La Foto del día: 31-05-2011 "Amnesia 2"

Edurne Iza, Amnesia 2

Cuando quise reaccionar, algo había volteado la canoa y estaba ya medio hundida y sumergida en el océano. Comencé a tragar agua, entraba por mi nariz, escocía con la sal marina. Medio aturdido e intentando patalear para subir a la superficie, comencé a recordar. Visualicé nuevamente la escena en la tienda de El Niño, de hecho al salir de la tienda, tiré la bolsa de plástico en el primer contenedor y estrené la camiseta. Caminé por la calle, feliz por mi nueva adquisición, cuando un tipo vestido de hombre rana se acercó a mí. Acercó algo punzante a mis costillas, me agarró fuertemente por el brazo y mientras sonreía con cordialidad, me dijo, “sigue andando si no quieres respirar por última vez. ¿Tienes coche?”. “Sí, contesté asustado, ese de la esquina” Bien, pues sube conmigo y no hagas tonterías o no vivirás para contarlo.” Una vez dentro del vehículo me contó una historia un tanto extraña. Me dijo que había encontrado un tesoro submarino. Un cofre lleno de doblones de oro, de la época pirata. Me dijo que necesitaba que le llevara a un lugar en la costa y que remara en un kayak hasta el punto que él me indicaría. Que le esperara allí y le ayudara a transportar el botín hasta el coche, que quedaría aparcado cerca de la playa. Me dijo que por mi seguridad y por la suya, me inyectaría un medicamento que borraría de mi memoria este capítulo de mi vida. De ese modo él huiría con el botín y yo no podría ni denunciarle, ni perseguirle para robarle. Buen plan, ¿no?. Ahora lo comprendía todo, por eso desperté en medio del mar a bordo de la canoa, pero algo debió fallar porque supuestamente no tenía que haberme despertado tan pronto… Ya a flote, noté como algo tiraba de uno de mis pies. Metí la cara en el agua y lo vi. Era el hombre rana, buceando con un arpón en su mano y una cuerda amarilla que desaparecía lejos tras él. Salimos a la superficie. Parecía muy enojado, se retiró la boquilla del oxígeno y comenzó a gritarme como loco. “¡Qué haces aquí!. Sabía que sólo me traerías problemas”. Mientras no paraba de gritar y gesticular, colocó sus manos alrededor de mi cuello y comenzó a apretar con fuerza. “Ya no me sirves para nada, estúpido”. Luché con todas mis fuerzas, intentando zafarme de la tremenda presión. De pronto, cuando todo comenzaba a volverse oscuro, las manos me soltaron. El hombre se presionaba el pecho con intensidad. Su gesto mostraba mucho dolor. Pocos segundos después, su cuerpo flotaba inerte. Era increíble, la fortuna había querido que me librara de una muerte segura en el último instante. Masajeé mi cuello deseando que el dolor desapareciera. Me recuperé durante unos minutos y luego seguí la cuerda amarilla aún atada a la cintura de mi raptor. Efectivamente, unos cuantos metros más allá en el otro extremo de la soga, estaba en cofre, no muy grande pero repleto de antiguas monedas, que bajo una gruesa capa roñosa, dejaban entrever su color dorado. Con esfuerzo y en varios viajes, transporté el contenido de la caja hasta el interior del kayak, que había quedado junto a las rocas. Paleé hasta la orilla. Despacio, aún sin dar crédito a la extraña aventura que acababa de vivir. Llegué a la orilla. Esperé que anocheciera. Trasladé con discreción mi cargamento hasta el maletero del coche y desde una cabina telefónica realicé una llamada anónima para que recogieran el cuerpo de mi involuntario benefactor. Jugueteando con una de las monedas, entre mis dedos, pensé “quiso asesinarme, y murió por avaricia”.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 30-05-2011 "Amnesia"

Edurne Iza, Amnesia

Lo último que recordaba, era estar comprando una camiseta de la marca El Niño, en una tienda surfer de mi ciudad. Lo siguiente, "despertar" en un kayak, en medio del mar, paleando rítmicamente. Hacía un día precioso. Lucía un sol espléndido y el cielo se divisaba raso. Continué avanzando, hacia unas rocas cercanas. No sabía qué hacía allí, ni cómo había llegado hasta tan lejos con mi canoa. Por delante el firmamento infinito y un yate navegando al fondo. Alcancé las piedras. A duras penas desembarqué, oteé el horizonte y detecté una remota sombra. Parecía una playa. No entendía nada. Me senté en una de las escarpadas rocas, me refresqué la cara, intentando aclarar mis ideas. Todo estaba confuso, pequeños flashes irrumpían de modo repentino en mi cerebro. Veía a la dependienta, una guapa joven que me devolvía la tarjeta de crédito, con una amable sonrisa. Yo la introducía en el bolsillo de mi pantalón, junto con la documentación. De forma instintiva, palpé mis bolsillos en busca de algo que pudiera ayudarme a seguir recordando. Estaban vacios. Ni rastro de la tarjeta, ni de papeles de ningún tipo. Ni siquiera el recibo de la Visa. De nuevo un fogonazo en forma de imagen. Ahora agua, por todas partes, como si hubiera caído de una gran altura. Tragaba  mucha, la sensación era de ahogo. Sin embargo, ahora, estaba completamente seco. Mis ropas no parecían estar impregnadas de salitre. Decidí registrar el interior de mi canoa. Quizá allí hubiera algo... encontré un arpón. ¿Sería pescador? También encontré las llaves de un coche. La tarde avanzaba y llegué a la conclusión de que permaneciendo en aquella piedra no iba a resolver mis problemas. Decidí volver a subir al kayak y remar hasta la playa. Al menos, en tierra firme, podría intentar investigar. Comencé pues a palear en dirección a tierra firme, de pronto me pareció ver pasar una sombra por mi lado derecho. Me asusté y con el movimiento de mis piernas desequilibré por un momento la embarcación. Tranquilidad, en el mar hay peces, pensé. Seguí avanzando y tan sólo unos minutos después, escuché un chapoteo por la popa y nuevamente la sombra. Esta vez, no me dio tiempo, ni siquiera de asustarme. Cuando quise reaccionar, algo había volteado la canoa y estaba ya medio hundida y sumergida en el océano... Continuará...


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 29-05-2011 "La Cosa"

Edurne Iza, La CosaLa naturaleza, a menudo, nos ofrece contrastes extremos. Delicadeza, frescura y belleza, junto a rudeza, resistencia y fortaleza. Se trata, no obstante, de un mensaje, en ocasiones directo y en otras, subliminal, que es reiterativo en nuestra vida diaria. Personajes reales y de ficción, han irrumpido en nuestro día a día mostrándonos un claro ejemplo de ello. Quién no recuerda a Margaret Thatcher, apodada la Dama de Hierro. Implacable en sus decisiones como líder de la oposición, como primera ministra o durante la guerra de Las Malvinas, derramar desconsolada, miles de lágrimas por su hijo secuestrado. Quien no ha temblado de niño con la fábula del astuto lobo, disfrazado con piel de cordero. Pero sobre todas las imágenes representativas de este fenómeno, me quedo sin duda, con La Cosa.  Sí aquel curioso personaje creado por el guionista Stan Lee y el dibujante Jack Kirby, que junto a sus tres compañeros, Reed Richards, Susan Storm y Johnny Storm, se colaron en nuestros hogares, como Los Cuatro Fantásticos. Todos ellos, tripulaban un cohete experimental, cuando al atravesar una tormenta cósmica adquirieron sorprendentes habilidades. Ben Grimm, alias, La Cosa, fue el único cuyo aspecto exterior se vio transformado, convirtiéndose en una mole de aspecto pétreo y fuerza sobrehumana. Ben sufre mucho, puesto que su aspecto monstruoso, no deja ver la bondad y ternura de su corazón. A él, va dedicada nuestra Foto del día de hoy.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 28-05-2011 "Canción del pirata"

Edurne Iza, Canción del pirata
"Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín. Bajel pirata que llaman, por su bravura, El Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín" Así comienza la mítica obra de Espronceda, "Canción del pirata". Y con cañones como este, convertidos en monumentos callejeros, se recuerda hoy, en muchos de nuestros pueblos de costa, a los temidos corsarios. Hombres crueles, sin escrúpulos. Capaces de cometer las mayores atrocidades, sin siquiera pestañear. Dejaban a su paso un rastro de terror, sangre y muerte. El cine y la televisión, se empeñan en ofrecernos su inexistente cara amable. Crean pintorescos personajes como Jack Sparrow, que son la viva imagen, de lo que coloquialmente conocemos como malos buenos. O sea, seres crueles y despreciables, que tras una vida llena de maldad, dejan un reguero de puntuales actos de generosidad, destinados a salvar su alma. Sin embargo, ¿qué hay del turco Barbarroja, de Salah Rais, Bartolomeo el Portugués, John el Largo, Abraham Samuel y tantos otros que invadieron de terror las costas de medio mundo?. Todos ellos vivían en, por y para el mar. Desarrollaban una extraña relación con su barco, con la brisa, las olas y el salitre. Así que no encuentro mejor modo de terminar la historia de hoy, que diciendo... Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 27-05-2011 "Pensamientos a tres bandas"


Edurne Iza, Pensamientos a tres bandas

- Perro doméstico => Míralo, que flaco, sucio y desgarbado. Debo sentirme un perro afortunado por tener un hogar y una familia que me quiere. Tengo siempre mi plato lleno de suculenta comida, juguetes por doquier, mimos siempre que hago una carantoña. Tengo una mullida colchoneta donde descansar a pata suelta y un champú especial que me mantiene libre de parásitos y mi pelo blanco y resplandeciente. Sin embargo... daría muchas de esas cosas por no tener que obedecer a una correa de cuero. Por no tener que dar la patita cada vez que les apetece demostrar, lo bien educado que me tienen. Por dar un paseo a mis anchas sin que nadie decida por mí, ni hacia dónde ir, ni cuándo es suficiente y toca volver a casa.

- Hombre => Qué calor hace ya. Estoy sudando a chorros. Tengo que llevar esta estúpida chaqueta,  la corbata y la camisa de manga larga, porque a alguien se le ocurrió que eso es ser elegante. Bien a gusto le diría yo a mi jefe, que se la ponga él. Que yo renuncio. Pero claro, a ver quién paga las facturas este fin de mes, y el colegio de los niños y las vacaciones de verano. Mira estos dos perros, no tienen preocupaciones. El uno en casa como un rey, no tiene más que dar la patita y ya recibe todo lo que pida. El otro, libre como un pajarillo. Luchando por su comida, pero sin ataduras de ningún tipo. ¡Suerte de hombre la mía!

- Perro callejero => Tengo hambre. Ayer no hubo suerte en los cubos de basura. A ver si espabilo un poco y encuentro algo de pollo. ¡Genial!, allí hay un contenedor, y aquella mujer que sale del restaurante con un cubo enorme. ¡Sí!, hoy va a ser mi día de suerte. Seguro que encuentro algo de pollo, tengo un antojo. Mira, ese de ahí todo repeinado con su correa de cuero, con su pelo tan blanco. Un perro pijo, ¡puaj!. Aunque en el fondo, debo reconocer, que me encantaría tener una familia que me mimara y me diera cobijo. Que me hicieran el estúpido juego de dar la pata, a cambio de una golosina. Me encantaba.

La vida en este perro mundo, está repartida a cuenta gotas. O comida o libertad. O trabajo duro o miserias y penuria (y a veces ni con esas). Lamentablemente, nadie pudo capturar los pensamientos de los tres protagonistas de esta escena, pero apuesto algo, a que nos hemos aproximado bastante.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 26-05-2011 "Éxito en la niebla"

Edurne Iza, Éxito en la niebla

Llevo un par de años trabajando en este hermoso navío. Mi vocación era ser cantante, pero la verdad no tuve mucha suerte. Incluso llegué a organizar una banda de música con unos amiguetes y a grabar una maqueta, que enviamos ilusionados a varios productores musicales. Pero ni siquiera nos contestaron. La frustración invadió mis cuerdas vocales, el dinero se acabó en mis bolsillos y terminé sustituyendo los sueños de convertirme en una voz de éxito, por la realidad de tener que pagar las facturas a fin de mes. “No seré la primera ni la última pensé, life is life”. Ese día estábamos atracados en uno de tantos muelles. En uno de los muchos puertos a los que arribábamos. A mí me tocaba baldear, pasar el cepillo y encargarme de que la madera se liberara de las gruesas capas de salitre, que casi de un día para otro, cubrían cualquier superficie. Era un día gris. Habíamos amanecido rodeados de una espesa niebla y aún no había terminado de aclarar. Era una situación curiosa, porque allí, en medio del puerto, rodeados de otros barcos y con la vida propia de una zona de carga y descarga de mercancías y de arribada de pasajeros, tenía la sensación de intimidad, que me proporcionaba el estar rodeada por la densa blancura de la niebla. Inmersa en mi trabajo, comencé a canturrear una canción de Virginia Labuat. En este momento de vuestra lectura, os pido que conectéis los altavoces y luego hagáis click en este link http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=rzPD0oYF5uQ. No olvidéis volver al blog para continuar con la historia. 107 veces, no pude respirar, mirándote a los ojos, mirándote algo más…“Ella si que tuvo suerte”, pensé. "Participó en un reality para aspirantes a cantantes, y mírala. Éxito en las principales cadenas de radio, con  su disco “Dulce Hogar”". Y seguí concentrada, 107 veces mordí la tentación… a estas alturas, el escobón, se había convertido ya en micrófono, en pareja de baile o en ambos, según el momento. El eco de mi voz rebotando en los contenedores de carga, me ofrecía una acústica bastante buena y sobretodo, elevaba mi volumen unos cuantos decibelios. Y aguantando la risa, miraste al corazón. Mi concentración iba en aumento, falsetes, giros, graves, agudos, bailes… y tengo 107 veces te quise yo olvidar uhh yeah la vida en un momento. Estaba tan entregada a mi interpretación, que terminé con una rodilla clavada en cubierta y mirando al cielo con los brazos en cruz y los ojos cerrados. Respiré hondo y muy lentamente los abrí, intentando volver a la realidad a un ritmo lento. Cuál fue mi sorpresa, cuando encontré el barco rodeado de operarios, estibadores, curiosos y tripulantes de otros navíos. Hubo un par de segundos de desconcierto, hasta que rompieron a aplaudir y vitorear con entusiasmo “¡otra, otra otra!”. Emocionada les dediqué una reverencia, lo más profesional, que el temblor de mis rodillas me permitió. Una lágrima rodaba por mi mejilla, cuando de entre el gentío escuché una voz. “Señorita, señorita por favor”. Al más puro estilo Hollywood, un productor musical, acababa de desembarcar del trasatlántico atracado un par de espigones más allá y asombrado por el sonido y la aglomeración de curiosos agolpados en el muelle, se acercó hasta la popa, subió por la pasarela y me extendió su tarjeta. “Señorita, tenemos que hablar. Su voz es justo lo que estábamos buscando para nuestro nuevo disco”. Solté la escoba y eufórica, abracé al estupefacto productor. Había navegado sin rumbo y encontré mis sueños en un puerto perdido. Así que os animo a navegar, a remar, a correr o a volar… pero sobretodo a perseguir vuestros sueños.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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Fotos de Edurne Iza repercutidas en el Sindicato de la Imagen

Hoy 26 de Mayo, hemos amanecido con esta agradable noticia. El Sindicato de la Imagen, en su especial mención al movimiento de los Indignados, ha solicitado el envío de fotografías alusivas, capaces de informar al expectador acerca de las movilizaciones, que desde el pasado 15 de Mayo, miles de ciudadanos están llevando a cabo en calles y plazas. De forma pacífica y organizada, están siendo todo un ejemplo de movilización popular, un revulsivo a la pasividad, con la que en los últimos tiempos aceptamos la barbarie de los contratos basura, las precarias condiciones económicas, la falta de empleo, de vivienda digna y un largo etcétera de penurias a las que la mayoría nos enfrentamos en mayor o menor medida.

Fotografía Edurne Iza, ya aportó su granito de arena mediante un post en este blog el día 21 de Mayo y un artículo, ese mismo día en nuestro sitio www.edurneiza.com/indignados.html. Ahora el Sindicato de la imagen, entre todas las fotografías recibidas, ha seleccionado dos tomas de Edurne Iza que ha resaltado en su portada, podéis verlo en http://www.upisindi.cat/.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 25-04-2011 "El día que Homer Simpson se volvió verde"

Soy perezoso, egoísta, tengo un carácter explosivo. Mi inteligencia es cuestionable, soy de belleza distraída, tengo un evidente sobrepeso y rozo el alcoholismo. No obstante, gran parte de estos problemas, incluyendo mi coeficiente intelectual de 55 (por debajo de la media estipulada de 100), no son culpa mía, ya que tienen su origen en el gen Simpson. Si a eso le sumamos,  mi constante exposición a los residuos radiactivos y los repetidos traumatismos craneoencefálicos que he sufrido durante mi vida…  Lo que para otros podría resultar vergonzante, para mi es sencillamente un orgullo, ya que los científicos de la universidad de Emory, pusieron mi nombre al gen RGS14, que dificulta el desarrollo de la inteligencia. A ver quién de vosotros, que sois tan listos, tiene un gen llamado Homer Simpson y una de las series de más audiencia de la televisión en los últimos años. Fijaros si la fama me precede, que mi creador, decidió facilitar en el episodio 299, mi dirección personal de correo electrónico, amanterechoncho@aol.com. De hecho, fue tal la afluencia de e-mails, que cancelaron la cuenta, pasado el primer mes. 

Edurne Iza, El día que Homer Simpson se volvió verde

Pero en realidad yo no estaba aquí para hablaros de lo maravillosa que es mi vida, si no del día en que saboteé la central nuclear de Springfield. Cómo sabéis trabajaba como inspector de seguridad en el sector 7G de la planta, hasta que un día vi algo en las noticias, que me obligó a tomar una decisión. Un terremoto de gran magnitud había sacudido Japón. Después de que la tierra destruyera las vidas de miles de japoneses, el mar, con su fuerza imparable invadió muchos kilómetros de litoral. Los destrozos fueron incalculables, así como el dolor de tantas y tantas familias que vieron sus vidas truncadas por el fenómeno natural. Para acabar de completar el dantesco cuadro, la central nuclear de Fukushima, sufrió daños severos en uno de sus reactores, contaminando de forma irreversible a la inmensa mayoría de vida que rodeaba la central. De hecho, los expertos afirman, que las consecuencias, sólo podrán ser evaluadas  a veinte años vista. Ese día, decidí llevar a cabo mi protesta particular. Ese día decidí parar el reactor principal de la central de Springfield y concienciar a todos los ciudadanos para que aboguen por una energía verde. Me encantaba decir, que ese día me volví verde, je, je, je. ¡Lisa estaba tan orgullosa de mi! Así que bajé dispuesto a accionar la palanca del cuadro de control. De hecho accioné la palanca y conseguí mi objetivo. Aunque fuera tan sólo durante unos minutos, el mundo fue un poco más saludable, más limpio, tuvo futuro. Como podéis imaginaros, mi sueño terminó en el momento en que el Señor Burns entró en la sala y atizó mi trasero con un doloroso puntapié.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día 24-05-2011 "Jubilación por oxidación"

Edurne Iza, Jubilación por oxidación



Hacía viento. Una brisilla de esas que al que atrape desprevenido, lo resfría seguro. De esas en las que el aire está tan impregnado de salitre, que escuecen la nariz y los ojos. Miró hacia los mandos, viejos oxidados y pensó, “cómo no vais a estar así con tanta sal y humedad”. Caminó hacia ellos, para realizar la misma operación de cada día, cuando uno de sus huesos crujió sospechosamente. Notó un latigazo en la rodilla, pero no hizo caso y siguió caminando por cubierta. Arrastraba marcadamente uno de sus pies. De uno de sus bolsillos, cayó un llavero hecho de cuerda, típico de marinos, ennegrecido de ser manipulado por sus manos robustas y llenas de grasa. Se agachó a recogerlo y el crujido fue mucho mayor, esta vez a la altura de las lumbares. No podía enderezar su columna. Se había quedado, como se dice coloquialmente, clavado. ¿Será posible?, porfió con indignación. Lanzó varios juramentos al aire, pero aparte de las escandalosas gaviotas que sobrevolaban la embarcación, nadie podía oírle. Estaba solo. Era día de parada. La gente de mar, había salido a compensar el mareo de tierra. En un barco pequeño como aquél, con que quedara uno a bordo, era suficiente para vigilarlo todo y él ya no se sentía cómodo en las tabernas del puerto. Su alma estaba corroída, por las oscuras noches de temporal. Se había acostumbrado a hablar a las estrellas y a la luna. A gritar a las aves y contemplar a los peces.  Había aprendido a sentirse acompañado por la soledad. Medio agachado, con la columna en forma de L y sin poder moverse, pasaron ante sus ojos tormentas, escoras y pantocazos, días de calma chicha, de mar de fondo, de Tramontana, de Siroco y de Levante, fiestas en la popa, risas en el alerón. Desfilaron fragmentos de una vida rica, intensa, dura. Desde su incómoda postura, divisó de nuevo el panel con las palancas oxidadas y hablándole como si esperara una respuesta afirmativa espetó “¡amigo, a ti y a mí nos toca jubilarnos!”.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 23-05-2011 "Paranoia en el Puente Colgante"


Edurne Iza, Paranoia en el Puente Colgante

Allí me encontraba yo, a punto de llegar a la otra orilla de la poderosa ría de Bilbao. Viajaba a bordo de la barcaza del famoso Puente Colgante. Como corean los lugareños "Eres el más elegante, el mejor puente colgante". No sé si el mejor, pero es patrimonio de la Unesco y el primer transbordador del mundo, construido sobre estructura metálica. Se inauguró el 28 de Julio de 1893, toda una revolución del siglo XIX. Sirvió para conectar a personas y vehículos, entre las localidades de Getxo y Portugalete, que a esa altura de la ría, tenían la peculiaridad de poseer una, la orilla baja y arenosa, y la otra, rocosa y escarpada. Estaba entusiasmada cruzando por primera vez en mi coche, sobre tan maravillosa obra. Acababa de publicar un libro con la cronología, los nombres propios y los detalles de la construcción. Gran innovación tecnológica para la época. Me sentía parte, de alguna manera, de la historia contemporánea de semejante ingeniería. De pronto, me fijé que una moto se había parado a mi lado y tanto el conductor, como el "paquete" me miraban fijamente. ¿Me habrán reconocido?, pensé. Seamos realistas, una no es detenida por los fans, por escribir un análisis técnico de un puente de hierro. Pero, no me quitan ojo... la barcaza se aproximaba a la otra orilla. Ya podía distinguir claramente la barrera roja sobre el muelle, cerrada para evitar que ningún coche bloqueara la salida de los vehículos a su llegada. Estaba empezando a ponerme nerviosa, seguían observándome. Decidí sacar una cámara fotográfica y deslumbrarles con el flash, a ver si así miraban hacia otro lado. Nada, sus ojos seguían fijos, hacia la misma dirección. Bajé la ventanilla y me decidí a preguntar.
- ¿Queríais algo? Su cara era un mar de dudas.
- ¿Cómo?, ¿qué?
- Como me mirabais tan fijamente, pensaba que me queríais preguntar algo...
Con gesto despreocupado, me señalaron hacia la parte interior de la barcaza, donde viajan los pasajeros sin coche. En la línea visual exacta, desde la moto hacia mí, pero siguiendo de largo, había algo que sí llamaba la atención. Unos recién casados. La novia con su voluminoso vestido blanco, los invitados lanzando arroz y pétalos de rosa y el fotógrafo haciendo fotos con absoluta devoción. Me invadió la vergüenza, en el preciso instante en que el puente llegaba a su destino y la barrera se levantaba. Chirrié ruedas y salí a toda velocidad, ante la mirada incrédula de los motoristas. En ese momento, agradecí que los escritores de manuales técnicos no seamos reconocidos por la calle. ¡Qué bochorno!.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 22-05-2011 "El Mago de Oz, años después"


Edurne Iza, El Mago de Oz, años despuésPues si amigos, después de deleitar a millones de niños en las pantallas de cines y televisiones, mirad dónde he acabado. Haciendo un poco de historia, me remontaré al momento en que me encontré a Dorothy en medio de un camino y ella me ayudó a engrasar mis articulacions oxidadas, que me habían tenido postrado en la misma posición durante años. Yo era un robusto leñador, hechizado por una bruja cruel, que me convirtió en lata. Cuando llegamos ante el maravilloso Mago de Oz, mi único deseo era volver a tener corazón, sensibilidad. Luego Dorothy consiguió regresar a Kansas, con su familia y cada uno tuvo que seguir su camino. Yo deambulé por los platós durante años. Participé en un episodio de Futurama, me ficharon para una adaptación japonesa de nuestra historia. Después vinieron Wicked,Tin Man, Phineas y Ferb... Agotado tras tantas interpretaciones de mi mismo y añorando el cariño de Dorothy, Totó, el Espantapájaros y el León, decidí donar mi cuerpo al arte. Aprovechando mi cara, hicieron una gran escultura en la zona olímpica de Barcelona, y estoy expuesto para satisfacer la curiosidad y la inquietud fotográfica de los turistas. De vez en cuando, tengo que soportar que algún felino curioso, haga la gracia y se asome por uno de mis ojos... son los riesgos de vivir a la intemperie.
PD: Por si alguien no lo había notado, en la historia de hoy, cualquier parecido con la realidad, acerca del origen de la escultura de la zona Olímpica de Barcelona, es pura coincidencia.


Foto: Edurne Iza
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La Foto del día: 21-05-2011 "La indignación no tiene edad"

Edurne Iza, La indignación no tiene edad

En nuestra Foto del día 18-05-2011, hacíamos una crítica mordaz a un sector de nuestra población, que se ha venido a denominar generación NiNi. Hoy queremos enviaros un soplo de aire fresco, porque afortunadamente, no todo en nuestra sociedad es vagancia y despreocupación. Como contrapunto, los espacios de noticias de televisiones y radios, los periódicos, pero sobretodo las plazas más emblemáticas de muchas ciudades del mundo, se han visto desde el ya histórico 15M, invadidas por los que se han dado a conocer como "Indignados". Indignados por la precaria situación laboral, por los salarios irrisorios, por el paro, por los abusos del capital, por la acumulación desmedida de dinero entre unos pocos, porque los políticos, lejos de representarnos, juegan al ping-pong de intereses y avaricia político institucional, ajenos al sufrimiento del pueblo. Las redes sociales, han servido de catalizador a esta iniciativa y hoy son miles ya, los que se concentran en Plaza Catalunya de Barcelona, en La Puerta del Sol de Madrid, Plaza del Teatro Arriaga de Bilbao, Plaza del ayuntamiento de Valencia, Plaza del Obradoiro en Vigo... podría continuar hasta rellenar toda esta página. De entre las  muchas tomas que Edurne Iza ha realizado durante estos días, hemos escogido ésta, para nuestra Foto del día de hoy, porque pensamos que representa a la perfección, la convivencia, la solidaridad, pero por encima de todo, que para reivindicar la dignidad del ser humano, no hay edad, ni género, ni nacionalidad. Puedes acceder al reportaje completo que Fotografía Edurne Iza ha elaborado sobre el tema, siguiendo este link http://www.edurneiza.com/indignados.html

Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 20-05-2011 "Insólita visita al Castillo de Javier"

Edurne Iza, Insólita visita al Castillo de Javier

La guía comenzó a hablar con parsimoniosa claridad. “Nos encontramos ante una joya arquitectónica, cuya construcción data del Siglo X. Como ya saben, se encuentra situada, en una zona elevada de la localidad de Javier, a 52 Km de Pamplona y 7 de Sangüesa. En este castillo nació y murió San Francisco Javier, hijo de los señores de Javier, y que dio nombre a la fortaleza”. De pronto, por detrás de los torreones que presiden el edificio, apareció una densa capa de nubes. De un gris pálido, casi blanco. Se acercaban a una velocidad vertiginosa y en pocos segundos, rodearon a todo el grupo. Me llamó poderosamente la atención, que la guía y el resto de visitantes, continuaban su camino como si nada sucediera. “Sobre la entrada principal pueden observar…” Parecía ser yo, la única en percibir la extraña masa nubosa. Paulatinamente, dejé de escuchar la voz de la mujer. Ya no podía ver a mis compañeros de excursión. Una suave musiquilla de arpas, laudes y cítaras llegó a mí de entre el espesor. No podía distinguir ni tan siquiera mis pies. Al fondo, unos golpes secos… Afiné un poco más el oído… No cabía la menor duda. Eran cascos de caballos. Una brisa fresca, con aroma de  abedules y calabaceras, disipó la niebla y me permitió divisar nuevamente el sólido edificio. Algo había cambiado. Nos rodeaban hermosos bosques de robles y abedules. El castillo estaba algo diferente. La piedra más oscura, las torres cambiadas… un sonido agudo hizo que girase sobre mis talones. A la altura de los ojos, me resopló agitado, un caballo grande, fornido, que cabeceaba con poderoso vigor. Iba engalanado con una manta de terciopelo que llevaba bordado un precioso escudo de armas. A lomos del bello animal un caballero. Serio, erguido con su uniforme y una enorme lanza en la mano derecha.  
-     ¿Quién sois y por qué vestís esta extraña indumentaria?
-       Yo… he venido a visitar el castillo… la guía… el grupo… balbuceé, pensando, a ver… definamos extraña.
-       ¿De qué me habláis?. ¿Habéis perdido la cabeza acaso? ¿No perteneceréis a las tropas del Cardenal Cisneros?
-       No, no, os lo juro señor, contesté aterrorizada, intentando adaptarme a su modo de hablar.
Sabía por el libro de visitas del castillo, que hubo durante la conquista de Navarra, diversos enfrentamientos entre el Cardenal Cisneros, empeñado en demoler el castillo y la familia de Maria de Azpilkueta y Juan de Jaso, propietarios del edificio por aquella época. De algún modo inexplicable, me había trasladado al 1516…Mis pensamientos se vieron interrumpidos por un espeluznante grito.
-       ¡A las armas! ¡Se aproximan los hombres de Cisneros!
En un acto reflejo, me lancé bajo unas zarzas. Me arañaron los brazos de arriba abajo, pero en ese momento no sentía dolor. Una enorme polvareda, producto del galope de los caballos, invadió el ambiente. Gritos, carreras, resoplidos. De fondo un soniquete que me pareció familiar… “La duquesa de Villahermosa, ya a principios del siglo XX, donó el castillo a…” cautelosa me levanté, intentando disipar la polvareda con los brazos. De nuevo la aromática brisa… nitidez, y el grupo de turistas rodeando a la monótona mujer. Intenté recomponer el gesto… y seguir a los demás como si nada hubiera pasado. Totalmente evadida del discurso histórico, pensaba que a mi regreso a casa, debería visitar a un médico y consultar el motivo, de estos ataques incontrolables de repentina imaginación. “No puede ser que mi entorno me afecte hasta el punto, de perder la perspectiva por unos minutos”, me regañaba a mí misma, cuando al levantar el brazo para consultar la hora, vi que lo tenía lleno de arañazos. ¿Entonces?, ¿fue real?.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 19-05-2011 "Potros"


Edurne Iza, Potros

Las yeguas tienen un periodo de gestación de unos once meses. Suelen dar a luz a un solo potro y en rarísimas excepciones pueden alumbrar gemelos. El parto suele ser rápido, media hora a lo sumo. El potro saca primero las patas delanteras, luego la cabeza y le sigue el resto del cuerpo. El cordón umbilical se corta solo durante el proceso y la madre expulsa la placenta, como máximo, en los dos días consecutivos al nacimiento. Es muy importante que el recién nacido pueda respirar rápido una vez comenzado el nacimiento, ya que si hubiera cualquier problema, podría resistir a lo sumo dos horas. Las primeras veinticuatro horas de vida son vitales para el pequeño. Durante la gestación, la madre no traspasa a través de la placenta ningún tipo de anticuerpos, por lo que el potro nace sin protecciones contra la enfermedad. Durante los dos primeros días después de nacido, la yegua segrega una leche rica en inmunoglobinas, denominada “Colostrum” y que será lo que ingerido en cantidad suficiente, unos 250 ml cada hora durante las primeras seis horas, le fortalezca y dote de anticuerpos que le aíslen de enfermedades. Si por algún motivo la madre no pudiera proporcionar esta sustancia a su cría, podrían inyectársele entre dos y cuatro litro de plasma caballar por vía intravenosa. Una vez superada la crítica llegada al mundo, durante la primera semana, la cría mamará unas diecisiete veces por hora, para disminuir a tres veces pasadas las primeras semanas. Como veis en nuestra Foto del día de hoy, así de atenta a su retoño está la madre y así de hermoso y bien nutrido está el “niño”.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 18-05-2011 "De NiNi a SiNo"

Edurne Iza, De NiNi a SiNo

Ni estudian, ni trabajan, ni se esfuerzan, ni comparten, ni tienen espíritu de equipo. Bajo la rítmica denominación de NiNi, se esconde parte de una generación de menores de treinta y cuatro años, que vociferan orgullosos, que vivirán de sus padres mientras no puedan vivir de sus hijos. Esto que a primera vista podría parecer anecdótico, resulta que incluye, según la EPA (Encuesta de Población Activa) a más de setecientos mil jóvenes de nuestro país. Sin embargo, yo tengo un plan para acabar con la generación NiNi. No me malinterpretéis, no quiero acabar físicamente con ellos, si no que pasen de NiNi a SiNo. Es decir, que evolucionen de definirse a sí mismos como Ni estudio, Ni trabajo, a estar convencidos de que Si No me muevo no como. En el fondo, lo voy a plantear como un proceso muy natural. Del huevo a la gallina, del renacuajo a la rana, del bebé al hombre... del NiNi al SiNo. Mi plan, puede parecer algo traumático al principio, pero estoy segura de que los resultados están garantizados en un 95%. Siempre hay que dejar un margen para casos perdidos. Reuniría a un grupo considerable de los mencionados. Los pondría en un avión. Los llevaría a África y los abandonaría literalmente en un poblado perdido. Ellos no lo sabrían, pero estarían controlados en todo momento, para garantizar su seguridad, por cámaras ocultas entre las paredes de piedras mal alineadas, e incluso por alguno de los indígenas, que serían infiltrados de nuestro programa de rehabilitación. El objetivo es que regresen de su estancia, convertidos en SiNos pero sanos y salvos. Sería como un Gran Hermano, pero sin estar retransmitido por televisión y sin Mercedes Milá. El reto sería enfrentarles a la vida. Aceptar su postura de que ni estudian ni trabajan, pero dejarles sin el soporte de papá y mamá. Sin la casa pagada, las comodidades, los caprichos, la ropa de marca, la comida en la mesa... Podrían gritar y protestar cuánto quisieran. Incluso podrían discutir y culparse entre ellos. Dormir hasta la hora que deseen, no recoger su choza, no colaborar en nada. Pero pasadas veinticuatro horas, se percatarían de que tienen hambre y frío. Que no disponen de agua, si no se acercan al río que está a cuatro kilómetros y la traen en las marmitas de barro, que los indígenas amablemente les han prestado. Los nativos, tanto los reales, como los infiltrados, tendrían instrucciones precisas de no facilitar ni comida, ni bebida a ninguno de ellos, de manera que Si No se mueven no comen. De esta guisa los tendría unos seis meses, un año en los casos rebeldes. No les quedaría más remedio que aprender a cazar, a pescar, a compartir, a protegerse unos a otros. También les ofrecería un servicio gratuito de piercing y tatuajes. Realizado por los indígenas... a palo seco. Ya de vuelta a la civilización, quedaría terminantemente prohibido volver al hogar de sus progenitores. Estarían en el punto justo de maduración, para echar a volar. ¿Qué, os gusta el cambio de NiNi a SiNo?.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 17-05-2011 "Más sabe el diablo por viejo..."


Edurne Iza, Más sabe el diablo por viejo...

Más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Al ver la foto del día de hoy, no puedo por menos que recordar esta sabia frase, que trata precisamente de eso, de sabiduría. Traduzcamos pues este refrán. Se supone que el diablo por el mero hecho de serlo, lleva consigo una serie de maldades y artimañas que le otorgan la propia condición de demonio. Sin embargo, representan también a este malévolo personaje como un ser de avanzada edad. La reflexión toma pues esta dirección. ¿Somos más sabios por el cúmulo de vivencias y en definitiva las experiencias que nos da la vida, o por el mero hecho de ser ángeles o demonios?. Hoy en día estamos experimentando esta misma circunstancia con las nuevas generaciones. La bonanza de las últimas décadas, la tendencia de los padres y madres a proteger en exceso a sus polluelos y ya en nuestros días, la cada vez más precaria situación laboral en nuestro país, han creado una generación enferma de titulitis. Son jóvenes con menos de treinta años y con un currículum estudiantil absolutamente sorprendente. Licenciaturas, diplomaturas, másters, idiomas, Erasmus... y un sin fin de apellidos más que siguen a un nombre poco sólido. Tarde, pero con muchas ínfulas y pretensiones, se incorporan al mundo laboral. Sus expectativas salariales son realmente elevadas, pero el mundo real, ya sabemos que no es exactamente, el cuento de hadas de la vida de muchos estudiantes. Los más flexibles, pronto se dan cuenta de su error, al menospreciar a los que llevan años trabajando y se conforman con un título adornando su pared. En pocos meses, descubren que empiezan de cero. Que la teoría dista mucho de la puesta en práctica y que ésta, sólo se consigue a base de paciencia y tenacidad. Los más obcecados, son los que no aguantan la presión, no soportan la disciplina, tienen problemas con la jerarquía, con los horarios, con los compañeros... en manos de los que tenemos que dejar el país en unos años. Los que deben garantizar nuestras pensiones, los que cuando estemos a punto de jubilarnos, pueden ser nuestros jefes. En el otro extremo, tenemos a la generación NiNi, pero de ellos hablaremos otro día, que no quiero que digáis que soy pesimista. Después de esta disertación, y no sin antes recordaros el fabuloso sistema educativo de nuestro país, sin prácticas ni programas de integración en el mundo laboral, os reto a que descubráis quien ganará la partida de ajedrez. Pero no la del bello tablero que nos acompaña hoy, la de la vida.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 16-05-2011 "Llévame lejos"

Edurne Iza, Llévame contigo

Hay quien cree que la esclavitud es cosa de antaño. Quien está convencido, que hoy en día somos libres como gorriones en el campo... Sin embargo, creo que nos encontramos bajo el yugo de las tecnologías. Yo la primera. Me encanta cualquier novedad tecnológica, que me permita enviar y recibir correos, jugar online, tener cientos de vistosas aplicaciones, conectarme a mi banco, a las redes sociales, chatear, trabajar, todo desde una mini pantalla y desde un equipo que no alcanza ni los doscientos gramos de peso. Salgo de viaje y la vibración que avisa de un nuevo mensaje, me mantiene alerta todo el tiempo. Me siento a comer y mientras me traen el primer plato, aprovecho para echar un vistazo a los correos urgentes. Me digo, que de ese modo, cuando llegue al hotel después de haber conducido más de quinientos kilómetros, estaré más tranquila y tendré tiempo para descansar. Pero no es cierto. Esperando al segundo plato decido abrir un juego de matar marcianitos y voy disparando con una mano, al tiempo que mastico o que acerco el vaso de agua a mis labios, con la otra. Cuando por fin abro la puerta de la habitación, lo primero que hago es enchufar el ordenador, conectarme a Internet y seguir gestionando correos. Ya de paso, miro el tiempo que hará mañana, la cotización de la bolsa, como estudio online echo un vistazo para comprobar si las calificaciones del último trabajo han salido, repaso la información de un par de blogs de los que soy fan... miro el reloj y son casi las once de la noche. Extenuada me doy una relajante ducha y me acuesto. Al día siguiente toca madrugar. Pondré el despertador un rato antes, porque los compañeros de Asia, que trabajan durante nuestra noche, habrán enviado varios mensajes que deberé contestar antes de comenzar la jornada. Si habéis aguantado el ritmo hasta aquí... ¿seguís pensando que la esclavitud no existe en nuestros días?. La peor conclusión a la que llego, es que, en la mayoría de los casos, se trata de un sometimiento voluntario, autoimpuesto. Esta noche, duermo en un hotel. He abierto la ventana, y he visto al fondo un hermoso velero atracado. Majestuoso con sus palos acariciando las estrellas. He asomado medio cuerpo y poniendo los brazos en cruz, mirando hacia el navío, al más puro estilo Titanic de Dicaprio, he gritado, ¡Llévame lejos!. He mirado hacia abajo y mis ojos se han cruzado con los de un señor, que ha mirado horrorizado hacia arriba. Avergonzada, me he refugiado dentro de la habitación.



Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 15-05-2011 "Abuelo"




Aquel verano el abuelo estuvo especialmente preocupado por nosotros. Sois mis nietos decía, y tengo que aprovechar ahora que puedo cuidaros. Algún día seréis fuertes y grandes como vuestros padres y ya no me necesitaréis. "Noooo, eso nunca va a suceder" jaleábamos nosotros. Consiguiendo que esbozara una pícara sonrisa de satisfacción, en su cara cuarteada por la vida. Recuerdo esas vacaciones con un cariño indescriptible. Los paseos en barca, los cuentos antes de dormir, los helados del domingo en el kiosko del pueblo. Han pasado muchos años, tantos, que mi rostro está más ajado de lo que recuerdo el suyo. Como él sabiamente vaticinó, crecí, estudié, trabajé, formé mi propia familia y ahora en la vejez, me gustaría poder ofrecer el mismo amor que recibí durante mi infancia. Sin embargo, mis hijos viven en la ciudad, demasiado ocupados para hacer una visita al carca de su padre. Los niños acuden a tal cantidad de actividades extraescolares, que no les queda tiempo ni para jugar con sus amigos. Así que mi hermano y yo matamos las horas, dando paseos en barca por la costa cercana al pueblo. A veces pescamos algún pez, pero luego lo soltamos... siempre decimos en broma, que quizá sus pez-nietos le estén esperando en las profundidades marinas, y no quisiéramos privarles de su enriquecedora compañía. La Foto del día de hoy va dedicada a todos aquellos padres, hijos, nietos y abuelos que disfrutan de su sabiduría mutua y de su compañía.



Foto: Edurne Iza
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La Foto del día: 14-05-2011 "El mejor amigo del hombre"

Edurne Iza, El mejor amigo del hombre
Suelo pararme a observar a la gente que camina. A veces recibo una caricia perdida. A veces una patada al grito de "fuera chucho". Recuerdo cuando yo paseaba junto a ellos, siguiendo sus pies. Cuando llegaba a casa y tenía una mullida colchoneta donde dormir y un plato de suculenta comida, al que dirigirme para saciar mi apetito. Las cosas no eran perfectas, sobretodo desde que llegó el nuevo miembro de la familia. Ellos le llamaban el bebé. A partir de ese momento, el cariño que yo recibía, fue evolucionando de forma inversamente proporcional al crecimiento del pequeño. Una mañana, llegó el fin de mi cómoda vida. Subimos al coche, yo estaba contento, porque eso siempre significaba un largo paseo para disfrutar del campo o la playa. Ese día, el trayecto duró más de lo normal. De pronto la puerta se abrió y yo salté emocionado, para descubrir el lugar. Apenas habían mis patas tocado el asfalto, escuché como las puertas se cerraban y el vehículo se alejaba chirriando a toda velocidad. Corrí con todas mis fuerzas. No podía ser que me olvidaran allí. Puse toda mi energía en aguantar el máximo tiempo posible, para no perderles de vista. Se darán cuenta, pararán el vehículo y podré reunirme con ellos, pensaba. Pero al cabo de un par de minutos, apenas podía distinguirles en el horizonte. Caminé sin descanso hasta que oscureció. Tenía miedo, estaba desorientado. Aquella noche hizo mucho frío. Nunca había dormido a la intemperie, desde que me arrancaran del lado de mi madre con apenas unos días de vida. Me acurruqué junto a unos matorrales, sin aún dar crédito a lo sucedido. Entonces, exhausto y hambriento, recordé las últimas palabras que escuché al saltar del automóvil. "Hacemos bien, cariño, no podemos cuidar del niño y de él. Es un perro, seguro que sabe buscarse la vida". Mi instinto y mi olfato, me ayudaron a llegar a una ciudad algunos días después. Al principio caminaba sin descanso, mirando a las caras de la gente. Buscando aquellos rostros que me criaron y mimaron siendo apenas un cachorrito. Nunca entendí qué sucedió. Porqué pasé de ser el juguete de la casa, a un molesto estorbo. La vida en la calle es dura. El otro día encontré a un Yorkshire que me dijo que si te atrapan los de la perrera, te llevan a un lugar lleno de jaulas con muchos perros y que si al cabo de un tiempo ningún humano te ha querido, te ponen una inyección para que desaparezcas y no ocupes espacio. Desde ese día, me alejo cuando les veo con objetos sospechosos en las manos. Ellos nos llaman "el mejor amigo del hombre". Me invade la tristeza al pensar, cuan distinto al suyo, es nuestro concepto de lealtad.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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La Foto del día: 13-05-2011 "Latxa y Dolly"

La creación en un laboratorio de la oveja de la raza Finn Dorset, a la que pusieron por nombre Dolly, fue todo un acontecimiento en el mundo ovejuno. Yo soy una oveja Latxa de cara negra. Soy originaria del País Vasco. Vivo en los ricos pastos y montes de la zona y mi leche es muy apreciada para elaborar, entre otros, el suculento queso de Idiazabal. Produzco aproximadamente un litro de leche al día, durante ciento cuarenta días. Mis períodos de gestación son de ciento cincuenta y cuatro días, así que mis crías nacen fuertes y grandes. Dolly necesitó para venir al mundo, cinco meses en un laboratorio y doscientas setenta y siete fusiones de óvulos anucleados, con núcleos de células mamarias. No me hubiera gustado ser Dolly... vivió siempre en el Roslin Institute. Tuvo seis corderitos, fruto de su relación con un macho Welsh Mountain. A los cinco años, comenzó a sufrir una dolorosa artritis y a los ocho, tuvo que ser sacrificada por contraer un cáncer de pulmón. Nunca correteó por los prados verdes, no pudo sentir la lluvia mojando sus lanas. Se convirtió, y nunca mejor dicho, en un roto juguete de la ciencia. Me hubiera gustado conocerla y ver su hocico agitarse con el intenso olor a tierra mojada. Refugiarse bajo la sombra de un árbol en las sofocantes tardes de agosto.


Querida Dolly, la comunidad de ovejas Latxas de cara negra, queremos desde aquí rendirte nuestro particular homenaje. Tu sacrificio habrá servido, o no, para la evolución de la ciencia de los humanos. Ahora tus restos disecados, se exhiben en el Museo Real de Escocia. Ni siquiera después de muerta, has podido descansar en un prado. Dolly, un beso y un clavel rojo de las Latxas de cara negra. Descansa en paz... cuando las luces del museo se apaguen.


Foto: Edurne Iza
Texto: Onintza Otamendi Iza
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