La Foto de la semana: 06-11-2011 "La torre de Marybeth"

Edurne Iza, La torre de MarybethMarybeth era una muchacha muy joven y con una vitalidad fuera de lo común. Era alta, estilizada, con los cabellos muy largos, siguiendo la moda de la época. Era la única hija de una distinguido caballero de la región, Lord Field, que poseía vastos territorios, con prados ricos para criar ganado, bosques, ríos y terreno cultivable. Riqueza, que esperaba algún día poder entregar, a su única heredera. Era un hombre bondadoso, incapaz de casar a su pequeña con cualquier viejo decrépito, tan sólo por obtener un buen acuerdo económico. Él creía en el amor. Se había casado con Lady Hanna, la madre de Marybeth, profundamente enamorado y habían sido felices, hasta que una cruel enfermedad, se la había arrebatado. Habían criado a su pequeña, en el convencimiento de que el amor verdadero, era la esencia misma de la vida. Con la pérdida de Lady Hanna, todo cambió en las vidas de Field y Marybeth. Los días parecían oscuros, la música ya nunca sonaba en la casa y el silencio les acompañaba a todas horas. Pronto tanta nostalgia hizo enfermar a Lord Field. Sintiendo próximo el día de su muerte, su única preocupación, era el porvenir de Marybeth. Aún era muy joven para convertirse en una rica heredera, así que decidió buscar una buena mujer con quien casarse y que asegurara el cuidado de su hijita, tras su marcha. Sin embargo, nada salió como el viejo Field había planeado, por fortuna, él se fue antes de comprender el desgraciado futuro que esperaba a la muchacha. El mismo día en que fue enterrado su padre, la cara de la mujer se transformó. La avaricia y la maldad, mudaron su mirada, dejando paso a una arpía, calculadora y sin sentimientos, que tomó completa posesión de la casa y las tierras, sin perder un solo minuto. Marybeth, se entretuvo melancólica, dando un largo paseo a caballo. Necesitaba retener en su memoria los días felices, vividos cuando era niña. Capturar el eco de la risa de su madre y el calor de los abrazos de su progenitor. Regresó a casa, bien entrada la noche y se encontró una imagen aterradora. Su madrastra, había hecho amontonar todas las pertenencias de Lord Field en una gran montaña delante de la puerta principal y les estaba prendiendo fuego.
- ¡Se ha vuelto loca! -protestó Marybeth- ¡no se atreva a tocar las cosas de mi padre!
- Pequeña, ya puedes ir calmando ese carácter rebelde, porque a partir de ahora todo va a ser muy diferente en esta casa. Recuerda que soy tu tutora y me debes un respeto.
Las palabras pausadas y gélidas de su nueva "madre", repicaban en su cabeza con insistencia. Con el convencimiento de que podía modificar la actitud de semejante monstruo, a la mañana siguiente, se dirigió al salón principal, dispuesta a dialogar. Todo lo que obtuvo, fue una orden cruel e inflexible que arruinó su vida para siempre. Fue confinada en una torre, que su padre utilizaba como estudio de pintura, su madre para hilar y ella para leer poesía. La torre fue asegurada con rejas y el sólido portón de madera cerrado con una enorme llave, que su madrastra llevaba colgada alrededor del cuello, con un cordón de cuero. La despiadada mujer, consiguió adueñarse de todas las riquezas de la familia y de la joven Marybeth nunca más se supo. Hay quien afirma, que se transformó en golondrina durante la siguiente primavera y huyó volando entre los barrotes de su encierro. Otros aseguran, que lloró tantos días y noches, que sus ojos, dejaron de ver y su cuerpo, se marchitó como una flor en otoño. Los más optimistas, cuentan que desde la soledad de su encierro, solía cantar hermosas melodías y que un joven que paseaba a caballo por la zona, quedó tan prendado de su voz, que no cejó hasta liberarla y llevarla lejos, a salvo de tanta maldad.
Nadie sabe a ciencia cierta, que fue de Marybeth, pero siempre que paso junto a su torre, un sentimiento de profunda melancolía, invade mi corazón.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta foto libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.

FEI en Emprendedores Noviembre 2011

Queríamos compartir con todos vosotros, que Fotografía Edurne Iza, ha salido publicada, en la edición de papel de la revista Emprendedores de Noviembre de 2011, que ya podéis encontrar a la venta. Para nosotras, supone una gran satisfacción, que una publicación con el prestigio y trayectoria de Emprendedores, se haya fijado en nuestra iniciativa empresarial, para destacarla en su sección de "Emprendedores con ingenio", en el apartado de servicios. En breve, estará también disponible en la Web www.emprendedores.es y en ese momento, compartiremos con todos vosotros el link directo al reportaje. Por ahora, no hemos querido dejar sin resaltar, el artículo que aquí os adjuntamos. Sólo podemos agradecer a todas las personas anónimas y a las empresas y publicaciones que, como Emprendedores, han confiado en nuestra iniciativa desde el primer día. Esperamos que lo disfrutéis con la misma intensidad que nosotras y GRACIAS a tod@s.

La Foto de la semana: 01-11-2011 "Caminante no hay camino"

Ha transcurrido casi un año, desde que Fotografía Edurne Iza iniciara su andadura. Han sido tiempos duros, en los que sólo la ilusión, la profesionalidad y la confianza ciega en este proyecto, han conseguido que avancemos, en la única dirección para nosotras aceptable, la de la consolidación. En realidad, a punto de cumplir un año, sabemos que estamos en pleno crecimiento, con mucho que aprender, errores que cometer y con la enorme confianza de que también habrá motivos para celebrar.
Edurne Iza, Caminante no hay camino...
Somos conscientes, de que el camino tendrá pendientes escarpadas y curvas imposibles, pero el día que decidimos colocar en nuestras espaldas, esta mochila cargada con varios kilos de conocimientos, un buen puñado de experiencias e ilusión a raudales, sabíamos que el recorrido que estábamos a punto de comenzar, era sólo apto para emprendedoras.
Tras once meses, hemos decidido hacer un pequeño alto en el camino, recuperar el aliento y hacer balance. Al fin y al cabo, es lo que suele hacerse al finalizar el año ¿no?.
Hemos comprobado, que en plena crisis económica internacional, la única salida es la profesionalidad, la especialización y el trabajo duro. Incansable. Nos hemos encontrado, con pequeños y medianos empresarios, dispuestos a defender su negocio. No sólo a mantenerlo, si no a hacerlo crecer, a pesar de la coyuntura económica. Hemos aprovechado el oro negro de la microempresa, las sinergias, la colaboración o lo que los anglosajones denominan el "win win situation". Hemos cuadruplicado la ilusión, tras cada "si" e ignorado el desánimo del "no". Todo ello hace que hoy, la balanza se incline hacia el lado positivo, hacia el único que siempre existió para Fotografía Edurne Iza. Sin embargo, tanto optimismo, no nos hace perder el sentido de la realidad. Estamos convencidas de que los próximos meses, son tanto o más cruciales que la primera etapa del camino. Hemos superado un puerto de primera categoría y a pesar de la engañosa recta que se presenta ante nuestros ojos, sabemos que unos metros más allá, nos aguardan más puertos, curvas y pendientes. Por todo ello, debemos racionalizar nuestros recursos.
La Foto del día, ha sido una bella iniciativa, que desde su nacimiento, sólo nos ha dado alegrías, reconocimiento y popularidad. En ella, hemos volcado creatividad, fantasía y realidad y hemos disfrutado con cada una de sus 186 entregas. Sin embargo, llega el momento de consolidar este proyecto y para ello, necesitamos exprimir, un poco más si cabe, uno de los mayores activos de cualquier profesional, el tiempo. Por ello, La Foto del día, pasa a partir de hoy, a convertirse en La Foto de la semana. Seguiremos estando con todos vosotros, con nuestras fotografías e historias, puntuales y con la misma ilusión. Eso sí, cada siete días.
Hoy más que nunca, al recordar el inicio de esta andadura, viene a mi memoria la célebre frase, del genial Antonio Machado: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar".


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 31-10-2011 "Terracitas"

Edurne Iza, Terracitas
El clima veraniego, invita a sentarse en las terrazas de bares y restaurantes, a disfrutar, a la caída del sol de una tranquila cena y una larga sobremesa. Esta tradición, que en sus orígenes se reservaba en exclusiva para los meses estivales, se ha ido extendiendo no sólo geográficamente si no también a lo largo del año. De modo, que muchos establecimientos, dotan sus terrazas con estufas de gas, que permiten a los comensales tener una agradable temperatura, a pesar del invierno. Incluso hay quienes las acristalan o cubren con mamparas de material plástico transparente, que permiten observar el exterior, manteniéndose a cubierto.
Inicialmente, eran más propias de zonas mediterráneas con climas templados, pero poco a poco se han ido popularizando en países más al centro y norte de Europa. En general, las terrazas son indicativo de negocio y buen ambiente, pero existen zonas, en algunas capitales europeas, en las que han proliferado tanto, que se han convertido en una verdadera pesadilla para los vecinos de la zona. 
Además de por el éxito de concepto, estas cafeterías al aire libre, se han multiplicado de forma exponencial, desde la entrada en vigor de la ley antitabaco, que obliga a los fumadores a respetar los espacios cerrados y limita el consumo de tabaco a los espacios abiertos. Si además disponemos de una mesa, una estufa en invierno, buena compañía y diversos factores externos, como transeúntes, coches etc. que sirven de entretenimiento, la afluencia masiva a estas terrazas está garantizada.
Buen negocio para los hosteleros, que ven compensada la pérdida de clientes fumadores en el interior de sus locales, pero auténtico martirio para los habitantes de las zonas afectadas, que sufren el alboroto de conversaciones, carcajadas, música y en el peor de los casos, discusiones y trifulcas, hasta bien entrada la madrugada. A la mañana siguiente, suele ser habitual encontrar restos de la fiesta nocturna, lo cual también desagrada enormemente a los vecinos. 
Una vez más la polémica está servida, hay barrios enteros en pie de guerra, mientras los propietarios de los locales reivindican su derecho a ganarse al vida. Es un problema de difícil solución. ¿Limitar aún más, el horario de apertura? ¿trasladar  los locales a zonas no urbanizadas? ¿multar a los clientes ruidosos?...


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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