La Foto del día: 27-05-2011 "Pensamientos a tres bandas"


Edurne Iza, Pensamientos a tres bandas

- Perro doméstico => Míralo, que flaco, sucio y desgarbado. Debo sentirme un perro afortunado por tener un hogar y una familia que me quiere. Tengo siempre mi plato lleno de suculenta comida, juguetes por doquier, mimos siempre que hago una carantoña. Tengo una mullida colchoneta donde descansar a pata suelta y un champú especial que me mantiene libre de parásitos y mi pelo blanco y resplandeciente. Sin embargo... daría muchas de esas cosas por no tener que obedecer a una correa de cuero. Por no tener que dar la patita cada vez que les apetece demostrar, lo bien educado que me tienen. Por dar un paseo a mis anchas sin que nadie decida por mí, ni hacia dónde ir, ni cuándo es suficiente y toca volver a casa.

- Hombre => Qué calor hace ya. Estoy sudando a chorros. Tengo que llevar esta estúpida chaqueta,  la corbata y la camisa de manga larga, porque a alguien se le ocurrió que eso es ser elegante. Bien a gusto le diría yo a mi jefe, que se la ponga él. Que yo renuncio. Pero claro, a ver quién paga las facturas este fin de mes, y el colegio de los niños y las vacaciones de verano. Mira estos dos perros, no tienen preocupaciones. El uno en casa como un rey, no tiene más que dar la patita y ya recibe todo lo que pida. El otro, libre como un pajarillo. Luchando por su comida, pero sin ataduras de ningún tipo. ¡Suerte de hombre la mía!

- Perro callejero => Tengo hambre. Ayer no hubo suerte en los cubos de basura. A ver si espabilo un poco y encuentro algo de pollo. ¡Genial!, allí hay un contenedor, y aquella mujer que sale del restaurante con un cubo enorme. ¡Sí!, hoy va a ser mi día de suerte. Seguro que encuentro algo de pollo, tengo un antojo. Mira, ese de ahí todo repeinado con su correa de cuero, con su pelo tan blanco. Un perro pijo, ¡puaj!. Aunque en el fondo, debo reconocer, que me encantaría tener una familia que me mimara y me diera cobijo. Que me hicieran el estúpido juego de dar la pata, a cambio de una golosina. Me encantaba.

La vida en este perro mundo, está repartida a cuenta gotas. O comida o libertad. O trabajo duro o miserias y penuria (y a veces ni con esas). Lamentablemente, nadie pudo capturar los pensamientos de los tres protagonistas de esta escena, pero apuesto algo, a que nos hemos aproximado bastante.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 26-05-2011 "Éxito en la niebla"

Edurne Iza, Éxito en la niebla

Llevo un par de años trabajando en este hermoso navío. Mi vocación era ser cantante, pero la verdad no tuve mucha suerte. Incluso llegué a organizar una banda de música con unos amiguetes y a grabar una maqueta, que enviamos ilusionados a varios productores musicales. Pero ni siquiera nos contestaron. La frustración invadió mis cuerdas vocales, el dinero se acabó en mis bolsillos y terminé sustituyendo los sueños de convertirme en una voz de éxito, por la realidad de tener que pagar las facturas a fin de mes. “No seré la primera ni la última pensé, life is life”. Ese día estábamos atracados en uno de tantos muelles. En uno de los muchos puertos a los que arribábamos. A mí me tocaba baldear, pasar el cepillo y encargarme de que la madera se liberara de las gruesas capas de salitre, que casi de un día para otro, cubrían cualquier superficie. Era un día gris. Habíamos amanecido rodeados de una espesa niebla y aún no había terminado de aclarar. Era una situación curiosa, porque allí, en medio del puerto, rodeados de otros barcos y con la vida propia de una zona de carga y descarga de mercancías y de arribada de pasajeros, tenía la sensación de intimidad, que me proporcionaba el estar rodeada por la densa blancura de la niebla. Inmersa en mi trabajo, comencé a canturrear una canción de Virginia Labuat. En este momento de vuestra lectura, os pido que conectéis los altavoces y luego hagáis click en este link http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=rzPD0oYF5uQ. No olvidéis volver al blog para continuar con la historia. 107 veces, no pude respirar, mirándote a los ojos, mirándote algo más…“Ella si que tuvo suerte”, pensé. "Participó en un reality para aspirantes a cantantes, y mírala. Éxito en las principales cadenas de radio, con  su disco “Dulce Hogar”". Y seguí concentrada, 107 veces mordí la tentación… a estas alturas, el escobón, se había convertido ya en micrófono, en pareja de baile o en ambos, según el momento. El eco de mi voz rebotando en los contenedores de carga, me ofrecía una acústica bastante buena y sobretodo, elevaba mi volumen unos cuantos decibelios. Y aguantando la risa, miraste al corazón. Mi concentración iba en aumento, falsetes, giros, graves, agudos, bailes… y tengo 107 veces te quise yo olvidar uhh yeah la vida en un momento. Estaba tan entregada a mi interpretación, que terminé con una rodilla clavada en cubierta y mirando al cielo con los brazos en cruz y los ojos cerrados. Respiré hondo y muy lentamente los abrí, intentando volver a la realidad a un ritmo lento. Cuál fue mi sorpresa, cuando encontré el barco rodeado de operarios, estibadores, curiosos y tripulantes de otros navíos. Hubo un par de segundos de desconcierto, hasta que rompieron a aplaudir y vitorear con entusiasmo “¡otra, otra otra!”. Emocionada les dediqué una reverencia, lo más profesional, que el temblor de mis rodillas me permitió. Una lágrima rodaba por mi mejilla, cuando de entre el gentío escuché una voz. “Señorita, señorita por favor”. Al más puro estilo Hollywood, un productor musical, acababa de desembarcar del trasatlántico atracado un par de espigones más allá y asombrado por el sonido y la aglomeración de curiosos agolpados en el muelle, se acercó hasta la popa, subió por la pasarela y me extendió su tarjeta. “Señorita, tenemos que hablar. Su voz es justo lo que estábamos buscando para nuestro nuevo disco”. Solté la escoba y eufórica, abracé al estupefacto productor. Había navegado sin rumbo y encontré mis sueños en un puerto perdido. Así que os animo a navegar, a remar, a correr o a volar… pero sobretodo a perseguir vuestros sueños.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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Fotos de Edurne Iza repercutidas en el Sindicato de la Imagen

Hoy 26 de Mayo, hemos amanecido con esta agradable noticia. El Sindicato de la Imagen, en su especial mención al movimiento de los Indignados, ha solicitado el envío de fotografías alusivas, capaces de informar al expectador acerca de las movilizaciones, que desde el pasado 15 de Mayo, miles de ciudadanos están llevando a cabo en calles y plazas. De forma pacífica y organizada, están siendo todo un ejemplo de movilización popular, un revulsivo a la pasividad, con la que en los últimos tiempos aceptamos la barbarie de los contratos basura, las precarias condiciones económicas, la falta de empleo, de vivienda digna y un largo etcétera de penurias a las que la mayoría nos enfrentamos en mayor o menor medida.

Fotografía Edurne Iza, ya aportó su granito de arena mediante un post en este blog el día 21 de Mayo y un artículo, ese mismo día en nuestro sitio www.edurneiza.com/indignados.html. Ahora el Sindicato de la imagen, entre todas las fotografías recibidas, ha seleccionado dos tomas de Edurne Iza que ha resaltado en su portada, podéis verlo en http://www.upisindi.cat/.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 25-04-2011 "El día que Homer Simpson se volvió verde"

Soy perezoso, egoísta, tengo un carácter explosivo. Mi inteligencia es cuestionable, soy de belleza distraída, tengo un evidente sobrepeso y rozo el alcoholismo. No obstante, gran parte de estos problemas, incluyendo mi coeficiente intelectual de 55 (por debajo de la media estipulada de 100), no son culpa mía, ya que tienen su origen en el gen Simpson. Si a eso le sumamos,  mi constante exposición a los residuos radiactivos y los repetidos traumatismos craneoencefálicos que he sufrido durante mi vida…  Lo que para otros podría resultar vergonzante, para mi es sencillamente un orgullo, ya que los científicos de la universidad de Emory, pusieron mi nombre al gen RGS14, que dificulta el desarrollo de la inteligencia. A ver quién de vosotros, que sois tan listos, tiene un gen llamado Homer Simpson y una de las series de más audiencia de la televisión en los últimos años. Fijaros si la fama me precede, que mi creador, decidió facilitar en el episodio 299, mi dirección personal de correo electrónico, amanterechoncho@aol.com. De hecho, fue tal la afluencia de e-mails, que cancelaron la cuenta, pasado el primer mes. 

Edurne Iza, El día que Homer Simpson se volvió verde

Pero en realidad yo no estaba aquí para hablaros de lo maravillosa que es mi vida, si no del día en que saboteé la central nuclear de Springfield. Cómo sabéis trabajaba como inspector de seguridad en el sector 7G de la planta, hasta que un día vi algo en las noticias, que me obligó a tomar una decisión. Un terremoto de gran magnitud había sacudido Japón. Después de que la tierra destruyera las vidas de miles de japoneses, el mar, con su fuerza imparable invadió muchos kilómetros de litoral. Los destrozos fueron incalculables, así como el dolor de tantas y tantas familias que vieron sus vidas truncadas por el fenómeno natural. Para acabar de completar el dantesco cuadro, la central nuclear de Fukushima, sufrió daños severos en uno de sus reactores, contaminando de forma irreversible a la inmensa mayoría de vida que rodeaba la central. De hecho, los expertos afirman, que las consecuencias, sólo podrán ser evaluadas  a veinte años vista. Ese día, decidí llevar a cabo mi protesta particular. Ese día decidí parar el reactor principal de la central de Springfield y concienciar a todos los ciudadanos para que aboguen por una energía verde. Me encantaba decir, que ese día me volví verde, je, je, je. ¡Lisa estaba tan orgullosa de mi! Así que bajé dispuesto a accionar la palanca del cuadro de control. De hecho accioné la palanca y conseguí mi objetivo. Aunque fuera tan sólo durante unos minutos, el mundo fue un poco más saludable, más limpio, tuvo futuro. Como podéis imaginaros, mi sueño terminó en el momento en que el Señor Burns entró en la sala y atizó mi trasero con un doloroso puntapié.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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