La Foto del día: 08-05-2011 "Manzanas por fotos"


Edurne Iza, Manzanas por fotos

¿Qué es ese aroma?. Agridulce, fresco... Si, si, huele a manzana. ¿Pero de dónde  vendrá?. Se me hace la boca agua. Es que ya llevo horas masticando yerbajos. Vaya que a este prado no le hace falta cortacésped, y una fruta fresca me vendría fenomenal. Pero espera que me acerco un poco más a la valla, porque no consigo ver de dónde procede este aroma de los dioses. Por ahí viene uno de esos humanos. Qué pesados, ahora se acercará y empezará a hablarme como si fuera tonto. "Hola guapo", "qué pasa bonito". ¿Le pregunto yo a él acaso?. ¡Qué no soy tonto, caramba!. Ahora abre una bolsa. Oh, ¿qué es eso?. Se lo acerca al ojo, hace un click, click. Tiene como un cilindro negro en la parte frontal y lo va girando mientras se acerca cada vez más. ¿A que le pego un resoplido?. Eso a los humanos no les gusta nada. Se asustan. Son tan predecibles. A ver ahora. Saca algo más de la bolsa. Sí por favor, si, es la manzana. Mi olfato no me engañaba. Aquí, aquí, un poquito para mí. Ya se acerca. Me va a dar un trocito. Ay, qué no llego, espera que alargo un poco el cuello. Se me han erizado hasta los bigotes. Mi lengua no alcanza. Pero, ¿qué hace ahora?. Otra vez el artilugio negro. Me lo acerca a la cara. Ahh ya lo tengo. Es una cámara de fotos. A estos bípedos les encanta hacer fotografías. Entiendo. Una instantánea a cambio de la manzana. De acuerdo. No pienso desperdiciar semejante ocasión. Espera que pongo mi perfil bueno. ¿Qué tal ahora?. Ojos interesantes. Crines al viento. Parece que ya se ha cansado. ¡Eh, mi premio, mi manzana!. Aquí está. Ummmm... qué sabor. Adiós humano. Podemos hacer más tratos como este cuando quieras.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta foto libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.

La Foto del día: 07-05-2011 "Madre naturaleza"

Edurne Iza, Madre naturaleza

He tenido una semana especialmente estresante. De esas en las que desde que el despertador suena por la mañana, hasta que el cuerpo vuelve a ponerse en horizontal, pasa una auténtica eternidad. Días que valen por dos, pero cuentan por medio. En los que se tiene la sensación, de que la vida pasa por delante de los ojos y a pesar de no detenerte, de mantener una actividad frenética, no haces nada para ser realmente feliz. Por fin es sábado. Ummm, hoy he dormido bien. Hace sol. Decido dar un largo paseo para relajarme y bajar mis niveles de estrés. El calor es intenso, el verde del campo y el polvo del camino reflejan en mis ojos, entumecidos de tanto ordenador. Las chicharras ponen la banda sonora. De pronto una pequeña lagartija cruza el camino ante mis pies. Preciosa, de un color vivo. Se detiene en el centro, alza un poco la cabeza , juraría que me mira y sale a toda velocidad hacia los arbustos del lateral. Justo en ese momento, casi místico, escucho unos pasos tras de mí, me giro por instinto. Si esto fuese un anuncio de la televisión, sería el instante justo en el que la imagen pasa a reproducirse a cámara muy lenta, co-mo ra-len-ti-za-da. Y allí aparece él, con esos músculos definidos, la piel brillante, absorto en sus pensamientos. Surge de la nada, como un Rambo con pantalones de surfista. Pa-sa a mí la-do. Evidentemente ni me ve. Y allí nos quedamos la lagartija asomada entre las ramas que invaden el camino y yo. El pequeño reptil no lo sé, pero yo no puedo evitar pensar… ¡Vaya tela con la madre naturaleza! Fíjate qué tontería, acabo de eliminar toda la tensión acumulada.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta foto libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.

La Foto del día: 06-05-2011 "Misterio en el faro 2"

Edurne Iza, Misterio en el faro 2
Me había quedado boquiabierta y ojiplática, ¿recordáis?. El submarino rojo se había sumergido bajo las aguas del puerto y yo no acertaba a comprender qué estaba sucediendo. De forma instintiva corrí hasta la base del faro y descubrí una pequeña puerta que daba acceso al interior de la torre. Estaba abierta. No pude resistirme. Cautelosa, entré en la estancia. Me recibió una bofetada de  penetrante olor a humedad. En el centro de la sala, había una destartalada mesa de madera y sobre ella... ¡una carta náutica!. Mi corazón latía a toda velocidad. Tomé el documento entre mis manos y leí ávidamente. El canal de St. George, mar de Irlanda. Recordé la leyenda del siglo XIV, según la cual, San Jorge viajó desde Turquía y llegó a Inglaterra por el canal al que dio nombre. Pero, ¿qué relación podía tener todo aquello con la extraña pareja vestida de rojo?. Enrollé el mapa. Salí de la torre, mirando a ambos lados, como si alguien estuviera siguiéndome. Demasiadas películas, pensé, cuando alguien puso una mano sobre mi hombro diciendo "Señorita, creo que se lleva usted algo que no le pertenece". Mi cuerpo se sobrecogió, al tiempo que todo el aire de mis pulmones salía despedido en forma de grito agudo. "¡Tranquila, por Dios!", espetó el hombre. Las rodillas me temblaban.
- Perdone, no pretendía asustarla, soy vigilante del puerto y esa carta pertenece al museo del mar, estamos preparando una exposición en la sala baja del faro.
- Lo lamento, yo...
Como pude expliqué al empleado, mi extraña experiencia de hacía unos minutos. Al terminar mi inquietante relato, estalló en una sonora carcajada. Su Nautilus es el barco submarino que tenemos como atracción turística. Es rojo en honor al faro que corona la bahía, igual que los uniformes de los marineros. En cuanto a las camisetas de los pasajeros... pura casualidad. Avergonzada, me disculpé y quise desaparecer de la faz de la tierra. Caminé sin rumbo y llegué a un pequeño bar de pescadores.
- Un café, por favor. Por cierto, ¿sabría decirme a qué hora es la siguiente visita del submarino del puerto?
- ¿Submarino?, ¿de qué me habla?, creo que no debería tomar más café señorita. ¡Submarino, dice!, esta gente de ciudad...
Un  escalofrío recorrió mi espalda... FIN


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta foto libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.

La Foto del día: 05-05-2011 "Misterio en el faro 1"

Edurne Iza, Misterio en el faro 1

Desde el otro extremo del espigón, podía ver cómo se erguía. Imponente, bien conservado, todo pintado de rojo. La verdad, no sé qué tienen los faros, que ejercen sobre mí, una gran fuerza de atracción, un magnetismo difícil de explicar. La mañana estaba despejada, tan sólo alguna nubecilla salpicada aquí y allá. Era un verdadero día de verano, bochornoso. De pronto, como si de una cámara de fotos se tratara, mis ojos desenfocaron el faro y me fijé en una curiosa pareja. Cualquiera hubiera dicho, que habían preparado su visita con mucho cuidado, ya que ambos vestían pantalones cortos y camisetas, que parecían haber sido escogidas a juego con el color de la torre. Me fijé un poco más y vi que el hombre, oteaba el horizonte. Protegiendo sus ojos del sol, como quien intenta distinguir algo a lo lejos. Ella miraba en la misma dirección. Víctima de un acto reflejo, giré mi cabeza también hacia allí. Entonces surgió de entre las aguas... parecía sacado de una novela del mismísimo Julio Verne. Era una especie de submarino, con forma de pez globo, de color rojo, por supuesto. Tenía a ambos lados, unos curiosos salientes con forma de aletas que debían estar diseñados para dotarle de estabilidad. Se acercó lentamente hasta las piedras y su proa se elevó, como si de un coche descapotable se tratara. Asomaron dos marineros perfectamente uniformados, no creo que haga falta puntualizar de qué color eran las rayas que decoraban sus camisetas. Caballerosamente, tendieron su mano a la señora y ambos subieron a bordo. Tan sigilosamente como llegara, la embarcación cerró portalón y maniobró alejándose del espigón. Unos segundos después se sumergió dejando únicamente unas ondas superficiales, dibujadas en las tranquilas aguas de la bahía. Me quedé boquiabierta y ojiplática. Continuará...


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
Puedes descargarte esta foto libremente. La única restricción es su venta y/o el uso lucrativo de la misma. No olvides que toda obra pertenece a su autor, haz un buen uso de ella.