
Hace unos días, presencié un terrible suceso, mientras retiraba el agua jabonosa de una vidriera del piso veintitrés de un grandioso edificio que bien podía haber sido el Nakatomi Plaza. Pocos minutos después, mis valores de adrenalina se dispararon hasta niveles de yippie kay yay. El sol estaba cubierto por densos y grisáceos nubarrones, lo que otorgaba a la mole de cristal, un intenso color azul. La estructura metálica de una construcción cercana se multiplicaba por efecto de la convergencia de su esqueleto, cuando de pronto, invertida, azulada y reflejada, vi con estupefacción y horror a partes iguales, la silueta de un hombre cayendo desde la canasta superior del amasijo de hierros. Se precipitó al vació y el impacto contra el cemento reventó su cuerpo como si de una sandía se tratara. Por instinto, me giré bruscamente siguiendo su trayectoria e hice tambalear el andamio sobre el que estaba trabajando, con tan mala fortuna, que uno de los cables que me sujetaba desde la azotea, se soltó dándome tiempo justo de encaramarme a la barandilla superior. Quedé suspendido, colgando únicamente de un fino cable de acero y el arnés, con más de veinte pisos de tenebroso vacío evitando que me convirtiera en otra sandía reventada. En medio de mi angustia, con la cara pegada a la ventana más próxima e intentando convencerme de que los servicios de emergencia estarían a punto de aparecer, pude distinguir a la muchedumbre arremolinándose en torno al pobre desdichado que yacía en la acera. Un movimiento reflejado a través del cristal me hizo prestar atención al cesto encima del entresijo de hierros. Había un hombre, llevaba una pistola en la mano. El reflejo me devolvía una imagen algo distorsionada, pero pude ver con claridad, el silenciador alargando el cañón del arma. Me fijé mejor…¡Me apuntaba a mí!. Comprendí que de forma involuntaria, había sido testigo de un asesinato, no un suicidio ni un accidente, como había pensado en un primer momento. Aquel tipo había empujado al hombre sandía y estaba a punto de liquidar al único testigo de su crimen. Desesperado, en un arrebato de energía concentrada para salvar el pellejo, hice balancear el andamio con todas mis fuerzas,  cuando el arco me pareció lo suficientemente amplio, tomé impulso y me estrellé contra el cristal más próximo, al tiempo que liberaba el mosquetón del arnés. Una lluvia de fragmentos de vidrio y yo, irrumpimos a toda velocidad en la lujosa oficina, mientras una bala atravesaba la estancia para terminar incrustada en una de las paredes laterales. Lo siguiente que recuerdo, fue prestar declaración frente a un oficial de policía, que pasaba ante mis ojos docenas de fotografías de sospechosos, que yo era incapaz de identificar. Días después me enteré de que habían atrapado al asesino, inculpado de varios crímenes por asunto de drogas. Al parecer el muerto, era un camello de poca monta, que tenía la mala costumbre de no pagar las facturas a sus proveedores.
Cuando mis heridas hubieron cicatrizado, regresé a mi rutina diaria. Sin embargo, para los más allegados me había convertido en un héroe. En todo un John McClain de las alturas. Ahora me sentía orgulloso de mi empleo. De pronto, pasar ocho horas al día viendo imágenes reflejadas a decenas de metros sobre el suelo no estaba tan mal. Por eso, como sentencia el dicho… Todo es según el color del cristal con que se mira.


Fotos: Edurne Iza



Texto: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte estas fotos libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de las mismas. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.

La Foto de la semana 06-05-2012 "GRAVAdures mes art"

Edurne Iza, GRAVAdures mes art

El pasado tres de Mayo, asistimos a la inauguración de la exposición GRAVAdures mes art en la sala Lafutura de Barcelona.
GRAVAdures mes art, recoge una muestra del trabajo de ocho artistas catalanas que podrá visitarse hasta el diecinueve de este mes. Las autoras fusionan técnicas de estampación, estilismo, tipografía, litografía... Y plasman sus trabajos en diversos soportes, dando como resultado una exultante variedad de formas, colores y texturas que regocijan los sentidos.
Edurne Iza, GRAVAdures mes artAcudir a esta presentación, despertó nuestra curiosidad acerca de la técnica litográfica. Fue el alemán Alois Senefelder allá por 1796, cuando intentaba idear un medio económico de impresión de partituras musicales y libretos de teatro, el que inventó la litografía. Se trata de un sistema que utiliza una plancha de piedra como base para dibujar. En esencia, el proceso aprovecha un principio químico de rechazo entre el agua y la grasa, de modo que tras dibujar con un material graso sobre la piedra, entintamos la plancha consiguiendo que la tinta sólo quede adherida a las zonas pintadas y sea rechazada en las zonas vacías. La litografía se considera un método de estampación, ya que no se utiliza ningún elemento corrosivo ni se actúa sobre la superficie con herramientas. 

Edurne Iza, GRAVAdures mes art

Acompañamos nuestra publicación semanal 
con diversas instantáneas tomadas durante
la exposición donde podemos ver a las artistas
posando junto a su obra. 

Edurne Iza, GRAVAdures mes art
Edurne Iza, GRAVAdures mes artEdurne Iza, GRAVAdures mes art






Edurne Iza, GRAVAdures mes art

Edurne Iza, GRAVAdures mes art






Edurne Iza, GRAVAdures mes art













Gracias a todas, por su inspiración y por habernos transportado con este trabajo al ahora algo menos desconocido mundo de la litografía.

Edurne Iza, GRAVAdures mes artNuestra mención especial a las ocho protagonistas: Carme Peris, Eva Escuer, Eva Ruiz, Loli Heras, Lourdes Figuera, Marta Ferre, Marina Fraga y Natalia Royo.




















Fotos: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto de la semana 29-04-2012 "Pasito a paso"

Edurne Iza, Pasito a paso
Los ancianos con la sabiduría que les da la edad, aconsejan a menudo tener paciencia. Pasito a paso, dicen, no hay que tener prisa. Todo llega en esta vida, si estamos dispuestos a trazar un camino, a luchar por ello y sobre todo a tener paciencia. ¡Ay dichosa palabra!. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española nos indica que es un vocablo procedente del latín patientia y algunas de sus definiciones son: "Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho" o "Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse".
Lo cierto es que siempre que he sabido esperar, sufriendo y aguantando con resignación los reveses de la vida, ésta me ha regalado cosas buenas. Aunque en realidad, quizá han sucedido esas cosas buenas, sencillamente porque primero habían ocurrido otras terribles y a fuerza de sufrir, cuando lo que acontece no es malo, te parece maravilloso.
Las personas a las que el destino vapulea, son humildes, con una mayor  capacidad de sacrificio. Asumen que nada es gratis y que las montañas se construyen a base de pequeños granos de arena. Que para llegar al octavo piso, debe subirse primero uno y después un segundo y que únicamente el esfuerzo desmesurado y la constancia infinita nos hacen acarrear y apilar cada uno de esos diminutos pedazos de roca para que vayan elevándose sobre la superficie y un día nos permitan divisar el horizonte, por encima de todos los obstáculos que surgen a nuestro encuentro. A fuerza de sufrimiento, las noticias positivas, producen alegría e inseguridad a partes iguales. Cuando no se está acostumbrado a recibir, al menos no en el mejor sentido de la palabra, las buenas nuevas llegan con desconfianza, casi con miedo, agachando la cabeza y preparándose para soportar el siguiente golpe.
Soy cantante. Hay incluso quien asegura que no lo hago del todo mal. Desde siempre he cantado en el metro, en las plazas o en algunos garitos de mala muerte, por el dinero justo para dormir y mal comer. Hace unos años un amigo, de esos que uno encuentra cuando rueda por la vida como una piedra sin cantos, me habló de Youtube. Me dijo que podía subir de forma gratuita mis maquetas a la red y que con un poco de suerte algún productor musical las escucharía y se interesaría por mi obra. Con la incredulidad y el escepticismo de la pobreza, dudé de mi amigo, pero nada pierde el que nada tiene y menos aún el que nada espera, así que metódico y puntual como un reloj, subí una tras otra todas mis composiciones. La semana pasada llovía a cántaros y cuando salí del metro me refugié en un Ciber café. No se me ocurrió mejor modo de amortizar un par de euros. Revisé mi correo electrónico con desgana y encontré una carta de un estudio que estaba interesado en conocerme y hacerme una prueba. Tembloroso, llamé al número que aparecía en el mail. Me dieron cita a los dos días. Cuando llegué a la dirección facilitada, las piernas no me aguantaban, se trataba de un sello importante, de esos que asustan al pronunciar. Miré mis tejanos raídos y la cazadora descolorida. Esa noche había dormido en un banco del parque. No hubo suerte el día anterior. Me sentí pequeño y desvalido frente al monstruo discográfico. Así que decidí hacer lo único que sé. Luchar, seguir adelante y como dice la RAE padecer o soportarlo sin alterarme. El tiempo voló y sin darme apenas cuenta llegaron los apretones de manos, las palmadas en la espalda, las sonrisas y las ofertas. Hablaban de contratos, de dinero, publicidad, royalties... ¡Hablaban de mi!. De vuelta a la RAE, a base de entrenar mi facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho, había olvidado que lo deseaba, e incluso que lo esperaba. Y un buen día llegó. Sin previo aviso, sin llamar a la puerta. La buena suerte entró en mi vida y se instaló definitivamente.
Caminé durante horas. No tenía más rumbo que el que hubiera marcado mi destino. Miraba a mi alrededor sin atinar a comprender cómo había sucedido, dónde estaba el truco. Hasta que acepté que el truco estaba precisamente en que no había truco. Observé a un muchacho durmiendo en un banco, como yo la noche anterior. Pensé en la paciencia y en los ancianos y en el amigo que me habló de Youtube.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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¡Feliz Sant Jordi 2012!

Edurne Iza, ¡Feliz Sant Jordi 2012!

¡Desde Fotografía Edurne Iza, queremos desearos un muy feliz día de Sant Jordi 2012!

Y que este 23 de Abril, amanezca repleto de flores y libros.


Foto: Edurne Iza
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