FEI en Emprendedores Noviembre 2011

Queríamos compartir con todos vosotros, que Fotografía Edurne Iza, ha salido publicada, en la edición de papel de la revista Emprendedores de Noviembre de 2011, que ya podéis encontrar a la venta. Para nosotras, supone una gran satisfacción, que una publicación con el prestigio y trayectoria de Emprendedores, se haya fijado en nuestra iniciativa empresarial, para destacarla en su sección de "Emprendedores con ingenio", en el apartado de servicios. En breve, estará también disponible en la Web www.emprendedores.es y en ese momento, compartiremos con todos vosotros el link directo al reportaje. Por ahora, no hemos querido dejar sin resaltar, el artículo que aquí os adjuntamos. Sólo podemos agradecer a todas las personas anónimas y a las empresas y publicaciones que, como Emprendedores, han confiado en nuestra iniciativa desde el primer día. Esperamos que lo disfrutéis con la misma intensidad que nosotras y GRACIAS a tod@s.

La Foto de la semana: 01-11-2011 "Caminante no hay camino"

Ha transcurrido casi un año, desde que Fotografía Edurne Iza iniciara su andadura. Han sido tiempos duros, en los que sólo la ilusión, la profesionalidad y la confianza ciega en este proyecto, han conseguido que avancemos, en la única dirección para nosotras aceptable, la de la consolidación. En realidad, a punto de cumplir un año, sabemos que estamos en pleno crecimiento, con mucho que aprender, errores que cometer y con la enorme confianza de que también habrá motivos para celebrar.
Edurne Iza, Caminante no hay camino...
Somos conscientes, de que el camino tendrá pendientes escarpadas y curvas imposibles, pero el día que decidimos colocar en nuestras espaldas, esta mochila cargada con varios kilos de conocimientos, un buen puñado de experiencias e ilusión a raudales, sabíamos que el recorrido que estábamos a punto de comenzar, era sólo apto para emprendedoras.
Tras once meses, hemos decidido hacer un pequeño alto en el camino, recuperar el aliento y hacer balance. Al fin y al cabo, es lo que suele hacerse al finalizar el año ¿no?.
Hemos comprobado, que en plena crisis económica internacional, la única salida es la profesionalidad, la especialización y el trabajo duro. Incansable. Nos hemos encontrado, con pequeños y medianos empresarios, dispuestos a defender su negocio. No sólo a mantenerlo, si no a hacerlo crecer, a pesar de la coyuntura económica. Hemos aprovechado el oro negro de la microempresa, las sinergias, la colaboración o lo que los anglosajones denominan el "win win situation". Hemos cuadruplicado la ilusión, tras cada "si" e ignorado el desánimo del "no". Todo ello hace que hoy, la balanza se incline hacia el lado positivo, hacia el único que siempre existió para Fotografía Edurne Iza. Sin embargo, tanto optimismo, no nos hace perder el sentido de la realidad. Estamos convencidas de que los próximos meses, son tanto o más cruciales que la primera etapa del camino. Hemos superado un puerto de primera categoría y a pesar de la engañosa recta que se presenta ante nuestros ojos, sabemos que unos metros más allá, nos aguardan más puertos, curvas y pendientes. Por todo ello, debemos racionalizar nuestros recursos.
La Foto del día, ha sido una bella iniciativa, que desde su nacimiento, sólo nos ha dado alegrías, reconocimiento y popularidad. En ella, hemos volcado creatividad, fantasía y realidad y hemos disfrutado con cada una de sus 186 entregas. Sin embargo, llega el momento de consolidar este proyecto y para ello, necesitamos exprimir, un poco más si cabe, uno de los mayores activos de cualquier profesional, el tiempo. Por ello, La Foto del día, pasa a partir de hoy, a convertirse en La Foto de la semana. Seguiremos estando con todos vosotros, con nuestras fotografías e historias, puntuales y con la misma ilusión. Eso sí, cada siete días.
Hoy más que nunca, al recordar el inicio de esta andadura, viene a mi memoria la célebre frase, del genial Antonio Machado: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar".


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta foto libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.

La Foto del día: 31-10-2011 "Terracitas"

Edurne Iza, Terracitas
El clima veraniego, invita a sentarse en las terrazas de bares y restaurantes, a disfrutar, a la caída del sol de una tranquila cena y una larga sobremesa. Esta tradición, que en sus orígenes se reservaba en exclusiva para los meses estivales, se ha ido extendiendo no sólo geográficamente si no también a lo largo del año. De modo, que muchos establecimientos, dotan sus terrazas con estufas de gas, que permiten a los comensales tener una agradable temperatura, a pesar del invierno. Incluso hay quienes las acristalan o cubren con mamparas de material plástico transparente, que permiten observar el exterior, manteniéndose a cubierto.
Inicialmente, eran más propias de zonas mediterráneas con climas templados, pero poco a poco se han ido popularizando en países más al centro y norte de Europa. En general, las terrazas son indicativo de negocio y buen ambiente, pero existen zonas, en algunas capitales europeas, en las que han proliferado tanto, que se han convertido en una verdadera pesadilla para los vecinos de la zona. 
Además de por el éxito de concepto, estas cafeterías al aire libre, se han multiplicado de forma exponencial, desde la entrada en vigor de la ley antitabaco, que obliga a los fumadores a respetar los espacios cerrados y limita el consumo de tabaco a los espacios abiertos. Si además disponemos de una mesa, una estufa en invierno, buena compañía y diversos factores externos, como transeúntes, coches etc. que sirven de entretenimiento, la afluencia masiva a estas terrazas está garantizada.
Buen negocio para los hosteleros, que ven compensada la pérdida de clientes fumadores en el interior de sus locales, pero auténtico martirio para los habitantes de las zonas afectadas, que sufren el alboroto de conversaciones, carcajadas, música y en el peor de los casos, discusiones y trifulcas, hasta bien entrada la madrugada. A la mañana siguiente, suele ser habitual encontrar restos de la fiesta nocturna, lo cual también desagrada enormemente a los vecinos. 
Una vez más la polémica está servida, hay barrios enteros en pie de guerra, mientras los propietarios de los locales reivindican su derecho a ganarse al vida. Es un problema de difícil solución. ¿Limitar aún más, el horario de apertura? ¿trasladar  los locales a zonas no urbanizadas? ¿multar a los clientes ruidosos?...


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 30-10-2011 "La Farola"

Edurne Iza, La FarolaLas primeras reseñas históricas sobre alumbrado público, se remontan a la Mesopotamia de los años 7.000-8.000 a.c. Desde que el ser humano aprendió como controlar el fuego, uno de sus principales usos, fue la iluminación. Al principio fueron simples antorchas, que acompañaban a las personas en su caminar o les permitían dar luz a sus entornos de trabajo o vida cotidiana. A medida que las estructuras sociales evolucionaron, se crearon poblados, en los que además de viviendas, comenzaron a aparecer espacios públicos de uso comunitario y la iluminación permanente de esas zonas, se convirtió en una necesidad. Los sistemas basados en sencillas teas, pronto fueron insuficientes, por su fragilidad y poca duración. Fueron sustituidos por mechas sumergidas en recipientes de terracota, que contenían aceites y permitían mantener la luz encendida, durante más tiempo. Descubrimientos arqueológicos en Egipto y Persia, indican, que ya hacia el 2.700 a.c. las lámparas se elaboraban con cobre y bronce. Francia se colocó a la cabeza de este servicio público, con sus ordenanzas sobre alumbrado municipal, allá por el siglo XVI. Inicialmente, la responsabilidad recaía sobre los ciudadanos, que estaban obligados a colocar a la entrada de sus viviendas, una luz. Un siglo después, se creó un cuerpo de vigilancia nocturna, encargado de encender, apagar y mantener la iluminación de las calles, añadiendo además, faroles en cada esquina y en las plazas y lugares comunes. Fue en el siglo XIX, cuando se introdujo la utilización de reflectores, para mejorar la calidad e intensidad de la luz y además se introdujo el gas, como combustible para los postes, en pueblos y ciudades. Los faroleros, siguieron siendo necesarios durante los primeros años de vida de los dispositivos a gas, pero más adelante comenzaron a utilizarse sistemas de encendido automático, que prendían la llama, cuando se permitía el paso del gas. La revolución eléctrica, alcanzó el mundo de la iluminación a finales del siglo XIX. Se trataba de las lámparas de arco eléctrico, que utilizaban electrodos de carbón y empleaban corriente alterna que permitía que dichos electrodos, ardieran de forma regular. Fueron instaladas por primera vez, en la década de 1.880, para iluminar los Grand Magasins de Louvre en París y se les denominó velas de Yablochkov, como homenaje a su creador. La elevada emisión de calor, la corta vida de los electrodos y la necesidad de un constante servicio de mantenimiento, hizo que los electrodos de carbón, fueran sustituidos con relativa rapidez, por lámparas incandescentes, baratas, brillantes y fiables. Sucesivamente, se utilizaron en el alumbrado público, lámparas fluorescentes, de vapor de mercurio, de vapor de sodio... En la actualidad, los sistemas de iluminación por LED se imponen por eficiencia lumínica y térmica, aunque aún no existe consenso en cuanto a su empleo a nivel europeo.
Lo que sí podemos atesorar, es que el alumbrado de calles y ciudades tal y como lo conocemos hoy en día, nunca hubiera sido posible, sin las aportaciones de personas como Laudati Carraffe, Le Reynie, Sartines, Frederick Albert Winsor, Philippe Lebon, Pavel Yablochkov, Friederich von Hefner-Alteneck y tantos otros, que de forma anónima, contribuyeron a dar luz a nuestras vidas.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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