La Foto del día: 14-06-2011 "Impacto ambiental"

Edurne Iza, Impacto ambiental

Nos encontramos ante una rara especie de orquídea. Se trata sin duda, de una mutación genética, entre una bella orquídea de fondo blanco, papel, cables y demás desperdicios electrónicos. Ha sido vista por primera vez en rincones de nuestro plantea, donde las necesidades y el hambre de sus humanos habitantes, ocupan prioridades más elevadas que el reciclaje y el cuidado por la naturaleza. Es una especie peligrosa. Se reproduce a gran velocidad y engulle a las plantas autóctonas. De hecho se han encontrado ya casos de este tipo de mutaciones que han atacado al ser humano. Hace pocas semanas en una selva de Sudamérica, se dio un caso de una de estas plantas que arrancó de cuajo los dedos a un pequeño de seis años.
Como habréis adivinado a estas alturas, la mutación y la agresión al niño son fruto de mi imaginación, pero no me extrañaría, que si seguimos maltratando nuestra naturaleza del modo que lo hacemos, pronto se convirtiera en una triste y dolorosa noticia en las pantallas de nuestros televisores. Lo cierto es que estamos aniquilando el hábitat de miles de especies de flora y fauna. No queremos darnos cuenta, que este maravilloso planeta en el que vivimos está en perfecto equilibrio, porque existen una serie de cadenas vitales, que nosotros estamos destruyendo sin ningún escrúpulo. Aniquilamos al enemigo natural de una especie, con lo cual, ésta, invade una determinada zona, que luego fumigamos con sustancias tóxicas o llenamos de trampas, para eliminar la plaga, que a su vez elimina al depredador de otra especie, con lo que el proceso vuelve a comenzar, entrando en una espiral de destrucción y degradación del medio ambiente. La Foto del día de hoy, no deja de ser una llamada a la concienciación y a la colaboración individual, para intentar evitar que en pocos años, historias inverosímiles como la del principio de este artículo, sean posibles.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta foto libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.

La Foto del día 13-06-2011 "La vida pasa, por ser una pasa"

Edurne Iza, La vida pasa, por ser una pasa
Efectivamente, la vida pasa por convertirse en una pasa. Hoy en día, hay quien vive profundamente obsesionado por la imagen. Lo cual, está muy bien, siempre que no se traspasen ciertas barreras. La verdad, resulta un tanto patético, pasear por ciertos locales frecuentados por gente de clase media alta y ver las verdaderas atrocidades, a las que someten sus cuerpos por parecer unos años más jóvenes. Rostros estirados, labios, pechos y nalgas de silicona. Con lo bonito que es envejecer con dignidad, se convierten en lamentables caricaturas de sí mismos. El estiramiento de la piel, para camuflar las arrugas, se denomina ritidectomía. He investigado un poco sobre este proceso y se me han puesto los pelos de punta ,al ver la imagen con la que Wikipedia explica el proceso, podéis echar un vistazo aquí http://es.wikipedia.org/wiki/Ritidectom%C3%ADa. Luego viene la recuperación. Los hematomas, molestias y malestares se prolongan durante tres a cuatro semanas. Lo más triste de todo, es que al final la naturaleza hace prevalecer su poder y quienes se han sometido a este tipo de cirugía, deben operarse, una y otra y otra vez más para mantener ese aspecto de jovenzuelos con movilidad limitada. Porque por mucho que alisen su piel, sus huesos y músculos envejecen, se entumecen y pierden flexibilidad. Pasados unos años, ya no queda más piel para estirar y los rostros comienzan a deformarse, a perder sus facciones originales y asimilar una imagen artificial y estereotipada. Por eso yo me quedo con aquella mítica frase de "La arruga es bella". Apoyo a los que reivindican su edad, por lo mucho que les ha costado llegar a ella, y defiendo que la vida pasa, por ser una pasa.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta foto libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.

La Foto del día: 12-06-2011 "Misterio a bordo"

Edurne Iza, Misterio a bordo

Caía la noche. El sol, en su despedida de este día teñía el cielo de un tono entre naranja, rosa y morado. La temperatura era ideal para salir a cubierta, disfrutar de un cóctel y mirar como el horizonte se iba apagando poco a poco. Los últimos bañistas, hacía ya un rato que habían abandonado, las ahora tranquilas aguas de la piscina de a bordo. En la discoteca, a popa, ya se escuchaban las primeras notas de lo que auguraba ser una noche llena de diversión, música y fiesta. Charlaban animados, acompañados por el suave murmullo de las aguas chocando contra el casco, cuando de pronto, un espeluznante grito, cortó el momento. ¡Hombre al agua!. El desconcierto era general. Los pasajeros se abalanzaron sobre la regala, intentando vislumbrar en la oscuridad de las aguas la silueta de alguna persona flotando o quizá luchando por mantenerse a flote. El barco redujo la marcha, comenzó a dibujar círculos sobre sí mismo, intentando encontrar el cuerpo perdido. Al cabo de unos interminables minutos, se escuchó un gran revuelo a proa. Los marineros estaban descendiendo por la amura de babor. Efectivamente, poco después izaban sobre cubierta el cuerpo inerte de un hombre. De unos cincuenta años, con atuendo informal. Bermudas, chancletas y una camisa de flores un tanto chillonas. Los que estaban más cerca en ese momento pudieron  distinguir perfectamente un cuchillo clavado en su pecho que sujetaba un papel ensangrentado y medio deshecho por el agua. Entre la sangre y la tinta medio borrada, podía aún leerse "Asesino". El capitán tomó medidas de inmediato. Registraron el cuerpo, por la documentación, sin duda era uno de los pasajeros. Estaban a varias horas de tierra y el cuerpo aún estaba templado. Sin duda el asesino estaba a bordo. Debían interrogar a cada pasajero. Descubrir al culpable e intentar evitar que cundiera el pánico. Por megafonía, convocaron a todos en el salón principal. Preparado para grandes fiestas, era el único lugar del navío donde podrían congregarse, con un mínimo de comodidad los 1.200 pasajeros y la tripulación. Todos estaban bajo sospecha. No permitieron a nadie pasar por sus camarotes. De ese modo, el capitán pudo nombrar un grupo de hombres de su entera confianza y registrar todas las cabinas en busca de una pista razonable. Nada. Todo era normal. Vestidos de fiesta, souvenirs, cremas solares, bañadores... nada que apuntara hacia un asesino. Mientras tanto el cuerpo fue trasladado a la enfermería y el médico de a bordo le realizó una primera inspección. No había huellas, pero pudo determinar que el cuchillo no provocó su muerte. Ya estaba muerto cuando se lo clavaron. Por tanto, el asesino levantó el cuerpo para poder lanzarlo por la borda. Un peculiar tono liliáceo en la cuenca de sus ojos, delataba la utilización de algún tipo de veneno. Los venenos son armas femeninas, pero eso con concordaba con la fuerza necesaria para izar al hombre, bastante corpulento, por encima de la barandilla. El capitán investigó si el hombre viajaba solo. Habían embarcado en la última escala, él y sus tres hijas. El capitán decidió interrogarlas de un modo discreto. Desconsoladas, la viuda y las huérfanas, no paraban de sollozar. ¿Por qué?, ¿Por qué?, repetían sin cesar. Al capitán le pareció poco probable, que aquellas dulces féminas hubieran podido cometer el sórdido crimen. Cuando estaba a punto de dejarlas marchar, reparó en una pequeña mancha roja, en el vestido de la hija menor.
- Un segundo, ¿qué es esa mancha?
- ¡Oh!, una gota de sangre, me he caído en cubierta esta tarde.
- Ya veo, y ¿dónde te has herido? no puedo ver ningún rasguño sobre tu piel.
- Yo... esto...
- ¡Déjela!, ¿no ve que ya ha sufrido bastante por hoy?, espetó una de sus hermanas.
- Te dije que esto no saldría bien, ¡Te lo dije!, perdió los nervios la más joven.
- ¡Silencio!, bramó el capitán. Creo que nos espera una larga noche.
Tras un largo y penoso interrogatorio, el capitán logró una confesión en toda regla. La madre se había casado por cuarta vez, después de enviudar en tres ocasiones, con el magnate del petróleo que yacía ahora inerte en la enfermería de a bordo. Esta vez, había envenenado al pobre desdichado. Luego había clavado el puñal con la nota, como mero elemento de despiste, y entre las cuatro, habían lanzado el cuerpo por la borda. No esperaban que uno de los marineros de guardia, viese caer el cuerpo y diera tan pronto la voz de alarma. No pudieron asearse, ni asegurarse de que ninguna huella del crimen, quedaba visible. Su plan hubiera sido esperar hasta la madrugada, e ir personalmente en busca del capitán, para denunciar, conpungidas, la desaparición. Esta vez, el malévolo plan falló.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta foto libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.


 

La Foto del día: 11-06-2011 "Regreso a la caza de Hyena"

Edurne Iza, Regreso a la caza de Hyena

Protegidos por la fortaleza de Lyon, en pocos días comenzamos a recuperar fuerzas. La comida y el descanso fueron recomponiendo nuestros castigados cuerpos, aunque nuestros corazones, habían sido heridos de muerte para siempre. Pasada una semana, comenzaron los entrenamientos. Lyon era un duro guerrero, nos entrenaba para fortalecer nuestros músculos, para estar preparados contra lo inesperado. Aprendimos a blandir todo tipo de armas, a proteger nuestras espaldas y a canalizar todo el odio acumulado en brazos y piernas. Éramos pocos. No más de una veintena de hombres y mujeres, dispuestos a entregar sus almas no sólo por recuperar las Tierras de la Luz, sus casas y sus vidas, si no por honrar a todos los seres amados y perdidos por la maldad y ambición del villano Hyena. Pasaron los meses y una mañana Lyon les comunicó que ya estaban preparados para iniciar la lucha.
- Habéis dejado de ser sencillos campesinos. Ahora sois bravos guerreros y estáis preparados para iniciar el regreso a vuestro país y culminar la venganza.
- Pero estamos en pleno invierno, nuestras posibilidades de éxito serán menores...
- Te equivocas. Los hombres de Hyena no esperan que ataquemos ahora. Piensan que el hielo y la nieve ejercerá de escudo protector y que jamás nos atreveríamos a cruzar las montañas para llegar hasta ellos en esta época del año. Ahora están confiados. Comiendo, bebiendo y desatendiendo sus guardias de vigilancia.
Así que se abastecieron de víveres, agua, armas, mantas y todo lo necesario para emprender tan arriesgado viaje. Avanzaron sin descanso. Soportaron tormentas de nieve. Vientos huracanados. Lluvias torrenciales. Unas semanas después habían llegado a las Tierras de la Luz. Desde la colina vieron a lo lejos, las que habían sido sus casas, habitadas ahora, por los asesinos de sus familias. Otrora alegre y llena de vida, se les presentaba ahora triste y apagada. Los recuerdos trágicos atormentaban sus mentes y la impaciencia de culminar la venganza invadía sus corazones.
- Aún no, rugió Lyon. Está anocheciendo. Descansaremos aquí, en silencio. Atacaremos al alba.
Fue una noche fría. No tenían miedo. El miedo es de aquellos que tienen algo que perder. A ellos no les quedaba nada. Los primeros rayos de sol comenzaron a reflejar en la nieve. Había llegado el momento. Avanzaron sigilosos hasta el pueblo. Efectivamente, los soldados de guardia estaban dormidos o demasiado borrachos, como para percibir su presencia. Los filos de sus espadas, sesgaron los cuellos de cuantos encontraron a su paso. El blanco del suelo se tiñó de rojo. Algunos no pudieron resistir entrar en sus antiguas viviendas y expulsar a los invasores. En el frío dorado del amanecer sólo se escuchaba el chirriar del acero y pequeños gritos de exhalación ahogados entre sorpresa y alcohol. Ahora el objetivo era claro. Hyena. Avanzaron hacia la parte alta del pueblo. Varias filas de soldados, esta vez en plenas facultades, protegían la morada del villano. El silencio se rompió, en un valeroso "¡Al ataque!". La batalla se endurecía, las primeras bajas castigaron las tropas de Lyon. Hyena que ya estaba avisado de la situación, preparaba su huída por la parte trasera de la casa. "¡No permitáis que Hyena escape!, cerrar la salida!" gritaban desesperados. En una frenética carrera a vida o muerte Lyon alcanzó a Hyena, le desgarró la carne, alcanzándole con su espada. La sangre manaba a borbotones. Hyena estaba gravemente herido, pero consiguió un caballo. Sus hombres se cerraron en círculo para protegerlo. Nuestros bravos guerreros lucharon hasta su último aliento, pero no pudieron evitar que malherido, el asesino escapara. Consiguieron recuperar la ciudad. No hubo prisioneros. Una cuarta parte de los que lucharon aquel día, cerraron los ojos en la batalla. El resto, se quedaron para intentar reconstruir las casas, las vidas y devolver con mucho tiempo y trabajo la alegría al pueblo. Al día siguiente, en un valle cercano al pueblo, organizaron una enorme pira, para incinerar a todos los soldados muertos. En el camino, encontraron a Hyena, colgando del caballo. Enganchado por un pie al estribo. Desangrado. Ahora sí podían cicatrizar sus heridas. El Sol había vuelto a las Tierras de la Luz.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta foto libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.