La Foto del día: 29-05-2011 "La Cosa"

Edurne Iza, La CosaLa naturaleza, a menudo, nos ofrece contrastes extremos. Delicadeza, frescura y belleza, junto a rudeza, resistencia y fortaleza. Se trata, no obstante, de un mensaje, en ocasiones directo y en otras, subliminal, que es reiterativo en nuestra vida diaria. Personajes reales y de ficción, han irrumpido en nuestro día a día mostrándonos un claro ejemplo de ello. Quién no recuerda a Margaret Thatcher, apodada la Dama de Hierro. Implacable en sus decisiones como líder de la oposición, como primera ministra o durante la guerra de Las Malvinas, derramar desconsolada, miles de lágrimas por su hijo secuestrado. Quien no ha temblado de niño con la fábula del astuto lobo, disfrazado con piel de cordero. Pero sobre todas las imágenes representativas de este fenómeno, me quedo sin duda, con La Cosa.  Sí aquel curioso personaje creado por el guionista Stan Lee y el dibujante Jack Kirby, que junto a sus tres compañeros, Reed Richards, Susan Storm y Johnny Storm, se colaron en nuestros hogares, como Los Cuatro Fantásticos. Todos ellos, tripulaban un cohete experimental, cuando al atravesar una tormenta cósmica adquirieron sorprendentes habilidades. Ben Grimm, alias, La Cosa, fue el único cuyo aspecto exterior se vio transformado, convirtiéndose en una mole de aspecto pétreo y fuerza sobrehumana. Ben sufre mucho, puesto que su aspecto monstruoso, no deja ver la bondad y ternura de su corazón. A él, va dedicada nuestra Foto del día de hoy.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 28-05-2011 "Canción del pirata"

Edurne Iza, Canción del pirata
"Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín. Bajel pirata que llaman, por su bravura, El Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín" Así comienza la mítica obra de Espronceda, "Canción del pirata". Y con cañones como este, convertidos en monumentos callejeros, se recuerda hoy, en muchos de nuestros pueblos de costa, a los temidos corsarios. Hombres crueles, sin escrúpulos. Capaces de cometer las mayores atrocidades, sin siquiera pestañear. Dejaban a su paso un rastro de terror, sangre y muerte. El cine y la televisión, se empeñan en ofrecernos su inexistente cara amable. Crean pintorescos personajes como Jack Sparrow, que son la viva imagen, de lo que coloquialmente conocemos como malos buenos. O sea, seres crueles y despreciables, que tras una vida llena de maldad, dejan un reguero de puntuales actos de generosidad, destinados a salvar su alma. Sin embargo, ¿qué hay del turco Barbarroja, de Salah Rais, Bartolomeo el Portugués, John el Largo, Abraham Samuel y tantos otros que invadieron de terror las costas de medio mundo?. Todos ellos vivían en, por y para el mar. Desarrollaban una extraña relación con su barco, con la brisa, las olas y el salitre. Así que no encuentro mejor modo de terminar la historia de hoy, que diciendo... Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 27-05-2011 "Pensamientos a tres bandas"


Edurne Iza, Pensamientos a tres bandas

- Perro doméstico => Míralo, que flaco, sucio y desgarbado. Debo sentirme un perro afortunado por tener un hogar y una familia que me quiere. Tengo siempre mi plato lleno de suculenta comida, juguetes por doquier, mimos siempre que hago una carantoña. Tengo una mullida colchoneta donde descansar a pata suelta y un champú especial que me mantiene libre de parásitos y mi pelo blanco y resplandeciente. Sin embargo... daría muchas de esas cosas por no tener que obedecer a una correa de cuero. Por no tener que dar la patita cada vez que les apetece demostrar, lo bien educado que me tienen. Por dar un paseo a mis anchas sin que nadie decida por mí, ni hacia dónde ir, ni cuándo es suficiente y toca volver a casa.

- Hombre => Qué calor hace ya. Estoy sudando a chorros. Tengo que llevar esta estúpida chaqueta,  la corbata y la camisa de manga larga, porque a alguien se le ocurrió que eso es ser elegante. Bien a gusto le diría yo a mi jefe, que se la ponga él. Que yo renuncio. Pero claro, a ver quién paga las facturas este fin de mes, y el colegio de los niños y las vacaciones de verano. Mira estos dos perros, no tienen preocupaciones. El uno en casa como un rey, no tiene más que dar la patita y ya recibe todo lo que pida. El otro, libre como un pajarillo. Luchando por su comida, pero sin ataduras de ningún tipo. ¡Suerte de hombre la mía!

- Perro callejero => Tengo hambre. Ayer no hubo suerte en los cubos de basura. A ver si espabilo un poco y encuentro algo de pollo. ¡Genial!, allí hay un contenedor, y aquella mujer que sale del restaurante con un cubo enorme. ¡Sí!, hoy va a ser mi día de suerte. Seguro que encuentro algo de pollo, tengo un antojo. Mira, ese de ahí todo repeinado con su correa de cuero, con su pelo tan blanco. Un perro pijo, ¡puaj!. Aunque en el fondo, debo reconocer, que me encantaría tener una familia que me mimara y me diera cobijo. Que me hicieran el estúpido juego de dar la pata, a cambio de una golosina. Me encantaba.

La vida en este perro mundo, está repartida a cuenta gotas. O comida o libertad. O trabajo duro o miserias y penuria (y a veces ni con esas). Lamentablemente, nadie pudo capturar los pensamientos de los tres protagonistas de esta escena, pero apuesto algo, a que nos hemos aproximado bastante.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 26-05-2011 "Éxito en la niebla"

Edurne Iza, Éxito en la niebla

Llevo un par de años trabajando en este hermoso navío. Mi vocación era ser cantante, pero la verdad no tuve mucha suerte. Incluso llegué a organizar una banda de música con unos amiguetes y a grabar una maqueta, que enviamos ilusionados a varios productores musicales. Pero ni siquiera nos contestaron. La frustración invadió mis cuerdas vocales, el dinero se acabó en mis bolsillos y terminé sustituyendo los sueños de convertirme en una voz de éxito, por la realidad de tener que pagar las facturas a fin de mes. “No seré la primera ni la última pensé, life is life”. Ese día estábamos atracados en uno de tantos muelles. En uno de los muchos puertos a los que arribábamos. A mí me tocaba baldear, pasar el cepillo y encargarme de que la madera se liberara de las gruesas capas de salitre, que casi de un día para otro, cubrían cualquier superficie. Era un día gris. Habíamos amanecido rodeados de una espesa niebla y aún no había terminado de aclarar. Era una situación curiosa, porque allí, en medio del puerto, rodeados de otros barcos y con la vida propia de una zona de carga y descarga de mercancías y de arribada de pasajeros, tenía la sensación de intimidad, que me proporcionaba el estar rodeada por la densa blancura de la niebla. Inmersa en mi trabajo, comencé a canturrear una canción de Virginia Labuat. En este momento de vuestra lectura, os pido que conectéis los altavoces y luego hagáis click en este link http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=rzPD0oYF5uQ. No olvidéis volver al blog para continuar con la historia. 107 veces, no pude respirar, mirándote a los ojos, mirándote algo más…“Ella si que tuvo suerte”, pensé. "Participó en un reality para aspirantes a cantantes, y mírala. Éxito en las principales cadenas de radio, con  su disco “Dulce Hogar”". Y seguí concentrada, 107 veces mordí la tentación… a estas alturas, el escobón, se había convertido ya en micrófono, en pareja de baile o en ambos, según el momento. El eco de mi voz rebotando en los contenedores de carga, me ofrecía una acústica bastante buena y sobretodo, elevaba mi volumen unos cuantos decibelios. Y aguantando la risa, miraste al corazón. Mi concentración iba en aumento, falsetes, giros, graves, agudos, bailes… y tengo 107 veces te quise yo olvidar uhh yeah la vida en un momento. Estaba tan entregada a mi interpretación, que terminé con una rodilla clavada en cubierta y mirando al cielo con los brazos en cruz y los ojos cerrados. Respiré hondo y muy lentamente los abrí, intentando volver a la realidad a un ritmo lento. Cuál fue mi sorpresa, cuando encontré el barco rodeado de operarios, estibadores, curiosos y tripulantes de otros navíos. Hubo un par de segundos de desconcierto, hasta que rompieron a aplaudir y vitorear con entusiasmo “¡otra, otra otra!”. Emocionada les dediqué una reverencia, lo más profesional, que el temblor de mis rodillas me permitió. Una lágrima rodaba por mi mejilla, cuando de entre el gentío escuché una voz. “Señorita, señorita por favor”. Al más puro estilo Hollywood, un productor musical, acababa de desembarcar del trasatlántico atracado un par de espigones más allá y asombrado por el sonido y la aglomeración de curiosos agolpados en el muelle, se acercó hasta la popa, subió por la pasarela y me extendió su tarjeta. “Señorita, tenemos que hablar. Su voz es justo lo que estábamos buscando para nuestro nuevo disco”. Solté la escoba y eufórica, abracé al estupefacto productor. Había navegado sin rumbo y encontré mis sueños en un puerto perdido. Así que os animo a navegar, a remar, a correr o a volar… pero sobretodo a perseguir vuestros sueños.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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